Eva García Sáenz de Urturi: «Quiero disfrutar de escribir, no puedo seguir confinada en el trabajo de documentación. ¿Qué sentido tiene tener una vida así?»

La narradora vasca, que ganó el Planeta con la novela «Aquitania», se confiesa cansada de tanto sacrificio personal como le exige preparar el contexto histórico de sus libros

La escritora vitoriana Eva García Sáenz de Urturi besa la estatuilla que la acredita como ganadora del premio Planeta 2020
La escritora vitoriana Eva García Sáenz de Urturi besa la estatuilla que la acredita como ganadora del premio Planeta 2020

Barcelona / ENV. ESpecial

La escritora Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria, 1972) no tiene una larga carrera, pero en dos décadas y seis libros se ha erigido en referencia de la novela histórica y el thriller con los más de un millón de lectores que acumula su trilogía de La ciudad blanca. Ahora se ha hecho con el premio Planeta con Aquitania, obra que amalgama esos dos géneros que domina y que está protagonizada por Leonor de Aquitania (1122-1204).

-La documentación es una parte importantísima de su trabajo.

-La documentación de Aquitania duró todo el proceso, dos años y cuatro meses. Una vez que conozco la época y el tema para ambientarlo, debo saber qué oficios había, qué veían los personajes por las calles, qué comían, cómo vestía Leonor... Cuando ya me puedo manejar en la cotidianidad de aquel tiempo empiezo a trabajar la trama, que es lo más importante. Si se te cae la trama, la escaleta de escenas, no tienes novela. Una vez lista la trama, entre tres y seis meses de tarea, hasta que funciona todo el engranaje, empiezo con la escritura pura y dura, el primer borrador. A día por capítulo, entre 6 y 13 páginas. Pero cada día acudo a la escaleta de escenas, y la escritura va requiriendo de nuevos matices de documentación, por lo que vuelvo sobre los materiales acopiados, los libros ya leídos, que releo.

-Todo va súper estructurado…

-Es cierto, pero también lo es que después el relato va imponiendo sus cambios. En Aquitania había personajes que creía débiles, que iban a ser secundarios, como Luis VII de Francia, el rey capeto. Sí, el marido de Leonor me hizo tener que improvisar mucho, incluso le di voz. Pensaba escribir solo desde el punto de vista narrador de Leonor de Aquitania, y enseguida unos cuantos capítulos fueron desde el punto de vista de Luis. Después fue tomando cuerpo la otra voz del triángulo amoroso, la del tío de Leonor, Raimundo de Poitiers. Y finalmente todo lo que es la trama la guía un narrador omnisciente que en tercera persona va relatando una historia paralela que es la que resuelve el thriller y habla de otra historia que es de lo que realmente va la novela. Hay cuatro voces, aunque predomina la de Leonor. Y es que quería también la mirada masculina del medievo, no quería solo una novela desde la única óptica de la protagonista, buscaba darle muchas luces.

-La ficción reina en la novela, pese a unos determinados anclajes históricos…

-Hay anclajes históricos muy presentes, prácticamente en todos los capítulos parto de algún hecho histórico. Por ejemplo, la matanza de Vitry-le-Brûlé, el asedio de Poitiers, etcétera. Son como chinchetas que voy poniendo y que sujetan la vida de Leonor y de Luis y que van hilando el thriller. Son diez años de la vida de Leonor y todo está muy pegado a su realidad, al contexto histórico y los acontecimientos de su vida, con sus fechas y todos sus personajes reales.

-¿Escribe pensando en el lector?

-Escribo pensando en el lector, pero me pongo a mí primero como lectora. Porque soy mucho más lectora que escritora: he escrito siete novelas pero he leído no sé si miles pero sí cientos y cientos de libros. Es un tópico, pero siempre pienso en escribir la novela que me gustaría leer. Y guardo muy buena sintonía con mi lector, tenemos los mismos gustos. No tengo que pensar en una masa de un millón de personas, me volvería loca, pienso en la lectora Eva, que coincide con todos ellos. Y parece que tienen ganas de leer la nueva novela, me dicen en las redes sociales.

-Un millón son muchos, y serán muchos más. ¿No siente presión?

-La presión es real. Cuando te metes en el despacho estás tú sola. Pero cuando vas a una firma de libros... Con el fenómeno de La ciudad blanca, recuerdo publicar la primera novela, que la leían en tres noches (literalmente, algo que tú has tardado un año y pico en escribir), y ya al tercer día estaban preguntando: «¿Para cuándo la siguiente?». Me lo tomo como un halago. Pero cuando llevas un año y doscientas personas te interpelan y solo quieren escuchar «para mañana», tú te quedas sin vida, tienes que renunciar a tu vida social, a innumerables cosas, y realizar muchísimos sacrificios… Solo tardas un año en publicar, es decir, tienes que escribirla en tres o seis meses, haces las correcciones en otros seis, e inmediatamente la gira... Tú no vives esos años. Y el lector es una especie de devorador que quiere todo para ahora.

-¿Imagina ya que esto sucederá con Leonor de Aquitania?

-No, yo podría cambiar… Pero a día de hoy Leonor está finiquitada. Los editores, es vedad, ya me están diciendo: «Bueno, Eva, ya veremos». Pero yo replico: «Tú no escribes, escribo yo, y sé qué vida he tenido estos dos años».

-Podría aprovechar el intenso trabajo documental ya efectuado.

-Sí, eso está ahí. Pero es verdad que, aunque me sé toda la vida de Leonor y cómo era el medievo aquitano, el francés y el inglés, no quiero pasarme los próximos dos años en este confinamiento. Un lector entra en una librería y tiene mil libros; yo tengo una vida.

-Es decir, ¿va a aflojar el ritmo?

-Buscaré cosas que no necesiten tanta documentación. Me centraré más en disfrutar el proceso de la escritura. Quiero disfrutar de escribir, no puedo seguir confinada en la tarea de documentación ¿Qué sentido tiene tener una vida así? Es que es una vida, si tuviera veinte dedicaría una de ellas a ser una amanuense.

-Cuesta pensar que no volverá tampoco a la trilogía de Kraken.

-Es que no me lo planteo. Cuando cerré ese ciclo no quería saber nada más de Kraken. Por eso me fui a algo diferente. Y he estado dos años viviendo en el medievo.

-Este subidón del Planeta puede ser momento para esa inflexión.

-Me queda ahora mucho trabajo de promoción durante un año. Y como venimos ya de un año que nos ha golpeado a todos y nos ha hecho replantearnos cosas, creo que dejaré que creativamente me vuelva a llenar, que vaya madurando algo y me daré tiempo para averiguar qué quiero escribir.

El romance de don Gaiferos, Santiago y la muerte del duque aquitano

La exitosa escritora vasca Eva García Sáenz de Urturi eligió Galicia para situar el desencadenante de su novela aquitana. La sedujo la belleza del paisaje de las Rías Altas, pero fue en el lejano pasado medieval de Santiago donde halló la clave de la trama.

-Me capturó una historia compostelana. Fue hace dos años, cuando leí varias noticias que hablaban sobre el romance de don Gaiferos, una leyenda oral después pasada a texto escrito y sobre la que siempre había esa duda de si era real o falsa.

-Pero ya la había atrapado...

-Me fui a Santiago y me hice con el librito en el que se llegaba a la conclusión tirando de la letra de que la identidad verdadera de don Gaiferos era la del duque de Aquitania. Es un dato histórico que este noble francés, el viernes santo de 1137, llegó como peregrino a la catedral compostelana y frente al altar mayor cayó fulminado, dicen que envenenado después de beber de una cantimplora o de un pozo en mal estado. Este el suceso real y también el detonante de la trama en Aquitania. Su hija queda, con 13 años, como heredera del ducado aquitano y la joven más codiciada: quien logre desposar a Leonor va a tener el poder sobre el territorio más rico de toda Francia. Es a partir de ahí donde yo construyo un thriller en el que ella investiga quién ha matado a su padre.

-Y la acción de la novela se desplaza entonces a Francia.

-Sí, y la protagoniza la hija, Leonor, y después se incorpora Luis el Joven, Luis VII de Francia. Es el dúo protagonista. Ella y su marido, a quien tiene inicialmente por débil y manipulable. Y sin embargo, acabará por surgir entre ellos una bonita historia de amor.

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