Raúl Mirás: «La música es lo que te saca la lágrima al final de la película»

El intérprete gallego, de solo 33 años y hasta el momento miembro de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, es el nuevo violonchelista principal de la OSG

Mirás se formó y trabajó en orquestas de varios países de Europa
Mirás se formó y trabajó en orquestas de varios países de Europa

a coruña / la voz

No proviene de una familia de músicos, pero la afición de sus padres a las composiciones clásicas lo condujo con siete años al conservatorio de As Pontes. Fue el inicio de una carrera que lo ha llevado por Suiza, Berlín o Austria. Actualmente está en la Orquesta Sinfónica de Tenerife, donde es chelo solista. A finales de año regresará a casa, a la Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG). Tras el fallecimiento de David Etheve, el coruñés Raúl Mirás, de 33 años, ganó el concurso para ser el nuevo violonchelista principal de la formación.

-¿Se siente un «rara avis» por triunfar en casa?

-No, y cada vez menos. Los números hablan. Si ves las orquestas jóvenes europeas de más alto nivel, empieza a haber muchos españoles, también en puestos de responsabilidad, lo que es un reflejo de que se están haciendo bien las cosas. Se está creando escuela. En la OSG hay compañeros que ya tienen un puesto de igual categoría.

-¿Qué supone ser el violonchelista principal?

-Va más allá de un sueño. Yo, iniciado en la Orquesta Nova de la OSG, lo veo como una fantasía, todo lo que uno quiere ser. Tener la oportunidad de volver y trabajar con esos músicos es un lujo y una responsabilidad.

-¿Cómo fue la prueba?

-Muy dura. Tiene tres fases. En la primera tocas detrás de una tela, es anónima. En las siguientes, interpretas varios conciertos y pasajes orquestales.

-¿Cómo llega un niño de San Vicente de Elviña a las orquestas de Europa?

-Con mucha dedicación y gracias al apoyo de mis padres. Soy músico gracias a ellos. Hay momentos muy duros, tanto cuando eres joven y es muy fácil quedarse en el camino, como después.

-¿Qué escucha en Spotify?

-Un poco de todo, como todos. Desde jazz a pop actual, como Pablo López. Valoro a los músicos que hay en todos los ámbitos.

-¿Hay buen nivel en Galicia?

-He tenido la suerte de trabajar en muchas orquestas por Europa y puedo asegurar que la OSG y su cantera están al nivel de las mejores.

-¿Y el público?

-Nos sorprendería más de lo que creemos. Es un mundo muy pequeño y parece muy raro, pero se está extendiendo. El año pasado en Alemania fue más gente a ver óperas que partidos de fútbol. Es una cuestión de educación y difusión. Nos vamos acercando a Europa Central, pero hay que seguir buscando fórmulas para atraer a la gente.

-Las bandas sonoras del cine pueden ser un buen gancho para el público más joven.

-Sí, uno no se imagina Star Wars sin el gran John Williams. Estos compositores beben de una formación clásica y escriben en un formato clásico que no está tan alejado de lo que hacían Beethoven, Mozart o Müller. Si uno se mete algo más, descubre que seguramente conoce más de lo que cree y que le gusta más de lo que cree. La música clásica es igual de necesaria ahora que hace 300 años. Todos, empezando por los que mandan, deberían tener en cuenta que la cultura es un bien de primera necesidad.

-¿Una razón para que un joven escuche música clásica?

-Descubrirán un mundo que está mucho más cerca de lo que piensan. Se ve la música clásica como algo elitista, y para nada lo es. Está en cada momento de nuestra vida, en la armonía de la canción más actual o en la escena que más nos gusta. No te das cuenta de que, cuando estás viendo una película, lo que quizá te saca esa lágrima final es la banda sonora, y eso es música clásica.

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