La pasión gallega del ilustrador Mariano Pedrero

El artista burgalés de comienzos del siglo XX dejó en su obra un amplio testimonio de su amor por el paisaje, el folklore, la cultura, el paisanaje y la arquitectura de la comunidad

Estampa betanceira pintada por Mariano Pedrero a acuarela y datada el 26 de junio de 1906; retrato del dibujante e ilustrador burgalés tomado en 1926 en el madrileño estudio fotográfico Roca
Estampa betanceira pintada por Mariano Pedrero a acuarela y datada el 26 de junio de 1906; retrato del dibujante e ilustrador burgalés tomado en 1926 en el madrileño estudio fotográfico Roca

Redacción / La Voz

No era Mariano Pedrero (Burgos, 1865-Madrid, 1927) un artista de gabinete, como pueden dar a entender sus ilustraciones de libros, novelas por entregas y revistas como la que editaba el pontevedrés balneario de Mondariz, que se publicó entre 1915 y 1922 y que debe a su mano maestra alrededor de cuarenta de sus portadas -no alcanzó los cincuenta números-, según las estimaciones de Andrés Pedrero, bisnieto del autor y que dedica parte de su tiempo a difundir su figura y su obra, un tanto olvidada, y a la que dedicaron el año pasado una gran exposición en su ciudad natal.

Dos portadas de la revista «Mondariz» del balneario pontevedrés flanquean una de las muchas páginas interiores ilustradas por Pedrero; esta acoge el poema juvenil «Cántiga» de Curros, la primera composición en gallego del escritor
Dos portadas de la revista «Mondariz» del balneario pontevedrés flanquean una de las muchas páginas interiores ilustradas por Pedrero; esta acoge el poema juvenil «Cántiga» de Curros, la primera composición en gallego del escritor

Pedrero, además de afamado ilustrador y cartelista, fue un notable reportero gráfico para publicaciones como Nuevo mundo y La ilustración española y americana. Era puro periodismo de la época, cuando la fotografía era una tecnología incipiente. Sucesos, accidentes, acontecimientos solemnes y otras noticias eran asunto susceptible de que él les aportase un vivísimo condimento visual, muy pegado a la realidad.

Alcanzó en Madrid una posición económica y profesional envidiable, que le permitió viajar de forma frecuente y realizar sus abundantes cuadernos de campo, trabajando sobre el terreno.

Entiende su bisnieto, aunque no hay constancia documental, que fue así como arribó a Galicia, y también sospecha que pudo pasar por la comunidad en algunos de sus períodos vacacionales. Su estrecha colaboración con la revista Mondariz -en la que embelleció también un sinnúmero de páginas interiores-, dice Pedrero, le exigió incontables visitas a la villa termal. Sea como fuere han llegado imágenes bellísimas de su paso por la comunidad que confirman su pasión por Galicia, su amor por el paisaje, el paisanaje, el folklore, la cultura y las arquitecturas.

«Vaporcito» en el puerto de A Coruña, en un dibujo a lápiz realizado por el ilustrador burgalés Mariano Pedrero el 27 de junio de 1906 y que utilizó como postal para enviar a su hijo; estampa de la Roibeira en Betanzos; y vista del campanario de la iglesia coruñesa de Santo Domingo, sin fecha atribuida
«Vaporcito» en el puerto de A Coruña, en un dibujo a lápiz realizado por el ilustrador burgalés Mariano Pedrero el 27 de junio de 1906 y que utilizó como postal para enviar a su hijo; estampa de la Roibeira en Betanzos; y vista del campanario de la iglesia coruñesa de Santo Domingo, sin fecha atribuida

La familia conserva obras (dibujos y acuarelas, eran sus medios de expresión) como las que acompañan este texto que recogen escenas de A Coruña y Betanzos, algunas datadas en 1906. Asimismo, ilustró los programas de fiestas de A Coruña de al menos los años 1905, 1912 y 1913 y llegaron hasta hoy trabajos para el Almanaque gallego bonaerense como un retrato del político socialista Pablo Iglesias (1901) y la reproducción de la Porta da Ponte Nova de la muralla de Betanzos (1911). También una acuarela sobre el mercadillo de la coruñesa plaza de San Agustín, publicada en 1915.

Página interior de la revista «Mondariz» y dibujo de Pedrero en sus labores como reportero gráfico del banquete ofrecido en Vigo en 1904 a Alfonso XIII por el emperador Guillermo de Alemania a bordo del vapor König Albert
Página interior de la revista «Mondariz» y dibujo de Pedrero en sus labores como reportero gráfico del banquete ofrecido en Vigo en 1904 a Alfonso XIII por el emperador Guillermo de Alemania a bordo del vapor König Albert

Y, capítulo aparte merece, un dibujo para el número del 30 de marzo de 1904 de la revista La ilustración española y americana que inmortaliza la cena con que Guillermo II agasajó a Alfonso XIII a bordo del vapor König Albert. Al buque, fondeado en la ría de Vigo, acudió el 15 de marzo el reportero burgalés como enviado especial para cubrir la entrevista entre el emperador de Alemania y el rey de España, en la que, después se supo, abordaron una posible intervención germana en Marruecos.

Son estas piezas una ínfima parte de la ingente producción de Mariano Pedrero, irremediablemente estragada porque los originales se perdieron en el descuido y el ajetreo de las redacciones e imprentas, que en la época no concedían al dibujante categoría de verdadero autor artístico.

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