La ambición de Antonio y María...

Antonio López expone por primera vez sus obras junto a las de su mujer

Europa Press

Valencia / COLPISA

Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) es el pintor realista vivo más importante. «Pero no nos fijemos en esto. El arte no es como las carreras de caballos», advierte Tomás Llorens, exdirector del museo Reina Sofía y comisario de la última retrospectiva del artista manchego auspiciada por la Fundación Bancaja en Valencia. La exposición aborda la belleza, el cuerpo humano, la gran ciudad, el interior doméstico, la mirada al mundo desde la ventana.

La antológica es, además, la primera muestra que el creador realiza junto a su mujer María Moreno, que falleció el pasado febrero. «Mari no tenía ambición, yo tuve que defender su tiempo de pintura. Ese modo de trabajar la hizo más libre. Mari no le debía nada a nadie. Yo le debo a los griegos, a De Chirico, a Picasso y a tantos otros sin los cuales yo no pintaría», explica el maestro. La muestra exhibe la obra de la pintora que compartió proyecto vital con López.

La exposición, que abarca un centenar de obras desde 1953 hasta el 2020, incluye algunas piezas aún en elaboración y otras recientes, como una vista pictórica de Madrid «de hace tres meses», matiza el comisario. «Hago una pintura poco periodística. Seguro que el covid acaba saliendo pero no busco una reacción inmediata, no tengo esa urgencia. Pintamos para contar emociones, el trabajo tiene que estar habitado por algo que une a todos los artistas: la expresión de la emoción», afirma López, quien considera la ciudad de Madrid «fuente de inspiración».

Lo esencial y lo universal del arte del genio de Tomelloso está concentrado en la antológica de Valencia, que estará abierta hasta el próximo 24 de enero. López es, en palabras del que fue también conservador-jefe de la colección Thyssen-Bornemisza, un artista «ambicioso» que supone «una de las grandes aportaciones del arte español a la cultura internacional del siglo XX», asegura el experto, comisario de la muestra junto a su hijo Boye Llorens.

A Antonio López le persigue el cuadro La familia de Juan Carlos I, que realizó por encargo de Patrimonio Nacional. Ubicado en el Palacio Real, en Madrid, López es tajante: «Que hagan lo que quieran, yo no voy a decir nada. Yo creo que el cuadro está bien donde está». Se aleja de debates que «llenan páginas de periódicos» porque, a su juicio, el arte está por encima de todo

«Unos sinvergüenzas»

«¿Habría que quitar La familia de Carlos IV, que eran unos sinvergüenzas todos? ¿O quitar al papa Inocencio X de Velázquez porque es feo? ¿Por qué no vemos la pintura, el arte? ¿Qué más da que los dioses egipcios no sean reales y hayan sido cambiados por otros? El arte nos ayuda de otra manera y hay que respetarlo fuera de todas esas incumbencias temporales», defiende el creador. Antonio López, que encabezó una carta firmada por una veintena de artistas críticos con la gestión del Ministerio de Cultura, considera que «el trato dado al rey emérito ha sido un poco injusto».

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