La poética visual del fotógrafo Manuel Vilariño impregna las salas del museo Marco

El centro de arte contemporáneo vigués aborda la más completa revisión de la obra del creador gallego

El fotógrafo Manuel Vilariño habla sobre su obra, durante la inauguración de la exposición que protagoniza en el Marco vigués, en presencia del comisario de la muestra, el profesor Fernando Castro Flórez
El fotógrafo Manuel Vilariño habla sobre su obra, durante la inauguración de la exposición que protagoniza en el Marco vigués, en presencia del comisario de la muestra, el profesor Fernando Castro Flórez

vigo / la voz

El Museo de Arte Contemporánea de Vigo, Marco, inauguró este jueves la nueva temporada de exposiciones con la muestra individual dedicada al fotógrafo y poeta Manuel Vilariño (A Coruña, 1952). El proyecto titulado Seda de cabalo, comisariada por Fernando Castro Flórez, es la mayor de cuantas exposiciones se han realizado hasta la fecha del autor coruñés, que revisa su carrera a través de una selección de obras -fotografías, instalaciones, vídeos y también una parte de su producción poética- desde 1980 hasta la actualidad. Más que una retrospectiva al uso, está concebida como reflejo de los aspectos más sobresalientes de su trayectoria y de su estética, siempre marcada por un fondo poético y por la demanda de una actitud contemplativa ante la belleza de la vida, pero también de la muerte en términos estéticos.

Vilariño es un autor de reputada trayectoria, Premio Nacional de Fotografía 2007, año en el que participó en la muestra Paraíso fragmentado, comisariada por Alberto Ruiz de Samaniego en el Pabellón de España de la 52.ª Bienal de Venecia.

El montaje en las salas del Marco lleva al espectador desde la particular mirada del artista sobre los animales y su reinterpretación de la esencia de un género clásico como el del bodegón, -como recuerda Castro Flórez, el trabajo de Vilariño le consolida como gran maestro de la naturaleza muerta-, a su visión del paisaje, íntimamente relacionada con la melancolía.

Las series correspondientes a los años 80 y 90, protagonizadas por aves, calaveras y bestiarios, incluyendo sus polípticos, abren una primera fase del recorrido. Entre ellas destaca Bestias involuntarias, fotos en blanco y negro en las que los animales miran de frente al espectador, retratados junto a herramientas.

Como pieza central y en ese juego de transición desde el blanco y negro, el color hace su aparición en Paraíso fragmentado, un mosaico de naturalezas muertas compuesto por quince imágenes en las que un pájaro, un lagarto o una serpiente yacen inertes, creando entre todas una composición única. La exposición incluye también ejemplos de su producción de las dos últimas décadas, fundamentalmente sus fotografías de montañas y océanos.

En palabras del comisario, toda la obra de Manuel Vilariño es un autorretrato vital: «De sus pensamientos y emociones en relación con la vida y la naturaleza, de su entorno, de su formación como biólogo, de su íntima vinculación con el territorio más próximo».

Castro Flórez recuerda que si bien la fotografía es el fiel testimonio evocador de la realidad, un medio para recordar, «también tiene una singular carga sentimental, en la que se va de la felicidad a la tragedia, esto es, en términos de Barthes, una reduplicación de lo sido pero también un teatro de la muerte. La sabiduría trágica de Vilariño nos toca al puntualizar el sacrificio, al iluminar hermosamente la finitud».

La muerte y la ternura

El comisario admite que la obra del artista evoca la soledad, el silencio o la muerte, pero advierte que también puede encontrarse en su obra «la ternura, el placer del juego y la dicha del encuentro que proporciona el viaje» afirmando que es capaz de generar imágenes al mismo tiempo dramáticas y capaces de transmitir la intensidad de la vida.

Como apertura y cierre de este recorrido circular por la obra de Vilariño es fundamental la presencia de la poesía: fragmentos de sus libros de poemas Ruinas al despertar y Animal insomne acompañan al visitante desde las escaleras de acceso a la muestra; y una selección de la serie de haikus escritos durante el confinamiento, una obra inédita que lleva por título Elogio del confín, que completan y a su vez son parte integrante de sus fotografías. En este aspecto ahonda también el vídeo que se proyecta en la sala del vestíbulo principal del museo.

La exposición producida por la Subdirección General de Museos Estatales del Ministerio de Cultura y Deporte, que estará abierta hasta enero del 2021, contempla también la organización de visitas y talleres para escolares de educación infantil, secundaria, bachillerato y otros centros de formación, que, con la colaboración de la Obra Social ‘‘la Caixa'', se celebran a partir del 6 de octubre, de martes a viernes de 11.00 a 13.30 horas con previa cita en el 986 113 900 o el 986 113 904.

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