«Con los incas en Europa habríamos revertido ya el calentamiento global»

El narrador presenta una ucronía en la que Atahualpa somete a Carlos V


Madrid / Colpisa

Laurent Binet (París, 1972) vuelve la historia del revés en Civilizaciones (Seix Barral). Colón hizo un único viaje a América y acabó sus días fracasado, paseando desnudo por Cuba. El cacique inca Atahualpa viaja a Europa con las naos robadas a los españoles y el Nuevo Continente conquista al Viejo. Luego llegan los aztecas. Los virus que portan unos y otros diezman a los europeos. En esta sarcástica ucronía reescribe Binet el destino de una Europa que bajo dominación inca habría paliado ya el cambio climático y tendría, quizá, una Capilla Sixtina consagrada por Miguel Ángel a las deidades solares incaicas.

«La ucronía me permite gozar de la historia y de la ficción, que son mis dos pasiones. Disfruto especulando sobre cómo hubieran sido los acontecimientos de otra manera», explica Binet, que arrasó en Francia con su original novela. No asegura que una Europa conquistada y gobernada por los incas fuera hoy mejor. «Habría inconvenientes y ventajas», dice. Aun así, cree, por ejemplo, que «habríamos revertido ya el calentamiento global con la economía planificada y ultracentralizada de los incas, en lugar del mercado libre y desregulado que implica la muerte segura para todo el planeta». Constata que la inca era «una sociedad totalitaria, protosocialista o protosoviética», pero «también compasiva, con la obligación de cuidar a los huérfanos, ancianos y enfermos». «Eso no quiere decir que Europa fuera hoy mejor; sería diferente», insiste Binet, premiado por esta osada novela por la Academia Francesa. Deja muy claro que «la historia no es una fatalidad» y que «la única fatalidad es el pasado, por inamovible». «Me gusta la idea de que nada está escrito de antemano, desde la certeza de que en el futuro nunca es seguro», arguye.

Jared Diamond

Civilizaciones era un videojuego del que toma el título. Pero un viaje a Perú despertó su interés por Pizarro y los incas. Leyó Colapso, de Jared Diamond, que se pregunta por qué unas sociedades fracasan y otras triunfan y dominan a las demás. También cuestiona qué pasaría si Atahualpa hubiera escapado de Pizarro, e imagina que el cacique llegaba a Europa y sometía a Carlos V. «Pensé que sería bueno explicar la conquista al revés», dice Binet de una novela que «da una oportunidad de venganza para los perdedores». «Uno de mis ídolos es Raymond Poulidor, el ciclista francés que siempre llegaba segundo y no ganaba jamás. Me gustan los perdedores, que tienen en la literatura una posibilidad de venganza». Cambia Binet los destinos de Carlos V, Francisco I, Lutero, el Greco... y se lo pasa bomba escribiendo a la manera de Cervantes. No le desagrada hablar de pastiche. «La literatura es, en el fondo, reescritura», asegura. Dedica la primera parte del libro a Freydis, la hija del famoso vikingo Erik el Rojo, y reescribe los diarios y las biografías de Colón y Cervantes. «Las bitácoras de Colón fueron más fáciles de imitar. Pero si quería contar la vida de Cervantes debía hacerlo como lo haría don Quijote, y eso es más complicado», admite. Imita el estilo de Los Lusiadas de Camões, escribe supuestas cartas de Tomás Moro a Erasmo de Róterdam, textos apócrifos de Maquiavelo o las crónicas a lo Bernal Díaz del Castillo.

Civilizaciones será serie televisiva con Binet como guionista. En fase embrionaria tantea a directores como Iñárritu o Cuarón. «Será muy cara, pero espero lograr que se ruede en versión original: que los incas hablen quechua, y los españoles, castellano».

Cada libro que escribe es distinto, «pero todos relacionan historia y ficción», señala Binet, que ganó el Goncourt a una primera novela con HhhH, una fábula sobre el intento de asesinato del jefe de la Gestapo, Reinhard Heydrich.

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