Muchos hijos, un mono y un castillo. Ahí tienen los tres deseos de una madre con poderío numeroso, historia y la suerte de haber convertido sus sueños en realidad. Julita Salmerón nos aviva a sus 84 años los tiempos muertos y las horas flojas de la pandemia en Instagram. Habrá que sumar nueva película al documental con que su hijo Gustavo le dio el protagonismo que merece. Premio Goya en el 2018, ese filme tan de verdad muestra que la realidad puede ser la madre que parió la ficción más delirante y genial. Miren, por Dios o por las vértebras perdidas de su abuela, la vida de Julita Salmerón. Muchos hijos, un mono y un castillo (está en Filmin) es una de las maneras más drásticas de operar con humor el drama de la vida, y de la muerte, que está en el camino pero se olvida y así nos va.

«No sé qué me pasa, necesito un amor nuevo. Quiero sentir el feeling profundo...», dice Julita a lo Rocío Jurado en Instagram. Su nieta, muy cabal, le recomienda: «Abuela, pues búscate un crush». Julita, que acaba de cumplir los 61 años con su Antonio, se hace la desentendida y sigue haciendo de lo suyo ante sus 16.000 seguidores en Instagram. Fantasea con tener una plantita de marihuana, hace parodia de los vahos anticovid, «que no sirven de nada... más que para quitarse los puntos negros de la nariz», comparte una receta de empanadillas, que «en tiempos de emergencias vienen muy bien», y nos da la oportunidad de ver cómo se cocina la felicidad. Con o sin mono, con o sin castillo. El cariño y la mano son lo esencial. Aunque ingredientes Julita Salmerón los tiene todos y, como todos, quiere más.

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Mono de Julita Salmerón