«Todo pasa en Tel Aviv», un pez en el mar Muerto

El filme de Sameh Zoabi es una farsa al estilo lubitschiano, una película vieja aderezada con un toque sofisticado

Fotograma del filme «Todo pasa en Tel Aviv»
Fotograma del filme «Todo pasa en Tel Aviv»

Decía Ernst Lubitsch que prefería el París de la Paramount al París de la Francia. Por un par de motivos -sobre los deseos y las realidades- nos hemos acordado de la frase del teutón, viendo Todo pasa en Tel Aviv, un filme rodado en un plató de Luxemburgo que quiere ser Ramala y Jerusalén. Se trata de una farsa al estilo lubitschiano, una película vieja aderezada con un toque sofisticado, intentando jugar con los límites de la realidad y la ficción. Los autores lo consiguen en la primera parte, pero la inspiración se desinfla en la segunda.

La historia está levemente basada en una película mexicana -Mejor es que Gabriela no se muera-, donde un policía violento obliga a un escritor de culebrones a cambiar el argumento de su telenovela favorita. El director Sameh Zoabi traslada la acción a la frontera entre Israel y Palestina que el protagonista debe cruzar dificultosamente todos los días para ir a trabajar en el set de una popular telenovela que ven diariamente miles de israelíes y palestinos.

Es el chico para todo, bajo el eufemismo de secretario de producción, un poco inútil pero sobrino del productor. Soñando despierto -imaginado que recupera a su novia a la que, como en un culebrón, le dijo una vez que «lo hacía sentir como un pez en el mar Muerto, añorando el Mediterráneo»- y a causa de una serie de caprichosas coincidencias, el joven acaba escribiendo el culebrón, asistido por el capitán del check point por el que pasa diariamente a Palestina. Y resulta imposible no evocar en esta extraña pareja a los John Cusack y Chazz Palminteri del filme de Woody Allen Balas sobre Broadway.

En la ficción televisiva que los dos crean -que se titula Tel Aviv en llamas-, ambientada en la guerra de los años sesenta, una espía palestina seduce a un comandante israelí para atentar contra los intereses sionistas. Como dijimos, en la primera hora, la acción real y la creada se insertan de modo muy harmónico y divertido. Pero lo amable se impone y eso casa mal con la tragedia real de la historia, otro culebrón mucho más doloroso: la esclavitud palestina.

Eso sí, Lubna Azabal -marroquí nacida en Bélgica, inolvidable intérprete de Incendios- está muy elegante como célebre actriz francesa que no sabe hablar árabe y el joven cara de palo Kais Nashif recrea con gracia las miserias keatonianas de su superviviente.

«TEL AVIV ON FIRE»

Luxemburgo, Bélgica, Israel, 2018.

Director: Sameh Zoabi.

Intérpretes: Kais Nashif, Lubna Azabal, Yaniv Biton, Maisa Abd Elhadi, Nadim Sawalha, Salim Dau, Yousef «Joe» Sweid, Amer Hlehel, Laëtitia Eïdo, Ashraf Farah, Ula Tabari.

Comedia dramática.

97 minutos.

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