El pintor Antón Lamazares retrata los sentimientos de San Juan de la Cruz

El artista exhibe en Santiago una veintena de obras inspiradas en textos del poeta

Antón Lamazares expone por primera vez en la galería compostelana Trinta
Antón Lamazares expone por primera vez en la galería compostelana Trinta

Santiago / La Voz

«Un pastorcico, solo, está penado, ajeno de placer y de contento, y en su pastora puesto el pensamiento, y el pecho del amor muy lastimado...». Los versos de San Juan de la Cruz afloran, esta vez, a través de cuadros. «Pinto o que di San Juan de la Cruz, como eu entendo ese sentimento; é como cando un retratista trata de recoller en profundidade a unha personaxe. Sería unha equivalencia xa que eu en vez de facerlle un retrato a san Juan, fágolle un retrato aos seus sentimentos». El artista Antón Lamazares (Lalín, 1954) ha transformado en pintura poemas, dichos y comentarios del poeta místico. Una traducción para la que empleó un código propio que creó hace ocho años, el alfabeto Delfín, en donde cada símbolo equivale más que una letra, ya que también tiene una significación añadida. Ahora, hasta el día 6 de septiembre, esta simbiosis de pintura y poesía puede verse en la galería compostelana Trinta, donde ayer se inauguró su exposición San Juan de la Cruz. Alfabeto Delfín, que cuenta con una veintena de obras.

El interés de Lamazares por San Juan de la Cruz viene desde cuando tenía nueve años e ingresó en el convento franciscano de Herbón. «Sempre quixen facer isto, pero as cousas teñen o seu tempo e hai que prepararse. Levo tres anos traballando con San Juan, e vou a seguir porque quero facer toda a súa poesía fundamental, pero tamén as advertencias, os ditos e os seus comentarios, que son marabillosos», explica el artista, que ya con anterioridad había dedicado una serie amplia a Uxío Novoneyra, al que también admira. Pero, ¿qué busca en un poema para transformarlo en pintura? «Pinto o que me interesa e eses pensamentos teñen que ver coa maneira que teño de traballar. Tes que prepararte, ler moito», dice.

En esta transformación de la poesía en pintura, Lamazares utiliza un código que creó en homenaje a su padre, que se llamaba Delfín. «Desde sempre quixen facer un alfabeto, pero non sabía como. Non sabía porque facer un alfabeto latino a min non me interesaba, xa que quero darlle misterio, e por iso inventei o meu propio», explica el artista. Su objetivo es «interpretar pictoricamente o poema, a frase, o pensamento, de maneira que se faga pintura». Ahora, su propósito es continuar con trabajos que tengan a este alfabeto Delfín como eje para transformar no solo textos de San Juan de la Cruz, sino también de otros escritores que admira, así como versos propios o composiciones populares y villancicos. Uno de sus retos, explica el artista, está en convertir en pintura las jarchas.

«La pintura y la poesía, a veces, son lo mismo», recuerda la galerista Asunta Rodríguez, que añade que «cuando un artista plástico trabaja con la poesía, con la literatura, y utiliza su lenguaje con códigos de otro lenguaje, me parece maravilloso». Además, incide en que en la obra de Antón Lamazares, «el sujeto del cuadro es el poema». Para el artista lalinense, esta muestra es la primera que realiza en la galería Trinta, aunque no se trata del primer trabajo juntos. Rodríguez recordó que en Arco, en 1994, un dibujo suyo estaba en el estand de la galería compostelana.

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