Las librerías reabren con cita previa entre la ilusión y la incertidumbre

Los ERTE y las dudas sobre el consumo marcan el camino a la «nueva normalidad»

Manuel Arenas, de la librería Arenas, empezó a despachar títulos que le pidieron por teléfono
Manuel Arenas, de la librería Arenas, empezó a despachar títulos que le pidieron por teléfono

REdacción / La Voz

Tras varias semanas, los amantes de la literatura por fin han podido entrar en una librería. Tuvieron que hacerlo bajo cita previa y en unas condiciones ambientales muy distintas a sus visitas anteriores al estado de alarma. Mascarillas, guantes y desinfectantes ya forman parte, como en otras áreas, del paisaje cotidiano. Una normalidad que clientes y libreros añoraban, aunque sea esa «nueva normalidad». Se trata, en palabras de Pilar Rodríguez, presidenta de la Federación de Librarías de Galicia, de «volver a tu sitio natural». Un regreso que en muchos inspira esperanza pero también cautela. «Estou ilusionada coa volta á vida e preocupada como autónoma», resume Esther Gómez, de Moito Conto, en A Coruña. «Hai moita incertidume», añade.

Las dudas llegan de varios frentes: el contexto económico, la recuperación del consumo, el mantenimiento del empleo, los protocolos de seguridad. «Respecto a las normas sanitarias, nos estamos buscando la vida, no hay unas directrices específicas para el sector. La mercancía libro es especial, no la puedes desinfectar con alcohol. Estamos consultando presupuestos de la bomba de ozono y la lámpara de rayos ultravioleta, además de las mascarillas, guantes y gel hidroalcohólico. Buscamos la información en Italia y Alemania, las normas que se tienen allí con relación al libro, donde ya llevan abiertas unos días», explica Rodríguez. «É o que máis chama a atención -añade Carmela González, de la betanceira Biblos-, esa falta de contacto físico cos libros».

En la librería especializada en cómic Banda Deseñada, de Vigo, Spiderman lleva mascarilla y hay que seguir los protocolos de desinfección
En la librería especializada en cómic Banda Deseñada, de Vigo, Spiderman lleva mascarilla y hay que seguir los protocolos de desinfección

Reactivar el consumo

Otra incógnita será la reactivación del consumo. «Foi bonito ver como durante o confinamento a ansia polos contidos culturais era bestial e a oferta impresionante, pero non sei se iso se vai traducido en consumo», reflexiona Carlos Coira, de Trama, en Lugo. Ante la crisis que se avecina intuye que la situación será complicada, pero, a diferencia del 2008, cree que ahora «se está a poñer antes ás persoas que á macroeconomía. Noutros momentos da nosa historia o que se primou foi que non quebrase un banco. Para nós é importante que a xente non entre en crise. Que poidan ter bonos culturais ou que as administracións merquen a través do comercio local para que os pequenos poidamos seguir vivindo», reflexiona.

Trama son tres socios y un empleado que actualmente está en ERTE. En Cronopios, con locales en Santiago y Pontevedra, afecta a cinco trabajadores. «Es muy duro», afirma Mercedes Corbillón. «Y, además, a estas alturas nadie ha cobrado todavía». Sus dudas se extienden a durante cuánto tiempo y cuántas personas tendrán que seguir en el ERTE. «La estructura de estos negocios en Galicia suele ser la de un autónomo y un trabajador. Que se nos llame empresa… Los parámetros de créditos del Igape, de 150.000 euros, no nos sirven. Los créditos que se necesitan son mucho más pequeños, pero no dan facilidades, y el beneficio empresarial está tasado por ley, el 30 %. A un libro de 10 euros, le quitas el 4 % de IVA y el 30 % de eso es lo que gano. A 100 euros en libros le vengo ganando 25 euros. Fabas contadas, decía mi padre», confirma Pilar Rodríguez.

Ayer se dieron señales positivas de cara a esa reactivación del consumo. En A Coruña, Manuel Arenas empezó a despachar las decenas de títulos que ya le han pedido. El librero estaba «deseando abrir»: «Esperemos que todo vuelva poco a poco a su sitio y volvamos a sentir al cliente de cerca como siempre». En Vigo, la librería especializada en cómic Banda Deseñada inició el sistema de cita previa, en tramos de 15 minutos, y de esta forma completó la jornada. «Y ahora mismo tengo 25 correos que aún no he podido contestar y siete u ocho consultas en las redes sociales», explicaba a media mañana Carlos Caramelo. Algunos clientes incluso se habían ofrecido a anticipar el dinero de futuras compras, evidencia de que una librería es un negocio especial.

«No me parece bonito ponernos en esto de qué hay de lo mío, pero las librerías no son solo un negocio, de hecho, casi nunca lo es. Hacen una actividad cultural muy importante en relación a la vida de las ciudades en las que se sitúan. Este confinamiento nos ha llevado a ver que la cultura es de primera necesidad, vital», sostiene Corbillón. Coincide con ello Esther Gómez, y añade un matiz de duda: «A revolución cultural e a defensa dos libros nas redes van repercutir na venda de libro físico? Van valorar o traballo dunha librería independente? Como van ser os hábitos de compra da xente? Quen o soubese, non?».

Para unos está siendo un regreso a la normalidad, mientras que para otros es una despedida. La librería Chan da Pólvora, en Santiago, anunció el domingo su cierre. Sus responsables afirman que el proyecto no pudo cumplir las expectativas que habían depositado en él, y que el estado de alarma agravó la situación.

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