Carmelo Lisón Tolosana: un reconocimiento a su magisterio en el campo de la antropología social

El investigador y docente realizó desde su ambición interpretativa, profunda e insaciable una valiosa contribución al conocimiento de Galicia y su realidad sociocultural

Carmelo Lisón, en un acto público en el año 2017
Carmelo Lisón, en un acto público en el año 2017

A contrapelo de la estruendosa marejada sociosanitaria e informativa de la pandemia del coronavirus, el pasado 17 de marzo falleció calladamente en Madrid Carmelo Lisón Tolosana, antropólogo aragonés que fue principal introductor y promotor de la antropología social y cultural en España, en los planos teórico y práctico. Licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza en 1957, cursó estudios de antropología en Oxford de la mano de investigadores de relevancia mundial como Evans-Pritchard, Godfrey Lienhardt y Mary Douglas, doctorándose en Antropología social y cultural en 1963. Más adelante, se doctoró en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Fue asimismo académico de número de la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas, Honorary Fellow del Real Instituto Antropológico de Gran Bretaña e Irlanda, y Premio Aragón a las Ciencias Sociales y Humanas, así como doctor honoris causa por la Universidad de Burdeos.

Desde el punto de vista de su carrera académica, desarrolló su docencia en diferentes universidades, principalmente como catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, donde fundó el departamento de Antropología social. Desde esta institución, así como desde los incontables simposios, jornadas, cursos y seminarios que organizó año a año -Santander, Casa de Velázquez, Jaca, Sigüenza entre otros-, su labor docente e impulsora de una antropología interpretativa cimentada en el método de campo estimuló y tuteló incansablemente el desarrollo de las carreras investigadoras de buena parte de los antropólogos españoles de distintas generaciones que nos honramos con su magisterio. También resulta reseñable su amplia proyección internacional, habiendo impartido clases como profesor invitado, entre otras, en las universidades de Sussex, Mánchester, Roma, Sorbona, Florida, Cornell, Edimburgo, Campinas (Sao Paulo), Santiago de Chile, Quito, así como en otras de Tailandia, China y Japón. Su rico legado bibliográfico, etnográfico e investigador se preserva para el futuro en los fondos de la Fundación Lisón-Donald, que en los últimos años de su vida estableció en su pueblo natal, la Puebla de Alfindén (Zaragoza). 

Reconocimiento desde Galicia

Es pertinente, más que en cualquier otro lugar, consignar aquí y ahora, en Galicia, el reconocimiento definitivo a la vida y obra de Carmelo Lisón, pues el sustento y matriz de su ingente aportación teórica (fue autor o coordinador de más de 43 títulos, así como de 124 artículos y capítulos en libros colectivos) y de su maestría metodológica arraigan en esta tierra y a ella se deben. En correspondencia a esta consagración investigadora, fue merecedor de la concesión de la Medalla de Plata de Galicia en el 2005. Su infatigable quehacer etnográfico contextualizado y ambición interpretativa, profunda e insaciable, resultaron en la autoría de la investigación antropológica más exhaustiva, humanísticamente relevante -a escala española e internacional-, más implacablemente basada en sistemáticas colectas empíricas de trabajo de campo, y extensa y prolija en tiempos, lugares y fenomenología simbólico-moral, de cuantas se han realizado acerca de la cultura gallega y, en esta, de la condición humana.

La más duradera, intensa y fervorosa inmersión en la realidad sociocultural de las aldeas y comarcas gallegas la acometió a principios de los sesenta, cuando puso en práctica sobre el terreno una empresa etnográfica hercúlea, colaborada por su mujer Julia H. Donald (quien le hacía ver las cosas también desde otro punto de vista), en pos del estudio, mediante la observación participante y el diálogo mantenido con miles de interlocutores vecinos de cientos de aldeas, de las particularidades y modalidades de la sociabilidad y morada cultural gallegas. Analizó los ámbitos, patrones y referentes de socialización e identificación moral de la población; sus dinámicas de integración, identidad y conflicto; sus formas de herencia e ideología de la casa; las nociones, valores y emociones sobre la naturaleza humana; los temores, esperanzas y aporías implicados en determinadas categorías humanas e imaginarias de la vida gallega tradicional (veciño, bruxa, sabia, meiga, arresponsador y otras muchas); o las configuraciones mentales sobre el valor, la persona, la trascendencia colectiva y la realidad que transmiten las narrativas.

Fruto de esta investigación, y de las desarrolladas a lo largo de posteriores estancias en Galicia que se alargan intermitentemente a lo largo de cinco décadas -entre las que cabe resaltar la consagrada durante más de una década a la romería del Corpiño-, tenemos el privilegio de contar con un corpus de más de catorce textos dedicados a la cultura gallega; especialmente los once volúmenes progresivamente editados entre 1974 y el 2016, en la serie Antropología cultural de Galicia. Si bien estas investigaciones nos desvelan las configuraciones humanas de una Galicia tradicional que fue vigente hasta un reciente pasado, sin duda también lo hacen de una que viene siéndolo, todavía, en una parte fundamental de sus actuales estructuras y esquemas vinculativos, identitarios y mentales. Descanse en paz.

Enrique Couceiro Domínguez.
Departamento de Humanidades Universidade da Coruña

Lisón Tolosana: «El diablo es una metáfora del Mal, pero el Mal existe»

RAMÓN LOUREIRO

El autor de «Endemoniados en Galicia, hoy» es uno de los antropólogos de más prestigio en Europa Autor de monografías que ya son una referencia permanente en la antropología europea, como «Endemoniados en Galicia, hoy» o su más reciente «La Santa Compaña», Carmelo Lisón Tolosana regresa al paisaje atlántico que sirvió de escenario a sus principales investigaciones. El profesor recorre los caminos de un imaginario inagotable; de lugares como O Corpiño, repletos de «endemoniados» y «mal de aire». «¿El diablo...? _dice el profesor_. El diablo es una metáfora del Mal, pero el Mal existe».

Lisón Tolosana se encuentra desde ayer en Ferrol, en cuyo campus universitario intercambia experiencias, junto a antropólogos de Europa, Asia, América y África, sobre otro de los fenómenos a los que ya ha dedicado gran parte de su dilatada trayectoria como investigador, el de las peregrinaciones. También al santuario del Corpiño se peregrina. Y Lisón dice que «habrá corpiños siempre...»._Y eso, ¿por qué?_Porque mientras haya problemas, problemas humanos (de convivencia, de enfermedad...) que no puedan solucionarse, siempre habrá una búsqueda de soluciones metafísicas. El problema del Mal, del Mal con mayúsculas, que es del que yo hablo, es un fenómeno humano. El Mal se expresa en todas las culturas..._Usted ha reflejado, en sus obras, las experiencias de cientos de personas que dicen sentirse «poseídas». ¿Qué buscan en los «santuarios exorcistas» de Galicia?_Verá, yo he seguido la biografía de muchas de ellas, y he podido leer montones de cartas de las que ellos escribían al cura, y le decían que estaban curadas. El mal lo sufrimos todos, y todos queremos saber cómo podemos afrontar los problemas. ¿Dónde hay soluciones? Unos buscan en la siquiatría, otros en el Corpiño...-¿Pero usted cree, profesor, que en realidad...?_¿En realidad? ¿Y a qué realidad se refiere...?

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