Kenny Rogers, el jugador al que sonrió la suerte

Fallece a los 81 años el cantante de country-pop, conocido por éxitos como «The Gambler» «Lucille» y «Lady», entre otros

Rogers, en un homenaje que recibió en el 2013, junto a la cantante Jennifer Nettles
Rogers, en un homenaje que recibió en el 2013, junto a la cantante Jennifer Nettles

Redacción / La Voz

Su canción más conocida fue The Gambler (El jugador) y tituló sus memorias con un significativo La suerte o algo parecido. La biografía de Kenny Rogers, fallecido este viernes a los 81 años por causas naturales, le debe mucho a la fortuna. O al empeño: a veces son la misma cosa. Antes de alcanzar la fama Rogers insistió una y otra vez hasta que doblegó el éxito. Fue a caballo de las décadas de los setenta y los ochenta del siglo pasado, cuando su mezcla de country y pop conquistó las listas de ventas y le abrió las puertas a sus propios especiales de televisión, sentando los cimientos de una amplia base de aficionados que le ha sido fiel hasta el último momento.

Pese a hallar la fórmula mágica dulcificando con el pop esa genuina música norteamericana que es el country, Rogers no fue ni mucho menos el estereotipo de vaquero toda su vida. De hecho, su trayectoria artística permite recorrer algunos de los géneros más significativos del país. Nacido en Texas en 1938, hijo de un carpintero y una enfermera, aprendió a tocar la guitarra y el violín en sus años de instituto. Allí dio sus primeros pasos en un conjunto rockabilly, la fusión de country y blues que hacía furor en tiempos de primitivo rock'n'roll.

Con The Scholars, como se llamaba aquel grupo, grabó sus primeras canciones, suficientes para animarlo a intentarlo como profesional. Dejó la Universidad de Texas para tocar jazz al lado de Bobby Doyle, a quien también dejaría para emprender una carrera en solitario tras fichar por Mercury: lamentablemente, ninguno de sus intentos lo llevó muy lejos. Se unió al grupo folk The New Christy Minstrels en 1966, pero aquel fue un año en que soplaban ya nuevos vientos musicales, y Rogers tentó la suerte con el pop psicodélico de The First Edition. Pese a tener un éxito moderado con un par de canciones, su carrera no acababa de despegar.

La recompensa le llegó de nuevo bajo su nombre. En 1976 Lucille lo llevó a lo más alto de las listas gracias a sus sonoridades country, que Rogers explotaría en una cadena de éxitosLove or Something Like It, The Gambler, She Believes in Me, You Decorated My Life y Coward of the County. Esta última acabaría por inspirar una película para televisión. Se sucedieron los duetos con otras estrellas del country, como Dolly Parton, pero también con cantantes pop como Sheena Easton, prueba de que Rogers ya apelaba a todo tipo de público. Otro de sus éxitos, Lady, lo firmó Lionel Ritchie.

En la segunda mitad de la década de los ochenta Rogers ya no repetiría semejantes triunfos, pero contaba con un público amplio que le permitió sostener una cómoda actividad. Poco a poco, a medida que la edad también avanzaba, se convirtió en una estrella de tiempos nostálgicos, aunque él seguía entregando álbumes con regularidad e incluso se atrevió con uno de los géneros norteamericanos que le faltaban, el góspel. Entre el 2015 y el 2017 emprendió su gira de despedida: se llamó La última apuesta del jugador.

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