«Onward»: Suculencias animadas Pixar

La historia de dos elfos mantiene el singular talento del equipo de animación


Pixar se mantiene imbatible, con permiso de un puñado de joyitas animadas avaladas por otras productoras, y Onward se suma a la veintena que la compañía del flexo saltarín atesora desde 1995 con la iniciática Toy Story. Sus temáticas se mantienen en un espectro bien definido, en torno a las emociones y relaciones humanas, mirando de reojo al ambiente familiar sin olvidar el humor, otorgando a la escritura del guion la máxima prioridad, ya que la aportación formal se le supone instalados en la excelencia y en eso son unos cracs. El incorregible afán por comparar y catalogar su nuevo estreno lleva a buscarle referentes en otros títulos del grupo, que los hay -¿Del revés (2015), quizás?- , pero esta peripecia de dos hermanos elfos marcándose como objetivo recuperar gracias a la magia de sus ancestros -ahora en desuso, pues todo se encomienda a la tecnología- a su padre fallecido años atrás, nos llega tocada por la talentosa singularidad que caracteriza al equipo hasta hace meses coordinados por John Lasseter, ahora en excedencia por algunas incorrecciones hacia sus empleados.

Lo primero que denota es absoluta libertad creativa. Hacen lo que les da la gana porque lo hacen bien y se nota en su recurso a un cierto nivel de feísmo -no de fealdad, es otra cosa- al poner en valor a personajes y ambientes en las antípodas de la corrección, apelando por momentos al miedo que no al terror, y manteniendo siempre intactos, valores como la solidaridad, la amistad y la familia. La moraleja de cierre es una inteligente apelación a eso, pues lo que el tímido protagonista buscaba en el padre ausente lo tenía en su propio hermano, un tipo peculiar con el que no congeniaba. Aquí el manejo de la ternura y de la emoción va algo justa, como queriendo evitar una sensiblería a lo Disney. Esa road movie con ambos viviendo aventuras trepidantes y superando pruebas imposibles es a la par que viaje iniciático, proceso de reencuentro. Con soluciones brillantes que jalonan la trama y traban el objetivo pixariano número uno: satisfacer por igual a menores y adultos, aunque ahora la balanza se incline hacia los últimos.

 

«ONWARD»

EE. UU., 2020.

Director: Dan Scanlon.

Animación.

102 minutos.

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