El arte contemporáneo reivindica a Man

El CGAC inauguró una exposición que pone en valor la obra del alemán asentado en los 60 en Camelle y reconoce al artista que había detrás del extravagante personaje

En el exterior del museo se ha instalado una réplica a escala de la caseta de Man
En el exterior del museo se ha instalado una réplica a escala de la caseta de Man

Santiago / la voz

La famosa caseta de Camariñas que el alemán Manfred Gnädinger, más conocido como el Man de Camelle, habitó y convirtió en su edén creativo ha llegado a Santiago. En la entrada del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) se ha instalado una réplica a escala de su singular morada. Forma parte de una exposición en la que se reivindica al artista que había detrás de ese personaje extravagante que llegó en los años 60 a la Costa da Morte. La muestra, Museo (do ermitán) Man continúa en el interior del edificio compostelano, que pone en valor a un autor polivalente, que se dedicó a experimentar al margen del sistema artístico, sirviéndose de los elementos naturales y los desechos que el mar arrastraba hasta su jardín para crear esculturas y conjuntos artísticos en constante evolución.

En esta idea reparó el director del CGAC, Santiago Olmo, quien defendió la valía creativa de Man, quien por primera vez protagoniza una exposición dentro del contexto del arte contemporáneo, cuando se han cumplido 17 años de su fallecimiento.

Comisariada por Andrea Serodio y Carmen Hermo, recopila en el vestíbulo una selección de las obras que realizó el anacoreta alemán en su retiro en Camelle. Crebas reconvertidas en piezas únicas, estirando los plásticos al calor de una vela hasta obtener resultados sorprendentes. Pinturas de gran tamaño en madera incorporadas a su caseta o como parte del mobiliario. Autorretratos a lápiz, carbón y pastel, en las que desdibujaba su rostro. Decenas de blogs con los dibujos realizados por los visitantes de su museo y una representación de los objetos que fue incorporando en este proyecto artístico y vital, como huesos de animales, conchas u otro tipo de objetos forman parte del compendio.

En la planta baja del CGAC, la exposición retrocede al mundo del autor durante los años 60 y 70 a través del contenido de una caja negra descubierta hace 11 años entre sus pertenencias. En ella, detallaba su propio proyecto museográfico a través de más de 600 fotos numeradas, dibujos e indicaciones manuscritas para interpretar su legado. El colofón lo pone, en la cafetería del centro artístico santiagués, una serie de diez fotos de Bobby Mills que retratan el paisaje en el que creció el Man artista.

Las salas interiores del museo acogen piezas de la caja negra del artista alemán
Las salas interiores del museo acogen piezas de la caja negra del artista alemán

Un documental inédito rescata la visión del autor sobre su proyecto

Coincidiendo con la inauguración de Museo (do ermitán) Man, el CGAC proyectó un documental inédito que rescata el testimonio del autor sobre su propio proyecto. Grabado en 1981 en Camelle, un premontaje de Joan Mallarach habla el alemán de su peripecia vital y del sentido de sus obsesiones artísticas, como los círculos. El documentalista explica que conoció Manfred dos años antes y sus conocimientos de alemán le ayudaron a conectar con él. Lo que iban a ser cuatro jornadas de trabajo se duplicaron y así pudo abrir una ventana al universo interior de un hombre hasta ahora desconocido. Mallarach destaca que Man «estuvo marcado por su infancia y por su época de monitor en un reformatorio de monjas. Ve en la huida hacia el sur lo único que puede ayudarle a superar los sucesivos rechazos hacia su persona. Buscaba un sitio donde vivir en paz y llegó a Camelle», cuya influencia resultó fundamental, dice. «Existió tal y como lo conocemos gracias a la tolerancia del pueblo», añade.

El documental contribuye a completar «un proxecto colectivo para un artista individual, un solitario na súa faceta creativa e vital», tal y como apuntó Anxo Lorenzo, director xeral de Políticas Culturais. Para las comisarias, quienes además estuvieron directamente implicadas en la estructuración del museo de Camelle, «é un orgullo e unha alegría materializar isto e traer un museo ao outro», subrayó Carmen Hermo, quien como artista incidió también en la visión compositiva, el ansia de experimentar y la perspectiva singular de Man.

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