«La llamada de lo salvaje»: De Disney, pero sin Disney

Sanders entrega una película inocua de coartada ecologista para divertir al público de fin de semana


Si La llamada de lo salvaje se estrena a mediados del siglo pasado, ahora quizá hablaríamos de una pequeña joya de género. Pondríamos a Cooper o a Peck en el papel de Harrison Ford y todos contentos. Aunque habría un problema insuperable: los perros. Esa parte habría sido (casi) imposible de rodar entonces pues ni la mejor versión del pastor alemán de la serie televisiva Rin-Tin-Tin de los pasados años cincuenta -en realidad eran varios ejemplares-, habría podido superar lo que ahora permite el CGI, ese Buck, can bonachón, tierno y fiel, que acabará encontrando su lado salvaje en las nevadas montañas de Alaska, acompañando a su último amo, un tipo solitario, atormentado por la pérdida de su hijo. Claro que, esa supuesta ventaja de poder trasladar a la pantalla emociones y reacciones caninas varias, se encuentra con el hándicap de que la perfección todavía no es plena para ojos ya muy educados en el consumo audiovisual. Que Ford y Buck practiquen rafting involuntario queda chulo, pero, además de improbable, cuesta un poco creérselo.

Los exteriores de Yukón y la Columbia Británica, fotografiados por el virtuoso Janusz Kaminski -habitual con Spielberg-, ayudan a que la película se adscriba a la variante de cine familiar con todas las de la ley. Esa etiqueta tiene sus riesgos, en particular si se parecen a un Disney pero sin ser Disney: son productos inocuos, no hacen pupa, se pasan la verdad histórica por el arco del triunfo y de propina nos dejan un par de mensajes moralizantes que nunca desentonan. A la coartada ecológico-animalista se suman reflexiones en torno a los vínculos familiares y también sobre la perniciosa codicia, aquella derivada de la fiebre del oro. El director Chris Sanders pertenece a la factoría animada de DreamWorks y en principio no parece tener entre sus sensibilidades la de ennoblecer la narrativa cinematográfica a cuenta del texto de Jack London, más allá de que el artefacto funcione para lo que fue concebido: entretener y divertir al público de fin de semana y, a corto plazo, ofertarse en home cinema y televisión para tardes de sobremesa. De paso, Ford se acostumbra a no disimular su edad con personajes más a su medida.

«LA LLAMADA DE LO SALVAJE»

[«CALL OF THE WILD»]

EE. UU., 2020.

Director: Chris Sanders.

Intérpretes: Harrison Ford, Omar Sy, Dan Stevens, Karen Gillan, Jean Louisa Kelly, Terry Notary, Anthony Molinari, Cara Gee.

Aventuras.

100 minutos

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