Retrato de Nápoles en crudo

Roberto Saviano vuelve en la novela «Beso feroz» sobre los protagonistas de «La banda de los niños» para ahondar en su radiografía de la adolescencia criminal en las calles de la capital de la Camorra

Fotograma del filme de Claudio Giovannesi «Pirañas: Los niños de la Camorra» (2019), que adapta «La banda de los niños», novela a la que Saviano (a la derecha) da ahora continuidad
Fotograma del filme de Claudio Giovannesi «Pirañas: Los niños de la Camorra» (2019), que adapta «La banda de los niños», novela a la que Saviano (a la derecha) da ahora continuidad

Redacción / La Voz

Para entender la óptica de Roberto Saviano (Nápoles, 1979) hay que hablar una vez más de la obra que lo hizo saltar a la fama, Gomorra (2006), de la que ha vendido diez millones de ejemplares. Desde entonces vive con escolta, amenazado por los mismos clanes mafiosos que señalaba abiertamente en su novela.

Como buen napolitano comprometido, centra su mirada en la Camorra, organización criminal que controla la ciudad y su entorno y que ha permeado todas las capas de la sociedad. En ese trabajo sigue profundizando con su perseverante escalpelo. Ahora, de nuevo de la mano del sello Anagrama, llega a las librerías Beso feroz, en la que vuelve sobre los personajes y la historia de La banda de los niños -que fue trasladada al cine con cierto éxito por Claudio Giovannesi-, a los que da continuidad.

Con esa mezcla tan eficaz de reportaje y ficción, Saviano radiografía las calles a través del protagonismo de esta suerte de adolescentes -prematuros narcotraficantes- que han decidido hacerse con una parte del negocio y para ello no dudan en enfrentarse a las estructuras tradicionales del poder mafioso.

Fotograma de la pellícula «Pirañas: Los niños de la Camorra» (2019), que adapta la novela de Saviano «La banda de los niños»
Fotograma de la pellícula «Pirañas: Los niños de la Camorra» (2019), que adapta la novela de Saviano «La banda de los niños»

Estos niños despiadados y sin escrúpulos viven deprisa y no temen a la muerte, saben lo que quieren -no tienen paciencia- y harán lo que sea para obtenerlo. Vender droga, extorsionar, amenazar, golpear, asesinar... incluso combatir las viejas dinastías. O morir. Nada les detendrá. Las calles de la cruenta Nápoles son un escuela sin igual para formarse en las artes del crimen. Y no hace falta que la extracción del bebé sea la más baja, los que vienen del arroyo confluirán con los chicos de la clase media.

La hermandad del dinero rápido, el lujo, las motocicletas acoge a todos de buen grado, solo hay que mostrar ciertas destrezas y -si se da el caso- deplorar la herencia de unos padres que han doblado el espinazo de sol a sol para llevar al hogar el raquítico sustento familiar. Muchos de ellos han entendido que hacer de centinela o recadero, trabajillos para la Camorra, ya no es lo suficientemente rentable. Y asumen riesgos para ganar.

El ascenso de Marajá al poder, asediado por la guerra de los clanes que quieren restablecer el viejo orden, impulsa Beso feroz, cuyo relato nace de la sed de venganza.

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