Muere José Luis Cuerda, la mirada humanista del cine

CULTURA

Director, productor y guionista, retrató desde el humor y la honradez los engranajes complejos del alma, con Galicia como escenario privilegiado Opinión: El patriota electo, por Miguel A. Fernández. Participa: ¿Cuál es tu película favorita de Cuerda?

05 feb 2020 . Actualizado a las 14:52 h.

Si el arte aspira a retratar las complejidades del alma, José Luis Cuerda, fallecido este martes en Madrid a los 72 años tras sufrir una embolia, fue capaz de capturar con la cámara tanto los conflictos que inspiran los sentimientos más nobles junto a sus reversos cobardes como ese aparente absurdo que muchas veces encierra el humor pero que revela igualmente lo más profundo de la condición humana. Fue precisamente esa mirada humanista la que presidió la filmografía de Cuerda, fuese en dramas como La lengua de las mariposas o Los girasoles ciegos, fuese en títulos que escoraban del humor más clásico -El bosque animado- a una vertiente personal y absurda como Amanece, que no es poco, película que representa en sí misma el cine de culto.

Cuerda fue un director que, desde fuera, parecía haberse especializado en adaptaciones literarias -Fernández Flórez, Manuel Rivas, Alberto Méndez, escritores, y ese genio del guion que fue Rafael Azcona-, pero que entendía a la perfección el lenguaje fílmico y supo traducir en imágenes las narraciones literarias, sin caer en el acartonamiento que en ocasiones lastra algunas adaptaciones. En ese tránsito Galicia desempeñó el papel de escenario privilegiado, y no solo como un decorado hermoso pero decorado al fin, sino casi como un personaje más: fue marco de vocación atemporal, de hidalgos, bandidos y fragas, pero también campo de batalla donde se dirimieron luchas éticas. Fue el caso de La lengua de las mariposas. «Trata un asunto que me afecta mucho, que es el de la cobardía, el del instinto de conservación y el de la dignidad moral de las personas», declaró el cineasta a La Voz tras el rodaje.

También fue un ejemplo elocuente de la sensibilidad cinematográfica de Cuerda el hecho de que le diese la primera oportunidad a un joven Alejandro Amenábar y que le produjese sus primeros tres filmes -Tesis, Abre los ojos y Los otros-, en apariencia tan lejanos estéticamente de la propia trayectoria de Cuerda. Claro que como director es posible sentir debilidad por un Cuerda más surrealista -etiqueta que no le gustaba por lo que comportaba de automatismo- o más clásico. En esa dicotomía, Amanece, que no es poco asumió ese papel de película que muchos atesoran como una joya que se comparte en secreto con otros cofrades con los que se sintoniza en una frecuencia común. Fue tal el impacto de esa película que varias décadas después Cuerda filmó la que denominaría su «secuela espiritual», Tiempo después, cuyo desarrollo ya se vio afectado por la enfermedad de su creador pero que contó con el apoyo incondicional de sus seguidores, muchos de ellos del mundo del cine, como él.