Inteligente guiño al universo 007


Tan acostumbrados estamos al rodillo creativo de Pixar y Disney, tanto monta, que sus propios competidores parecen asumir que, como nunca lograrán batirlos, van a su propia bola. Queda como ridículo, pero es comprensible. Lo malo es que el público también se lo cree y mira como segundones a todo lo que no lleve la cabecera del flexo saltón y el sello de los papás de Mickey. Una pena porque se cultivan buenas perlas animadas, como Espías con disfraz, que apadrina la nada desdeñable Blue Sky -los de la singular Scrat y la oscilante franquicia de La edad del hielo, entre otras- bajo el paraguas de la todopoderosa Fox.

Casi siempre los reparos van dirigidos a guiones que no llegan al redondeo e incluso a oscilaciones en el ritmo, no tanto en su dinámica como en la construcción de los personajes y su desarrollo gradual. Ahí evidencian dudas pese a ser productos homologables destinados a un mercado mainstream, de consumo rápido y, tristemente, palomitero.

El gran Norman McLaren (1914-1987), animador experimental y abstracto, que estaría en las antípodas intelectuales del Hollywood actual en cuanto a animación, aseguró en una ocasión que «la animación no es el arte de dibujos que se mueven, sino el arte de movimientos dibujados», y añadía que «lo que se produce entre las imágenes es mucho más importante que lo que se ve en ellas». Algo se avanza en esa dirección, aunque la excelencia aún sea escasa.

Quane y Bruno -dos veteranos creativos de la Blue Sky, trabajando aquí sobre un guion ajeno, por lo que se limitan a la recreación visual- logran un poso de rigor poco habitual, aunque otra vez habrá dos lecturas, la del target infantil y la del adulto. El primero no tendrá queja aunque se pierdan buena parte de la ironía, y el segundo sí la disfrutará e incluso llegará al regocijo si conoce el universo Bond y los súper espías. El protagonista Lance Sterling es un crack -con los trazos de Will Smith- y su colaborador Walter Beckett, un científico despistado que sería el trasunto de Q. Y otra vez héroes contra villanos, con otra franquicia que viene para quedarse.

«SPIES IN DISGUISE»

EE.UU., 2019.

Directores: Troy Quane y Nick Bruno.

Guion: Brad Copeland y Lloyd Taylor (sobre una historia de Lucas Martell).

Animación.

101 minutos.

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