Monjas, emperatrices y damas del arte

Una exposición en Madrid indaga la férrea alianza entre los poderes político y religioso que alentaron las mujeres de Casa de Austria. Reúne más de un centenar de piezas

Juana de Austria, hija del emperador Carlos V y hermana de Felipe II, retratada en 1550 por Sofonisba Anguissola
Juana de Austria, hija del emperador Carlos V y hermana de Felipe II, retratada en 1550 por Sofonisba Anguissola

Madrid / Colpisa

En un tiempo en que a la mujer se le negaba el acceso a la cultura y el disfrute del arte, hubo en la Corte española algunas damas y religiosas de exquisita formación y sensibilidad artística y que acapararon altísimas cotas de poder eclesiástico y político. Tanto, que cabría hablar de monjas emperatrices y mecenas. Fueron las artífices de la férrea alianza entre la Corona y el poder religioso, que tuvo en el acúmulo de arte una de sus mejores consecuencias. Así se constata en la muestra La otra Corte. Mujeres de la Casa de Austria en los Monasterios Reales de las Descalzas y la Encarnación que el Palacio Real de Madrid acoge hasta marzo.

El historiador y exdirector del Museo del Prado Fernando Checa es el responsable de esta exposición que revela y analiza el protagonismo religioso, político y artístico que algunas mujeres tuvieron bajo los reinados de Carlos I, Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Checa trabajó durante años en la tesis científica que sustenta con la selección de más de un centenar de piezas de las casi 7.000 que conforman los fabulosos tesoros de las Descalzas y la Encarnación, situados a unos centenares de metros del actual Palacio Real y donde se alzó el Alcázar de los Austrias, conectado por un túnel con la Encarnación. 

Tesoros artísticos

En ambos edificios -habitados hoy por monjas clarisas coletinas y agustinas recoletas- se cocinaron alianzas dinásticas, hubo manejos políticos y se acumularon fabulosos tesoros artísticos durante los siglos XVI y XVII, evidencia del poderío de las damas de la estirpe de los Austrias que fundaron estos cenobios alzados a la sombra del poder, al amparo y con el sustento de la Corona. Por los salones del Alcázar y por las celdas y capillas de ambos conventos se movieron con la misma naturalidad algunas de aquellas poderosas madres, hijas, hermanas, nietas y sobrinas de reyes, cuya condición de siervas del Señor, en algunos casos, no impidió hacer y deshacer ejercitando un poder terrenal parejo a de los monarcas.

Conjugaron la religión con sus intereses políticos y dinásticos y con un primoroso talento como coleccionistas de arte en el que destacaron Margarita de Austria -mujer de Felipe III y fundadora de la Encarnación en 1616- y María de Hungría, quienes instauraron además en ambos monasterios reales una poderosa Corte paralela con cruciales conexiones internacionales en Bruselas, Lisboa, Florencia o Viena.

La muestra se abre con un retrato de Juana de Portugal o de Austria, hija de Carlos V, hermana de Felipe II, regente del imperio durante seis años y fundadora en 1559 de las Descalzas Reales, también llamado el pequeño Escorial. Los albores del monasterio marcan el inicio del recorrido con esta princesa «que siempre lo consideró tanto palacio como convento», según Checa. El monasterio fue su casa y museo, con un centenar de retratos de grandes pintores flamencos, italianos y españoles, además de pintura religiosa, joyas, tapices, una fabulosa biblioteca y riquísimos relicarios como el Arca de San Víctor, un portento de plata, azabache y esmaltes de Wenceslao Jamnitzer donado por Ana de Austria. 

Renacimiento y Barroco

El arca es la pieza más notable, a juicio de Checa, entre los tesoros de Renacimiento y del Barroco que el comisario desplegó en las once salas que ocupa la exposición y que son «difíciles de ver» en los conventos. Piezas como las cuatro esculturas del siglo XVII, un Ecce Homo de Pedro de Mena y tres piezas de Gregorio Fernández, el arte devoto de sor Margarita de la Cruz, el paño y el túmulo funerario de Juana de Portugal, y parte de la serie de tapices El triunfo de la Eucaristía, cuyos 20 cartones realizó Rubens.

La muestras también se ocupa de la hermana de Juana de Portugal, la emperatriz María de Austria, madre de quince hijos, entre ellas sor Margarita de la Cruz; de la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II e Isabel de Valois; de sor Ana Dorotea, hija bastarda del emperador Rodolfo II, y Ana Margarita de Austria, hija de Felipe IV. Alfredo Pérez de Armiñán, presidente de Patrimonio Nacional, el organismo del que dependen ambos conventos, agradece en lo que vale la «encomiable» labor científica y de restauración que se ha llevado a cabo para mostrar las 110 obras procedente de las Descalzas y la Encarnación, a cuyas órdenes religiosas de clausura agradece su excelente conservación.

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