La plácida «Mestari Cheng», de Mika Kaurismäki, entre Finlandia y China

El festival vallisoletano falla su palmarés este sábado

La actriz finlandesa Anna-Maija Tuokko presentó en Valladolid la película de Kaurismaki
La actriz finlandesa Anna-Maija Tuokko presentó en Valladolid la película de Kaurismaki

valladolid / e. la voz

A la espera del palmarés en boca de la presidenta del jurado internacional, la directora española Josefina Molina, y que tiene entre sus miembros a Rosa Montero, la Seminci despidió con buen tono su sección oficial. Si en la oficial, la brasileña A vida invisibel de Eurídice Gusmao, de Karim Aunouz, vapulea con inteligencia la estructura clásica del folletín, la alemana Lara, de Jan Ole Gerster, dibuja un personaje de mujer memorable. La elección del finlandés Mika Kaurismäki para la clausura con la plácida Mestari Cheng, fue el guiño perfecto para el heterogéneo público de una gala de cierre, más todavía considerando que la 64.ª edición se caracterizó por una mayor afluencia a las salas, aun siendo también la más pasada por agua en años. 

Un culebrón en serio

Tomando la novela de Martha Batalha, Aunouz logra evitar la tentación de sucumbir a lo más grotesco de un culebrón común para ahondar en la relación de dos hermanas que se juran amistad eterna pero a las que la vida quizá se lo impida. Su tono contenido, su hábil dosificación epistolar como hilo conductor, la calidad de los diálogos y lo verosímil de las situaciones, justifican que A vida invisibel de Eurídice Gusmao concurse en Valladolid habiendo recibido el premio Un certain regard en Cannes, reforzado con la posterior preselección al Óscar por Brasil.

El miedo al fracaso

Un soberbio registro de Corinna Harfouch en la alemana Lara, la segunda de Jan Ole Gerster, sostiene un drama sobre las relaciones de una madre perfeccionista y fría, profesora de piano, que en su 60 cumpleaños es incapaz de admitir el talento de su hijo músico, y con ello aislándose en un mundo dominado por el miedo al fracaso si aspiras a triunfar, a cuenta de domesticar sus propias emociones. El clímax se sitúa en un concierto del chico determinante para su futuro. 

La comida china, sana

El estilo del finlandés Mika Kaurismäki difiere de su hermano Aki, aunque ambos opten por abordar las pequeñas cosas de la vida. En su filme Mestari Cheng, un cocinero de Shanghái llega con su pequeño a un remoto lugar de Finlandia en busca de un benefactor para devolverle el dinero que aquel le había dejado para sacarle de un gran apuro. No lo encuentra y opta por ayudar a una joven en su pequeño restaurante, de menú rutinario y pocos clientes. La variedad y riqueza de los platos chinos obrarán milagros sobre cuerpos, espíritus y emociones. Es una propuesta amable, idónea para dejar buen sabor al patio de butacas, aunque te quede la sospecha de si no la habrá patrocinado Turismo de Finlandia y la gastronomía china.

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