Paul Preston: «Exhumar a Franco era un deber ineludible que dignifica la democracia»

En «Un pueblo traicionado» analiza la historia reciente de España a través de la corrupción y la incompetencia»


Especialista reputado en la Segunda República, la Guerra Civil, el franquismo y la transición, autor de biografías de Franco, Juan Carlos I y Carrillo, Paul Preston (Liverpool, 1946) publica Un pueblo traicionado. España desde 1874 a nuestros días. Corrupción incompetencia política y división social (Debate), un libro monumental de 776 páginas, 168 de notas, en el que aborda ese largo período con un enfoque muy novedoso.

-¿Por qué decidió escribir un libro sobre ese largo período bajo el prisma de la corrupción y la incompetencia política ?

-La idea original fue una sugerencia de los editores, que llevaban mucho tiempo diciéndome que ya era hora de que hubiera un libro de referencia sobre ese período. Cuando acepté pensé que la manera de hacerlo más interesante para explicar por qué la historia de España durante esa época había sido tan conflictiva era analizar la combinación de corrupción e incompetencia política, que siempre terminaban en división social.

-Esa combinación ha tenido consecuencias muy graves.

-El caso más flagrante es la Guerra Civil, seguida por una dictadura totalmente incompetente económicamente, que significó que a finales de los años 50 España tuviera un nivel de vida muy por debajo que en los años 20. Una sociedad incapaz de resolver sus problemas mediante la negociación y el debate pierde muchísima energía, sangre y dinero.

-Hay una frase de Antonio Machado que recorre el libro, «En España lo mejor es el pueblo».

-Casi toda mi carrera profesional ha sido un enamoramiento con España desde la primera vez que la visité a finales de los 60, ya fuera el sur o Galicia. En todos los lugares me encontraba gente generosa, amable. En paralelo, mis estudios me mostraban que las clases dominantes siempre habían traicionado a este pueblo.

-Deja claro que la corrupción y la incompetencia no son una característica solo española.

-Hay una corrupción ligada al desarrollo del capitalismo que se da en todos los países. Por ejemplo, las cosas que hacía Juan March son muy semejantes a las que hacen los grandes capitalistas a de Estados Unidos. En España hubo una gran corrupción institucional en las dos dictaduras, Primo de Rivera y Franco. He escrito este libro a la sombra del Brexit, que me ha deprimido mucho, y demuestra la terrible incompetencia de nuestra clase política, que nos has llevado al desastre.

-Destaca la combinación de terror y pillaje en el franquismo.

-El nivel de pillaje fue terrible, empezando por el propio Franco, que hizo cosas escandalosas como el desvío de suscripciones nacionales que estaban destinadas a cubrir el esfuerzo bélico de los golpistas y de ayudas al pueblo hambriento. A su muerte dejó una fortuna equivalente a más de 1.000 millones de euros. Su familia y muchos de los generales también participaron del pillaje. Fue un régimen cleptocrático.

-La publicación de su libro coincide con la exhumación de Franco.

-Sí. Conviene explicar el contexto histórico para entender por qué ha habido tanta polémica. Franco concibió la guerra como una especie de inversión de terror para que su régimen durara para siempre. Luego, en los casi 40 años de su dictadura, con el control total de los medios de comunicación y de la educación, hubo una especie de lavado de cerebro nacional, que fue la base del llamado franquismo sociológico. Mientras en Alemania hubo una desnazificación impuesta por los vencedores, en España no se hizo algo similar. Con lo cual hay generaciones que se han criado pensando que Franco era el gran benefactor. Si la exhumación se hubiera hecho dentro de un proceso de reconciliación nacional en los años 80 habría sido mucho más fácil, pero por ese lavado de cerebro ha sido muy difícil, ni los socialistas se atrevieron a hacerlo.

-¿Cómo valora la exhumación?

-Es algo que se debió hacer hace mucho. Sería inconcebible que en Berlín hubiera un monumento a Hitler y por mucho que digan que el Valle de los Caídos es un monumento a todos los caídos de la Guerra Civil eso es mentira, fue concebido por Franco a la mayor gloria de sí mismo. La existencia aún de tanto sentimiento franquista, no hay más que mirar a Vox, ha hecho que la exhumación sea una decisión conflictiva. Pero es algo que dignifica la democracia española, era un deber ineludible.

-¿Qué utilización debería darse al Valle de los Caídos?

-No lo cerraría, lo convertiría en un museo de la Guerra Civil, en el que se explique con rigor histórico lo que pasó, con letreros y folletos. Derribarlo bajo ningún concepto, porque sería un insulto a los obreros que lo construyeron.

«Juan Carlos I me ha defraudado, pero valoro su obra»

Autor de una biografía de referencia sobre el rey emérito, Preston sigue defendiendo su extraordinaria labor en la transición pese a las últimas revelaciones.

-¿Le ha decepcionado el rey Juan Carlos?

-Me ha entristecido mucho y me ha defraudado, pero no cambia mi opinión del inmenso servicio que hizo a la construcción de la democracia, en la que jugó un papel absolutamente clave. Lo que se ha sabido no mancha su obra, que valoro mucho.

-¿En qué períodos ha habido menos corrupción?

-Hay dos períodos en los que baja mucho, la Segunda República y desde la muerte de Franco hasta las elecciones del 82 o incluso unos años después. Fue una época en la que todos los políticos, desde Fraga a Carrillo, pasando por Suárez y Felipe González, colaboran en una gran obra nacional, la creación de la democracia.

-¿Por qué ha habido esa gran explosión de casos de corrupción en los últimos años?

-Puede que sea porque sabemos más y se persigue más. Otra explicación es que la financiación de los partidos les ha empujado a buscar maneras ilegales de conseguir dinero.

-¿Qué casos de corrupción le parecen más llamativos?

-La compra de La Canadiense por Juan March por 10 millones de pesetas cuando en realidad valía 1.500 millones. Más recientemente, Gürtel o el caso Bárcenas llaman mucho la atención en términos de corrupción de un partido político. A nivel de picaresca, Ángel Fenoll, del caso Brugal, es digno del Lazarillo de Tormes pero con magnetofón. O Jesús Gil. A veces son casos tan grotescos que son difíciles de creer.

-¿Y de incompetencia política?

-La terrible incompetencia económica de Franco, que optó por la autarquía en un país que no tenía el desarrollo industrial ni las materias primas para ello. La manera en que se ha desarrollado el caso catalán, tanto desde Barcelona como Madrid, es un caso de incompetencia porque hay que recordar que la política es el arte de lo posible y parece que la clase política actual lo ha olvidado.

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