Xavier Güell: «La Sagrada Familia es una copia mala, a Gaudí no se le puede copiar»

Un bisnieto del mecenas del artista novela el cambio del Gaudí «dandi, sensual y socialista» al creador solitario

Xavier Güell posa con una estatua de Gaudí en el entorno del palacio de El Capricho, en la localidad cántabra de Comillas
Xavier Güell posa con una estatua de Gaudí en el entorno del palacio de El Capricho, en la localidad cántabra de Comillas

«Alquilé un nuevo piso que decoré con suntuosidad y un coche de caballos para ir a las obras de mis edificios; sin bajar del carruaje, desde la ventanilla, daba las órdenes precisas a los encargados. Como un ridículo dandi, me convertí en un maniático al que solo satisfacía lo mejor: trajes, camisas y abrigos hechos a medida por los sastres de confianza de Güell...». Así se autorretrata Antonio Gaudí en la novela de Xavier Güell (Barcelona, 1956) Yo, Gaudí, editada por el sello Galaxia Gutenberg.

Es una imagen muy lejana a la de aquella tarde del 12 junio de 1926 cuando salió de las obras de la Sagrada Familia para ir a su misa diaria y fue atropellado por un tranvía. El conductor pensó que era un mendigo. El autor de este libro sobre Gaudí, mezcla de ficción y realidad, es bisnieto de Eusebio Güell, mecenas y amigo del arquitecto, y está este miércoles (a las 20 horas) en la Fundación Seoane de A Coruña abriendo una nueva edición del ciclo Pensamentos urxentes. Mirar, pensar, escribir.

-La música está muy presente en este libro y hasta Gaudí dice que su deseo es fusionar espacio y tiempo, arquitectura y música...

-Tiene mucha música porque no lo puedo evitar: soy director de orquesta y es el músico el que escribe teniendo en cuenta las pautas musicales. Es un libro que está planteado con parámetros musicales: un tema, la muerte de Gaudí, 21 variaciones, las cartas a su amigo Alfonso Trías y la coda, el desenlace. La arquitectura de Gaudí tiene mucho de la música de Wagner. Sus obras son un jardín para los sentidos, su objetivo es buscar la perfección total de todos los sentidos.

-¿Se conocen mucho más sus obras que al artista?

-Es el arquitecto español con obras más conocidas, y millones de personas las visitan. Vienen a ver sus obras y sin embargo es un desconocido porque era tímido, hosco, violento, no tuvo discípulos, no escribió nada, proyectaba maquetas, no planos, era muy celoso de su intimidad y vivía cada vez más al margen de todo para concentrarse en ese mundo íntimo y personal. Se esconde en sí mismo. El Gaudí conocido es el último, el que va como un mendigo con el pantalón sujeto con imperdibles.

-A través de las cartas, que son el grueso de la novela y que data en 1911, descubrimos otro Gaudí...

-Sí, porque no se conocen los Gaudís anteriores, cuando fue un dandi, anticlerical, socialista convencido, una persona extraordinariamente sensual, amante de la luz... Esa luz inclinada 45 grados que solo se produce en el Mediterráneo era esencial para él y por eso cree que en el norte no se puede ver bien y, por lo tanto, no se puede crear bien.

-¿Cuándo cambia?

-Cuando conoce al obispo Grau, que le encarga el nuevo palacio episcopal de Astorga. Eso marca un antes y un después: se acerca a la religión católica y se dedica a pensar en soledad.

-En Astorga no le dejan seguir con las obras del palacio...

-Sí, le critican diciendo que es un mal arquitecto. Luego cuando va una delegación a verle les dice que ya no quiere seguir con las obras. Con lo de Astorga lo pasa mal porque es una persona hermética, hosca, contradictoria.

-He visto que a usted no le gusta el templo de la Sagrada Familia...

-Gaudí sabía que Josep Maria Jujol era su sucesor natural, pero por mezquindad y falta de visión apuesta por Domènech que está lejos de Jujol. A partir de ese momento la Sagrada Familia ha tenido problemas, y eso les lleva a hacer una obra donde hay muchas cosas que chirrían. Es una copia mala y el problema es que a Gaudí no se le puede copiar, no hizo planos. Intentaron copiar a Gaudí y las copias son malas, pedestres, una obra completamente fallida. Muchas partes interiores no están acordes con las ideas que tenía Gaudí.

-¿Cuál es su mejor obra?

-La cripta de la colonia Güell es su obra maestra. Está pensada como una pequeña Sagrada Familia. Solo pudo hacer la cripta, pero es una maravilla.

-Novela encuentros de Gaudí con Verdaguer, Unamuno, Maragall...

-El libro quiere ser un retrato de la época, como su intervención en la Semana Trágica cuando se enfrenta con las turbas que quieren quemar la Sagrada Familia y les dice que primero lo matan a él y luego la queman. Es una identificación absoluta del artista con su obra.

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