Jorge Martins y Eduardo Gruber rescatan la contemporaneidad del museo Marco

El centro de arte vigués recupera por fin su actividad ya de la mano de su nuevo director, Miguel Fernández-Cid

Inauguración de dos exposiciones en le MARCO. Jorge Martins (Sombras y Paradojas) y EDUARDO GRUBER (El salón de los espejos)
Inauguración de dos exposiciones en le MARCO. Jorge Martins (Sombras y Paradojas) y EDUARDO GRUBER (El salón de los espejos)

vigo / la voz

El dibujo es la referencia del Museo de Arte Contemporánea de Vigo (Marco) en su naciente etapa bajo las directrices de Miguel Fernández-Cid. Ayer se iniciaba la programación realizada por la nueva dirección con la inauguración de dos exposiciones, protagonizadas por Jorge Martins (Lisboa, 1940) y Eduardo Gruber (Santander, 1949). Tras la salida airada de la anterior dirección, las polémicas, la deriva y los titubeos, las obras de Martins y Gruber rescatan al centro vigués para el arte contemporáneo, su objetivo fundacional.

«El dibujo es uno de los soportes más interesantes para ver cómo es el artista», apuntó Fernández-Cid, para justificar la coincidencia, en una misma planta del museo de la calle del Príncipe, de dos exposiciones centradas en esta disciplina. Es más, apuntó la posibilidad de continuar explorando tal vía de creatividad artística.

La coincidencia sorprendió incluso a los propios artistas, que no conocían sus respectivas trayectorias, pero que quedaron gratamente complacidos por el resultado conjunto.

Sombras y paradojas, título del proyecto de Jorge Martins, supone la gran presentación individual que se dedica en España a uno de los nombres referenciales de la plástica portuguesa del último siglo. «Martins es lo que se suele llamar un artista solitario, respetado por colegas de distintas generaciones», explica Óscar Alonso Molina, comisario de la exposición. Añade que su obra, poética y esencialmente abstracta, está en diálogo con lo mejor del dibujo europeo y americano del siglo XX. «A este prestigio y a la vigencia de su trabajo han contribuido su infatigable investigación en torno al dibujo, ya desde sus primeras exposiciones», añade Alonso Molina, recordando que, a finales de la década de los setenta, Martins mostró su obra en el centro Georges Pompidou de París. No obstante, el comisario opina que el mejor momento creativo del artista luso se está produciendo actualmente.

La muestra, que se puede ver en el Marco hasta el 5 de enero del próximo año, recoge trabajos del dibujante lisboeta desde los años setenta de la pasada centuria. El proyecto realizado por Alonso Molina añade los cuadernos de apuntes del autor, que se exhiben en primicia y en los que el artista anota pensamientos, bocetos e ideas para dibujos y pinturas.

El cariz poético de su obra se acentúa con la presencia de varios aforismos con los que el creador portugués va guiando el recorrido del espectador. Este aspecto se revela como un catecismo del dibujo, con afirmaciones tan claras como: «Dibujar es reconstruir el universo», «El dibujo es una línea melódica, después viene la armonía y el contrapunto» o «Una obra está acabada cuando es más verosímil/plausible que la realidad».

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