Adiós a Camilo Sesto, la voz que nos hizo morir de amor

CULTURA

XOAN A. SOLER

El artista, que fue definido por algunos críticos como el Bowie español, se había convertido en las últimas décadas en el alma de la fiesta. Sus hits de los setenta ya son eternos

20 sep 2019 . Actualizado a las 20:09 h.

Camilo Sesto fue Dios, fue el primer artista español capaz de interpretar a Jesús en un musical cuando todavía, en el año 1975, los piquetes lo acorralaban a la entrada del teatro cada noche que iba a interpretar la ópera rock Jesucristo Superstar, junto a Ángela Carrasco y Teddy Bautista, el de la SGAE, que por cierto hacía de Judas. Camilo tenía ese cielo de las estrellas que brillan incluso cuando se vive en el infierno interior.

El artista de Alcoy, que falleció esta madrugada en el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid a los 72 años, a causa de un fallo renal, no fue precisamente un niño bien. Era el menor de cuatro hermanos, su padre era electricista y desde su pueblo natal soñaba de niño con ser Joselito o jugar al fútbol. Claro que antes, y eso pocos lo saben, fue pintor. Y su natural inquietud por la estética lo dibujó muy pronto como un cantante peculiar, original y único, que llegó a cumplir los 70 años usando prácticamente la misma talla que de adolescente. Su personalidad andrógina y su aspecto delgadérrimo, su pelo largo, sus ojos azules y su piel de porcelana, lo modelaron ante la audiencia en un equilibrio de características masculinas y femeninas. Y esa excentricidad hizo que pronto se convirtiese en el David Bowie español. «Le ayudó, como a Miguel Bosé, el no tener vergüenza a la hora de ponerse la ropa que se ponía y de hacer las canciones que hacía», afirmó en una ocasión un guitarrista de su banda.

En esa primera época adolescente fue cuando formó en su tierra el grupo Los Dayson, en las que versionaba a sus admirados Beatles, y después llegó a Madrid, a los 17, donde grabó un disco con la banda Los Botines. «Era 1966 y a veces incluso podía comer pollo», confesó el cantante en una de las entrevistas que publicó este periódico. Los inicios no fueron fáciles, pero solo con volver a escuchar su primer éxito, Algo de mí, de 1971, se sabe que Camilo fue desde el primer día un clásico. Fue el artista que supo darle voz al amor (sobre todo al desamor), que él interpretaba con el desgarro del amante que lo vive en su propia carne. Camilo cantaba y sentía sus letras con la emoción a flor de piel, y eso enseguida le hizo descubrirse ante el público como un artista enorme, al que cayeron rendidos millones de fans, tanto en España como en Latinoamérica. Fue el primer español en conseguir un disco de platino, y hoy se estima que, con más de 40 producciones discográficas y gracias a su frenética actividad en las décadas de 1970 y 1980, es uno de los intérpretes con mayor cantidad de números 1 en la lista de Los 40 principales, con ventas que superan los 175 millones de discos.