Kaya Scodelario: «No me gustan los personajes que mueven sus pechos para lograr algo»

La intérprete británica protagoniza la trepidante película de terror «Infierno bajo el agua», cinta dirigida por Alexandre Aja y producida por Sam Raimi que se estrenó este viernes

La actriz Kaya Scodelario, en una imagen promocional del filme «El corredor del laberinto: La cura mortal» (2018)
La actriz Kaya Scodelario, en una imagen promocional del filme «El corredor del laberinto: La cura mortal» (2018)

Los Ángeles / Colpisa

Es justo decir que la actriz británica Kaya Scodelario se ha ganado a pulso su lugar como la joven heroína favorita de la audiencia millennial. Tras su paso por la icónica serie Skins, Scoledario, de 27 años, saltó a la franquicia Piratas del Caribe, luego a The Maze y este año apareció en la cinta de Netflix Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile, la historia de Ted Bundy donde da vida a su mujer, Carol Ann Boone. El viernes estrenó Infierno bajo el agua, cinta dirigida por Alexandre Aja y producida por Sam Raimi. La actriz demuestra una vez más su capacidad física para protagonizar una cinta de terror, donde la intensidad de vivir sumergida bajo el agua no parece amedrentarla. En Nueva York, conversamos con la promesa del momento en Hollywood.

-Usted parece exigirse físicamente en todos los personajes que protagoniza.

-Absolutamente. No creo que nunca me veas interpretando a la novia bonita que espera ser rescatada. No me gustan los personajes cargados de estereotipos que mueven sus pechos para conseguir algo. No me interesa para nada esa actitud. Yo quiero exigirme al máximo porque creo que las mujeres vivimos en tres dimensiones, no esperamos que alguien viva por nosotras. Para mí es importante representar mujeres reales, fuertes. Considero que todas las mujeres somos fuertes a nuestra manera y, al mismo tiempo, todas hemos sufrido, hemos llorado, hemos superado nuestras dificultades, somos feroces y poderosas. Nadie es solo una cosa, por eso no me interesan los papeles en dos dimensiones, simplemente no existen.

-Uno de los temas recurrentes de su filmografía es el temor y el pánico como consecuencia de las dudas personales. ¿Este papel es diferente?

-Nunca había interpretado un personaje como este. Alexandre me ha llevado al límite, he dado todo de mí en esta cinta porque me lo propuse como reto personal. Físicamente fue extenuante pasar tantas horas en el agua, hubo momentos en los que realmente dudé de mi capacidad para seguir grabando.

-Cuando graba tantas hora bajo el agua, ¿hay tiempo para ir al cuarto de baño?

-Me acostumbré a tener que hacer pipí en el agua, pero eso no fue lo más difícil de la filmación. Conseguir la emoción del personaje mientras estás aterido de frío fue complicado, sobre todo rodando bajo cero en Serbia. La filmación fue brutal. Teníamos que pasar doce horas al día bajo el agua sin calefacción, porque no querían que el equipo de rodaje se durmiera con el agua caliente. El frío nos mantenía en alerta y atentos.

-¿Imagino que fue un rodaje claustrofóbico?

-Era ridículo tener que gatear para llegar al lugar donde estábamos filmando. Incluso el cámara tenía que gatear. No niego que eso ayudó a los actores, pero ni cuando estábamos descansando podíamos tener un espacio normal. Fueron tres semanas de vivir en un agujero. Recuerdo el olor de mi ropa con desesperación. Pero eso contribuía a conseguir la actitud de mi personaje, vivíamos como ellos. Nosotros tuvimos fallos en la cisterna y algunas mañanas nos encontrábamos con el agujero inundado. Fue realmente intenso vivir dentro de aquel espacio claustrofóbico. Lo mejor del rodaje fue compartirlo con Barry Pepper, que interpreta a mi padre. Enseguida creamos una relación de amistad que ayudó al desarrollo del guion.

-Los cocodrilos se añadieron por animación, ¿hubo alguna referencia física de los cocodrilos durante el rodaje?

-Sí, construyeron unos cocodrilos que parecían reales pero eran mecánicos. Lo cierto es que estaban muy bien hechos, fue la segunda unidad de dirección la que grabó los cocodrilos reales.

-Parece que este filme ha sido exigente.

-Ha sido el trabajo más físico que he hecho hasta la fecha. He empezado a entenderlo viendo la película, porque durante el rodaje estaba tan concentrada que no era capaz de darme cuenta de lo que hacía. Recuerdo que llegaba a casa por las noches llena de moratones y de heridas, pero era importante hacer bien el trabajo.

«Odio verme en pantalla»

La cámara del realizador Alexandre Aja conecta con los ojos de Kaya Scodelario en multitud de ocasiones, como sucede con las protagonistas de las películas de terror, a un paso de erigirse en heroína del género.

-Fue algo que hablamos. Esta película tiene mucho del cine mudo cuando la expresión se concentraba en los ojos. Pasamos tiempo sin hablar tratando de escapar en silencio y por eso necesitábamos concentrar la interpretación en los ojos. Alexandre es muy particular, muy detallista y me explicó su intención en cada secuencia, lo que pretendía lograr en cada toma. Una de las grandes conversaciones que tuvimos fue sobre aparecer descalza, ellos temían que al no llevar zapatos me lesionase los pies y trataron de ponérmelos, pero una de las cosas que yo haría si tuviera que andar por el barro sería quitarme las zapatillas, y eso es lo que hace mi personaje. Fue algo que yo peleé y, como consecuencia, tuve ampollas y heridas en los pies durante todo el rodaje.

-¿Qué detesta del filme?

-Odio verme en pantalla, se me hace raro y por mucho que lo intento no me gusta. Es algo personal. Trato de ver la película un año después de rodarla para no enfadarme conmigo misma.

-¿Alguna vez ha tenido que enfrentarse a un cocodrilo?

-Vivo en Londres y no he tenido nunca un encuentro fortuito con un cocodrilo, pero mi familia política es de Georgia y han pasado mucho tiempo de vacaciones en Florida. Ellos me contaron muchas historias de encuentros con cocodrilos. Incluso conocen a alguien que tenía un caimán viviendo en su casa. Esas son las historias que se escuchan rodando este tipo de películas.

-¿Con qué director le gustaría trabajar?

-Sin duda, con Tarantino. Pero también me gustaría convertirme en la musa de un director nuevo que esté empezando y tenga la confianza de contratarme porque le gusta mi trabajo.

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