Clarence Bekker: «Necesitaba cambiar porque quería hacer algo más real que solo bailar»

El músico holandés que pasó de ser una estrella «dance» en los años 90 a tocar en la calle presenta este miércoles en Santiago su último disco, «Beautiful Tomorrow»

Clarence Bekker, en una reciente actuación en el teatro Coliseum de Barcelona
Clarence Bekker, en una reciente actuación en el teatro Coliseum de Barcelona
s. l.
SANTIAGO / LA VOZ

De ocupar las listas de éxitos de varios países europeos a cantar en la calle. El músico holandés Clarence Bekker (Surinam, 1968) protagonizó la escena de música dance en los años 90 con éxitos como Send me an angel o It’s a loving thing, pero encontró su verdadera vocación, tras una profunda búsqueda, en las calles del Raval, en Barcelona. Allí participó en los proyectos 08001 y Playing For Change, que reunían piezas de músicos de todo el mundo. Hoy llega a Santiago liderando la Clarence Bekker Band con su nuevo disco bajo el brazo, Beautiful Tomorrow. Cantará este miércoles, a partir de las 21 horas, en la praza da Quintana, en una heterodoxa fusión de funk, soul y jazz servida en el marco del festival Feito a Man.

-Empezó a los 18 años en The Swinging Soul Machine. ¿Supo desde pequeño que quería dedicarse a la música?

-Era mi pasión, desde los 14 años ya estaba soñando con ser Michael Jackson. A los 18, esta banda, bastante famosa en Holanda, estaba buscando un cantante y allí estaba yo.

-¿Cuáles son sus influencias?

-Pues en casa no teníamos mucho dinero. Así que fui un chico de radio. Mi madre y yo siempre estábamos escuchando a Marvin Gaye, James Brown, Gladys Knight o Stevie Wonder.

-En 1993 inició su carrera en solitario y se colocó en las listas de éxitos de Europa, ¿cómo fue?

-La primera vez que me escuché en la radio me volví loco. Alguien me dijo que había sonado mi canción y cuando lo comprobé recuerdo que abrí todas las ventanas de mi casa y empecé a gritar.

-¿Ese éxito es lo máximo a lo que puede llegar un músico?

-Te ayuda a coger nombre, pero yo tengo otra opinión sobre la industria. Creo que lo máximo para un músico es amar tu trabajo y ser fiel a él. Me gustan mis primeros álbumes, pero realmente no lo producía por mí mismo, tan solo componía algunas canciones. Fue una buena colaboración, pero necesitaba un cambio.

-¿Por eso se fue a Barcelona?

-Después de tres álbumes de música dance decidí coger mi mochila y viajar por todo el mundo. Lo hice, aprendí a tocar la guitarra y me convertí en un músico callejero. Necesitaba reencontrarme y explorarme a mí mismo. Llegó 08001 y fue increíble, fue la primera vez que toqué con artistas internacionales. Después me invitaron a Playing For Change, lo cual cambió totalmente mi perspectiva porque ahí pude hacer música de verdad.

-¿En 08001 escogieron el Raval por la diversidad cultural?

-Sí, ese fue el ángulo escogido por Julián Urigoitia. Cogimos su código postal y se ubicó el estudio allí. En el Raval hay un montón de nacionalidades y culturas. Australianos, ingleses, argentinos, brasileños… Diferentes estilos de vida y a todos nos unía componer música. Fue inspirador. Además del viaje, este proyecto se ajustó a lo que pensaba y a lo que quería, necesitaba un cambio porque quería hacer algo más real que solo bailar.

-¿En Playing for Change buscaban un cambio real?

-Yo creo que el cambio empieza con las acciones individuales. La realidad era que cientos de artistas trabajaron para hacer escuelas de música por todo el mundo y conectarlo con tecnología. Los niños de Sudáfrica podrían hacer música con niños de Malí, Argentina, Nepal o Brasil al mismo tiempo. Eso era algo, puede que fuera una cosa pequeña pero contaba.

-Vivió dos mundos distintos, el éxito comercial y la música en la calle, ¿se queda con alguno?

-Es todo distinto. Necesitaba aprender sobre lo que me gustaba, sobre mí. No volvería a la música disco, pero lo aprecio porque pude tomar la decisión de cambiar. Playing For Change simplemente era mi meta. Ahora estoy en el punto de estar abierto a volver a trabajar con disyoqueis, pero prefiero trabajar con músicos.

-¿Qué ofrece su nuevo álbum?

-Amor y energía, mis metas. En este disco intenté mezclar todo lo que aprendí desde que llegué a Barcelona. Estoy trabajando con músicos de 08001 y Carlos López y Francisco Guisado.

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