La Voz ofrece este domingo «Viva Mi Dueño», de Valle-Inclán

Xesús Fraga
x. fraga REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

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En esta obra, que el periódico ofrece a sus lectores por 2,95 euros, un Valle-Inclán maduro y ambicioso critica la corrupción en la corte de Isabel II, dardos que, con su genio, se convierten en una visión atemporal

03 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Viva Mi Dueño fue la segunda novela del ciclo El Ruedo Ibérico de Valle-Inclán, un proyecto literario que, a juicio, por ejemplo, de Pedro Salinas, figura entre lo mejor de una trayectoria excelsa en su conjunto. «Se trata de su última obra y la muestra más madura de su prosa esperpéntica, que precisamente en Viva Mi Dueño creo que alcanza un nivel estilístico extraordinario», explica Adriana Abalo Gómez, a cuyo cuidado ha estado el texto del libro que la Cátedra Valle-Inclán y La Voz ofrecen este domingo a sus lectores por 2,95 euros más el lomo en el cupón del diario.

Se trata de una obra que, además, encarna como pocas el alto nivel literario que alcanzó Valle. «A la luz del estudio de los manuscritos que se conservan de la escritura de El Ruedo Ibérico, que yo misma he analizado en mi tesis doctoral, se podría decir que Viva Mi Dueño constituye un ejemplo paradigmático del proceso de creación, depuración y composición que Valle-Inclán llevo a cabo en sus obras», expone la investigadora. «No solo existen numerosos estado textuales de un mismo asunto, desde las notas más incipientes hasta la sucesión de varias puestas en limpio, incluso traslados de Josefina Blanco, esposa del escritor, en las que Valle-Inclán trabaja para mejorar la redacción, sino que, además, y esto resulta muy particular de su modus operandi, se han hallado redacciones alternativas de un mismo asunto con soluciones finales incompatibles o versiones breves y en extenso para dar salida a una determinada anécdota», añade.

Viva Mi Dueño constituye una crítica a la corrupción en la corte de Isabel II y una visión anticlerical. «La crítica al estamento clerical está presente en toda la obra mediante la actuación de dos personajes históricos, Sor Patrocinio y el Padre Claret, principales artífices de la camarilla de Isabel II. Además, también funcionan como cadena de transmisión y manos ejecutoras de la política vaticana que tanta influencia ejerció en la corte isabelina. Pero, además, en Viva Mi Dueño podríamos decir que se acentúa la crítica anticlerical porque la visión demiúrgica alcanza personajes tan secundarios como el Vicario de los Verdes, para mostrar la inmoralidad de esta clase social».