Craig Russell: «El diablo es la personificación del mal que anida en todos nosotros»

El escritor escocés da una vuelta de tuerca al «thriller» gótico en una novela ambientada en un castillo checoslovaco en 1935

Russell le da una vuelta de tuerca al género del «thriller» gótico
Russell le da una vuelta de tuerca al género del «thriller» gótico

Trabajó como policía, corrector de textos y director creativo de una agencia de publicidad, hasta que en 1990 decidió dedicarse por completo a la literatura. Es mundialmente conocido como creador de las series de novelas del comisario Jan Fabel, traducida a 25 idiomas y llevada a televisión, y del detective Lennox. Ahora publica El aspecto del diablo (Roca), en la que da una vuelta de tuerca al thriller gótico. La novela se desarrolla en Checoslovaquia en 1935, centrada en un castillo que alberga a los seis asesinos más sanguinarios de Centroeuropa, los Seis Diabólicos, y las peripecias de un policía de Praga que intenta dar caza a Delantal, un imitador de Jack el Destripador. Columbia ha comprado los derechos para hacer una película.

-¿Qué le inspiró para escribir esta novela?

-Este libro fue un trabajo de amor, aunque sea raro decirlo, porque es muy oscuro. Quise escribir algo que me gustara leer, no que encajara en la demanda del mercado, sino el tipo de literatura con la que disfruto. Todo lo que me fascina está en este libro, Los escritores debemos seguir nuestras pasiones e intereses porque eso se traslada al lector.

-Tengo entendido que fue fundamental la visita a un castillo, que luego traslada a la novela.

-Es verdad. Al hacer esa visita pensé que era un castillo que en lugar de proteger de los invasores dejaba atrapada a la gente. Tuve esa sensación y se me ocurrió escribir un libro en el que eso se reflejara. Además, la atmósfera era tan gótica que podrías esperar que apareciera Drácula en cualquier momento, aunque en realidad era demasiado espeluznante hasta para Drácula, que si lo viera diría me vuelvo a Transilvania.

-¿El diablo del que habla en el libro cómo es?

-Yo diría que nuestro éxito como especie se basa en nuestras capacidades intelectuales pero también en nuestra agresividad. Tenemos la capacidad de dominar nuestro entorno porque somos una especie agresiva. Jung intentó personificarlo, ponerle cara y explicar que la figura demoníaca está en todas las culturas. El demonio o bien es parte de nosotros o nos lo hemos inventado.

-En su novela, sin embargo, no hay elementos sobrenaturales.

-Exacto. Yo soy un radcliffiano (por Ann Radcliffe, pionera de la novela gótica de terror), para el que lo sobrenatural tiene una base racional. Exploro el concepto del demonio y se puede decir que existe o no existe, pero si decimos que existe es una personificación o una abstracción de un elemento común, el mal, que anida en todos nosotros.

-¿Su novela es una reflexión sobre el mal absoluto?

-Sí, no es tanto explorar sino interrogar sobre el concepto del mal. En un castillo hay confinadas seis personas malvadas, pero el hecho es que están locas, su maldad es producto de la locura. Sin embargo, fuera del castillo, en los años 30, gente normal se estaba comportando de una manera malvada. El gran mal, los nazis, residía fuera de los muros de ese castillo.

-Los Seis Diabólicos son cinco hombres y una mujer. ¿Fue una elección aleatoria o quiere decir que los hombres son más propensos a la maldad absoluta?

-Lo que traté de reflejar es la estadística. Ese tipo de criminal es más frecuente que sea hombre. Pero en el castillo que visité había una sala para las mujeres, que no tenían permitido entrar en ninguna otra parte. Se creía que retenerlas era una manera de retener al diablo, porque eran más susceptible de ser mediums de Satán.

-¿Los Seis Diabólicos están basados en personas reales?

-Todos los personajes de los que escribo son una mezcla de varias personas que he conocido a lo largo de mi vida. Pero adoptan formas psicológicas y físicas propias. Los Seis Diabólicos adoptaron forma en mi inconsciente, pero lo extraño es que los puedo ver.

-¿Por qué le fascina Jung, referente en su novela?

-Como persona es fascinante, complejo, gran parte de sus teorías rayaban en la locura y sonaban muy disparatadas, pero ahora se está viendo que tenían una base científica. Por ejemplo, hay elementos que se heredan. Para mí sus teorías empujan a una exploración creativa. Era un místico, ocultista, psiquiatra, psicólogo, su abuelo paterno se cree que era hijo ilegítimo de Goethe, el materno fue un teólogo que escribía los sermones y pedía a la madre de Jung cuando era niña que se quedara detrás de él para asegurarse de que el demonio no mirara para ver lo que había escrito.

-¿Está de acuerdo con su teoría del inconsciente colectivo?

-Creo que es posible que heredemos algún tipo de memoria o recuerdos que no entendemos.

«Muy pocos vieron avecinarse la monstruosidad del nazismo»

El nazismo está presente como telón de fondo en la novela.

-Eligió como escenario la Checoslovaquia de 1935, una vez que los nazis habían llegado al poder en Alemania y en ese país despuntaba el Partido Alemán de los Sudetes, de la misma ideología.

-Sí. Quería explorar cómo en ese momento solo unas personas, muy pocas, se dieron cuenta de la monstruosidad del nazismo y vieron lo que se avecinaba. La mayoría, no, estaba fuera de su capacidad de imaginación. En 1935 se aprobaron las leyes de Núremberg en Alemania y el personaje de Judita sí se fija en las restricciones que se aplican a los judíos, es un punto de inflexión en el nazismo. Pero a la vez los checoslovacos son un pueblo asombroso, intelectualmente sofisticado y a veces gente muy extraña. En ese momento de la historia Checoslovaquia es una república nueva, que se ha liberado del Imperio Austro-húngaro, llena de promesas de futuro, que también estaba en un punto de inflexión. Pero todo eso estaba a punto de ser barrido. Había tensiones dentro del país porque el 25% de la población era alemana. Además, Checoslovaquia, ese castillo, me brindaban la ambientación clásica para una novela gótica.

-En su novela habla del ascenso del nazismo. ¿Cree que hay semejanzas con el ascenso ahora de los partidos populistas, nacionalistas y de extrema derecha?

-Totalmente. Pero el entorno tecnológico y sociológico es diferente. El fascismo en cualquiera de sus formas no necesita la gran narrativa de propaganda, ahora hay otra forma de divulgar sus ideas y sus mentiras, por ejemplo en las redes sociales. Y eso es lo que estamos presenciando.

-En el referendo del «brexit» se divulgaron también muchas falsedades. ¿Qué piensa?

-Durante toda mi vida he estado en contra de la independencia escocesa, pero ahora la apoyo apasionadamente, porque prefiero ser parte de una Escocia independiente que esté dentro de la UE que de un Reino Unido que esté fuera. Creo que el brexit es un desastre enorme para la economía y la sociedad británicas.

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