«Diego Maradona»: Historia de dos mitades

El documental de Asif Kapadia plantea más preguntas que respuestas, permitiéndole al espectador contestarlas


«No se puede hablar mal de Dios», escuchamos en algún momento de Diego Maradona, una película de Asif Kapadia, autor de otros valiosos documentales como Senna o Amy, filme este último premiado con el Óscar. Y, efectivamente, el cineasta sigue la regla mencionada. Son las imágenes editadas, con prodigioso esmero, las que componen un discurso sobrecogedor, demoledor. Documentalista de moda, en menos de diez años, con su trilogía, Kapadia ha trazado una radiografía conmovedora de los mitos alumbrados por la sociedad contemporánea. Un piloto de Fórmula 1, una cantante y un futbolista: tres juguetes rotos del negocio del espectáculo, de la Vida Tómbola -Manu Chao dixit-, carnaza autodestructiva, casi suicida, sacrificada en el circo mediático; tres iconos entregados a las fieras que somos todos.

Como sucedía con Amy, en Diego Maradona asistimos a un martirologio. Y también, como es habitual en las obras del cineasta, el derroche de documentación resulta apabullante, pues el caos le sienta bien a la «mano de Dios». Ante nuestros ojos discurren mil y una ráfagas de retransmisiones deportivas, donde la velocidad, la inventiva y la habilidad letal de la pierna izquierda del Pelusa compone esa poesía que solo hemos visto en tres o cuatro futbolistas -Pelé, Messi, Djalminha-. Pero, claro, el dramatismo de la vida del Pibe de Oro no se dado en los devenires de ningún otro.

La novedad es que hay muchas grabaciones inéditas del retratado, filmaciones de la colección privada de Maradona. Esas imágenes hoy, por su textura, parecen emerger del sueño de los tiempos, con los contornos difusos del pasado y de la memoria. Fueron registradas por dos cámaras casi anónimos -un argentino, un italiano-, dos bardos o mejor dos cíclopes que siguieron durante años con su único ojo las aventuras y desventuras, la victoria rampante y la caída apocalíptica del (anti)héroe clásico.

Es verdad que Kapadia, más que inglés de ascendencia india, parece gallego. Solo plantea preguntas y no da muchas respuestas, permitiéndole al espectador contestarlas. «Con Diego iría al fin del mundo pero con Maradona no llegaría a la esquina». Todos los testimonios insisten en la duplicidad escindida, esquizofrénica: la del jugador y la de la figura para los medios. «Quédate con la obra, no con la vida del artista», aconsejaba sabiamente Luis Buñuel.

«DIEGO MARADONA»

Reino Unido, 2019.

Director: Asif Kapadia.

Documental.

128 minutos.

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