El Festival do Mundo Celta abarrota Ortigueira desde la jornada inaugural

Dos bandas escocesas, una irlandesa y la Escola de Gaitas, la fundadora, tocan este viernes

La zona de acampada está abarrotada de asistentes al festival
La zona de acampada está abarrotada de asistentes al festival

ortigueira / la voz

Hay quien se hace folkie por principios, por imitación o por la insistencia de algún amigo. A Laura (uno y dos) y a Silvia, estudiantes de psicología y laboratorio, y madrileñas, se lo recomendaron sus tíos y sus hermanos mayores. «En cuarenta años [41 desde el inicio y 35 de festival] han venido varias generaciones de la familia, y ahora es nuestro turno. Nos parece fascinante», apuntan, recién apeadas del tren, tras un viaje en Blablacar. El Mundo Celta oficial arrancó en un jueves que parecía un viernes o incluso un sábado por la avalancha de festivaleros, imparable.

Marías, uno de los fundadores del Festival de Ortigueira, en 1978, vivió el prefestival, la noche del miércoles en el Caracas, el mítico bar de Antón Mera Hermida: «Foi unha preciosidade, estiveron os amigos de Stolen Notes, e non foi unha jam... Foi unha actuación completa! Soan de marabilla... Todo nun ambiente de reencontros, músicos, público, artesáns...». Los andaluces Stolen Notes cerraron la primera noche de conciertos, tras los históricos bretones de Gwendal y las bandas del Runas, el certamen de grupos noveles, con Túa (Murcia), Dequenvessendo (Galicia) y Yuki Kojima Band (Japón).

Rob Gándara, estadounidense de Oregón de padre mexicano, acude a Ortigueira «por la música y por los músicos». Vende instrumentos. «Es mi tercera vez y me gusta mucho el ambiente», comenta en su puesto de la feria de artesanía. A unos pocos metros se encuentran Merchi y Sara, creadoras de la marca lucense Xurumbelas. Reutilizan serpentinas de colores para crear móviles, pulseras y otras piezas decorativas. «Somos fieles a Ortigueira, desde fuera y desde dentro».

La Asociación Rural Vivo do Ortegal repite con su puesto de comida vegana y sin gluten. Sara y Ruth coordinan los fogones, este año con cocina industrial, «un avance». Sirven paella, fideuá, hamburguesas, croquetas o alfajores. Todo alternativo, como los jabones de María Álvarez (A Esteada) y las camisetas de Kachola Tola. Junto a la feria, en la Alameda, este viernes manda el tráiler de Gadis, con la exposición Vivamos como galegos! y las actividades de A Maxia do Noso saber quen é o máis repunantiño, gozar da verbena, un escape room itinerante, sorteos e agasallos»-. De aquí partirá hacia la Festa do Polbo de Mugardos.

 El cartel del viernes

Las gaitas, que revivieron el jueves durante el desfile de bandas inaugural, atronarán la villa el segundo día, desde las 12.30. Y por la noche, al escenario principal subirán los escoceses de Peoples Ford Boghall & Bathgate Caledonia Pipe Band (22.00 horas), la Escola de Gaitas de Ortigueira -el origen de todo-, los irlandeses Moving Hearts, Anxo Lorenzo Band y Project Smok (Escocia). El cartel se agranda en esta segunda velada. Sonia, canaria, y sus compañeras de Valladolid, donde estudia, no quieren perderse nada. Rubén, madrileño de 27 años, de profesión «a vivir la vida», aún se arrepiente de haberse quedado en el pinar de Morouzos en su primer festival, hace siete años. «Nunca había venido antes a Galicia y a raíz de descubrir Ortigueira he ido conociendo otros sitios».

Mientras unos se divierten, otros -voluntarios de Protección Civil de la provincia de Málaga y GES de Ortigueira- controlan los accesos; y M.ª José González, dueña del restaurante A Transanquesa (Narón), y su equipo preparan sopa de fideos y jarrete de ternera con patatas para 300 personas, que este viernes serán 500 (y otro menú), del dispositivo de vigilancia y la organización. Es otro escenario del Mundo Celta, la cocina del colegio.

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