Parkway Drive inflama el Resu tras la tormenta de Slayer en Viveiro

Junto a Slayer brillaron en el primer día grande del Resu, en el que otras veintisiete bandas se alternaron en los cuatro escenarios

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Slayer reta a la lluvia y a la tormenta en un concierto vibrante

VIVEIRO/ LA VOZ

Apoteósico, electrizante, seductor, una hoguera de ritmo y fuego, paradigma del directo en comunión con la audiencia. Parkway Drive condujo al Resu al paraíso, lo inflamó en una noche marcada por la tormenta que paró el festival de Viveiro. Unos cincuenta minutos en los que la multitud se guarecía de los chaparrones donde podía, pero tanto el público, como la organización y los legendarios Slayer le plantaron cara a la lluvia, a los rayos y a los truenos, algunos bendecidos por la tribu cosmopolita que capeó el mal tiempo caldeándolo con ilusión.

Superó con éxito el Resurrection una fuerte tormenta, con copiosos chubascos y aparato eléctrico que hacía temer la cancelación del festival. Avisos en las pantallas del parón y consejos para protegerse precedieron a unas pruebas en el escenario principal para comprobar la seguridad. No en las mejores condiciones, porque llovía y los rayos iban y venían, pero Slayer dio un paso al frente. 

Agradó la banda que lidera Tom Araya, veteranos curtidos en mil conciertos que saltaron a escena a las 22.35, cuando el público los reclamaba y la tormenta que había sido su telonera no acababa de alejarse. Aguerridos rockeros profesionales, la banda californiana se esmeró mientras llovía y los relámpagos competían con la iluminación y el fuego de su espectáculo. En la gira de su adiós, sonaron estupendos en el Resu, el elegido para decirle hasta siempre a España. Alrededor de ochenta minutos con temas como Repentless, War Ensemble, Black Magic o Seasons in the Abbys. Thrash metal puro, con pausas melódicas como South of Heaven, y éxitos como Raining Blood antes del final con Angel of Deaht. De ascendencia chilena, Araya puso el final solo en el escenario, con un «Buenas noches. Adiós».

La tormenta se había alejado y ya solo llovía música cuando irrumpió Parkway Drive en el escenario principal del Resu. Superadas las inclemencias meteorológicas, la banda australiana que lidera Winston McCall jugó con las luces, la oscuridad, el fuego y grandiosas llamaradas. En su única concierto en España, su espléndida puesta en escena alimentó la comunión con las más de 20.000 personas que disfrutaron de su impresionante directo. Entregado, el público coreaba temas como Wild Eyes y disfrutó con incontenida emoción del grandioso Writings on The Wall, acompañado por un cuarteto de cuerdas elevado en plataformas móviles detrás del grupo. Palmas y aplausos, muchos aplausos, con temas como Prey, Dedicated o Absolute Power. Y un final apoteósico, con tres cañones lanzando llamaradas en las torres próximas al escenario, mientras sonaban los contundentes Crushed y Bottom Feeder. Dos bises que supieron a poco en un concierto de más de una hora.

Parkway Drive y Slayer brillaron en el primer día grande del Resu, en el que otras veintisiete bandas se alternaron en los cuatro escenarios. Alrededor de 25.000 espectadores gozan en Viveiro de un festival que ha reanudado a las dos de la tarde de este viernes, cuando Corey Taylor regresa al Resurrection con Slipknot, sus características y su impresionante escenografía en la última actuación de su gira. Comienza a las once de la noche, en el escenario principal, antes que Crisix y después de Arch Enemy y Trivium. Luce el sol en la capital de A Mariña lucense, que este viernes también vibrará con Avatar, Dradle of Filth, Millencolin, Convervege, The Blacks Wizards... Catorce horas de música ininterrumpida que se repetirán el sábado, cuando King Diamond, Within Temptation o Lamb of God encabezarán un cartel con otra treintena de grupos. 

El Resu se impone a la tormenta

s. s.

Slayer y Parkway Drive enardecen al público de un festival que espera hoy el espectáculo total de Slipknot

Alrededor de 25.000 almas esperaba el Resurrection en el primero de los tres días grandes de un festival donde leyendas y promesas del rock en sus variopintas expresiones atraen a espectadores de casi todas las edades. Y todo, contra la lluvia que cayó anoche y a la que fueron inmunes los fans. Catorce horas ininterrumpidas de músicas extremas sonaron ayer en los cuatro escenarios del parque temático del rock creado por Bring The Noise en Viveiro. A una mañana de bochorno le siguió una tarde d que descargó chubascos. Refrescaron, sin enfriarlo, el candente cóctel de ritmos de las veintinueve bandas que encabezó Slayer, americanos que tras treinta años al pie del cañón se despiden de España en Viveiro.

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