Iggy Pop encendió la mecha para la traca final de O Son do Camiño

Incombustible, a sus 72 años, paseó con orgullo su cojera y su tripa flácida por el Monte do Gozo repasando sus grandes éxitos


Santiago / La Voz

«¿Queréis más?», preguntaban The Black Eyed Peas la noche anterior en O Son do Camiño. Y lo cierto es que, aun con la resaca de dos días de conciertos, había en Compostela ganas de alargar la fiesta ?a pesar de la constante amenaza de lluvias?. Allí, el ejemplo vivo de la resistencia, Iggy Pop, a sus 72 años y como hecho de criptonita, fue el encargado de encender la mecha para la traca final del festival, a cargo de David Guetta.

Anochecía en el Monte do Gozo cuando ladridos de perros comenzaron a salir de los altavoces del anfiteatro. En un abrir y cerrar de ojos, apareció el artista de Muskegon (Míchigan) que le ganó la batalla a las drogas y a la polio. Al son de I Wanna Be Your Dog, paseando con orgullo esa característica cojera que arrastra desde niño y su tripa flácida, repasó los éxitos que cosechó junto a The Stooges y en solitario. Habían pasado solo siete minutos y el público de Santiago ya estaba cantando con él: «I am a passenger, and I ride and I ride [...] Singing! la-la-la-la-la-la-la-la». Quien no la conocía de los 70, era por el anuncio de Volkswagen o por una buena play list.

Sin descanso, otro guiño a sus años de colaboración con su amigo David Bowie, Lust for a Life. El ambiente estaba ya caldeado, pese a las bajas temperaturas en el Monte do Gozo donde, por cierto, ya actuó hace 19 años, y quedaba más de la mitad de concierto por delante. El incombustible músico y actor estadounidense mantuvo el pulso hasta el final. Bajó a pie de pista, y captó la atención del auditorio con sus característicos contoneos e histrionismo, rompiendo el repertorio habitual de su biblia del rock particular. En su epílogo, un sacramentos más: Sixteen. Aunque en algún movimiento el físico le jugó una mala pasada, salió airoso. «Fucking gracias», lo único que adivinó a decir es spaninglish.

Pero hubo mucha vida más allá de Iggy Pop en la jornada de clausura de O Son do Camiño. Antes que él, ya habían sembrado la actitud contagiosa The Hives y Vetusta Morla desperezó las gargantas de los asistentes que ?volcados en un directo que el año pasado ganó el premio Ondas al mejor espectáculo musical? corearon a los madrileños. Con semejante preludio y los ánimos en lo alto, David Guetta pondría la guinda treinta minutos antes de lo esperado, después de que la organización del festival hiciese un cambio de último momento en los horarios del día.

El día grande

Lleno en el recinto

Los artistas más esperados. Las entradas de la última jornada habían sido las primeras en agotarse. Los cabezas de cartel del día eran los más anhelados y el Monte do Gozo se llenó de nuevo con 33.000 almas entregadas al ambiente festivo, en el que no faltaron disfraces.

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