Adiós a Franco Zeffirelli, el escenógrafo que persiguió la belleza

El cineasta italiano, que se inició como discípulo de Luchino Visconti, volcó en la gran pantalla su amor por la ópera y por la obra de Shakespeare

Zeffirelli, retratado en su casa de Roma, en el 2014
Zeffirelli, retratado en su casa de Roma, en el 2014

Roma / EFE

El director de cine y escenógrafo italiano Franco Zeffirelli falleció este sábado en Roma a los 96 años. Deja películas como Té con Mussolini o Romeo y Julieta, y puestas en escena en los mayores teatros de ópera del planeta en las que destacó siempre su búsqueda de la belleza. La noticia fue anunciada por Dario Nardella, alcalde de Florencia, ciudad natal de Zeffirelli, a quien calificó como «uno de los grandes hombres de la cultura mundial».

El 6 de abril, la presidenta del Senado, Elisabetta Alberti Casellati, destacaba sobre su labor, al entregarle el premio Genio y Excelencia, que «hizo de la belleza su lenguaje». A pesar de la edad y de estar postrado en una silla de ruedas, Zeffirelli no dejó de trabajar y el 21 de junio se iba a materializar uno de sus sueños, cultivado en el último decenio: el de la puesta en escena para una nueva La traviata que acogerá el Festival lírico de la Arena de Verona. Zeffirelli triunfó tanto en el cine como en sus montajes para teatro y ópera, e incluso como creador de vestuarios. Barrocos, excesivos, sorprendentes y muy solicitados en todo el mundo.

Será enterrado en el cementerio en Florencia, donde mañana abrirá una capilla ardiente en el Palazzo Vecchio.

Nacido en 1923, a su padre solo le conoció después de la muerte de su madre, Adelaide Garosi, quien, apasionada de Mozart, quiso darle al niño el nombre del aria de Idomeneo (Zeffiretti), pero el funcionario erró y escribió Zeffirelli. Su madre falleció siendo él niño y se crio entre mujeres. La niñera, Mary, que era británica, le enseñó inglés y le inculcó la pasión por Shakespeare.

Su inicio en el cine llegó con Visconti, a quien conoció en unas pruebas para actor en las que, pese a ser rechazado, sí fue tenido en cuenta por los maravillosos dibujos que llevaba en una carpeta. Se convirtió en ayudante de dirección de Visconti: La terra trema (1947), Bellissima (1951) y Senso (1952), y de aquí nació su pasión por el séptimo arte. Su amor a la ópera y a Shakespeare lo empujó a llevar al cine La bohème (1965), La fierecilla domada con Richard Burton y Elizabeth Taylor (1966), Romeo y Julieta con Michael York y Laurence Olivier (1968) y Hamlet (1990) con Mel Gibson y Glenn Close.

Otras de sus obras fueron el filme sobre San Francisco Hermano Sol, hermana Luna (1971), Campeón con Jon Voight, Faye Dunaway y Rick Schroder (1978), Amor sin fin con Brooke Shields (1981) o Té con Mussolini (1999), en la que relata su infancia. Para la televisión, entre otras obras, realizó Jesús de Nazaret (1977), en varios episodios, con la aprobación de la Iglesia y el rechazo del Partido Comunista italiano.

Fue muy amigo de la soprano María Callas, y confesó que había sido la única mujer de la que estuvo enamorado. Homosexual confeso, relató cuando tenía 83 años su gran amor por Visconti.

Elegido senador en 1994 con el partido de Silvio Berlusconi, se decía conservador por «desesperación anticomunista».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Adiós a Franco Zeffirelli, el escenógrafo que persiguió la belleza