Adiós a Dr. John, el más grande y elegante alquimista del blues de Luisiana

También compositor, percusionista, guitarrista y cantante, el pianista estadounidense alcanzó un estilo heterodoxo y propio que lo ha convertido en gran referente de la música de Nueva Orleans

Dr. John, fotografiado al piano en el New Orleans Jazz and Heritage Festival el 28 de abril del 2012
Dr. John, fotografiado al piano en el New Orleans Jazz and Heritage Festival el 28 de abril del 2012

Redacción / La Voz

Fue un espíritu libre de la música, pero siempre fiel a las sonoridades del gran sur de los Estados Unidos, de las que nunca despreciaba algo que pudiera hacer volar el blues tan personal que él creó. Eso sí, perfectamente inserto en una tradición en la que cohabita con letras doradas con figuras del piano como Professor Longhair, Roosevelt Sykes, Fats Domino o Allen Toussaint. Rock, bayou funk, jazz, rhythm and blues, psicodelia, boogie woogie, gospel y hasta zydeco entran en la talega de Malcolm John Rebennack Jr. (Nueva Orleans, Luisiana, 1941-2019), un hechicero cuyo interés por el vudú lo acompañó durante su larguísima trayectoria musical. No en vano, tomó su apodo artístico de un príncipe senegalés, un curandero así llamado, doctor John Creaux, que llegó a Nueva Orleans procedente de Haití y logró cierto reconocimiento como sacerdote-brujo en el siglo XIX.

La alquimia de Dr. John, sin embargo, empezó por la guitarra, en la que se inició guiado por Earl King. Tuvo que dejar el instrumento tras perder un dedo de un disparo cuando intentaba mediar en una pelea de bar en que se vio inmerso su amigo el vocalista Ronnie Barron. Lo cierto es que ya siendo un niño se había iniciado en el piano de la mano de su tía, tocando boogie woogie.

Colaboró con Irma Thomas, Sonny & Cher, Joe Tex, Eric Clapton, Aretha Franklin, Canned Heat, Frank Zappa, B. B. King, Jimmy Smith, Van Morrison, Ringo Starr... y hasta los Stones (en el tema Let It Loose del mítico álbum Exile on Main Street).

Pianista, compositor, percusionista, guitarrista y cantante, Doctor John murió el pasado jueves de un ataque al corazón, por una dolencia que ya lo apartó en el 2017 de los escenarios -también una parada cardíaca había acabado dos años antes con su viejo amigo Toussaint, que falleció en un hospital madrileño unas horas después de dar un concierto en el Teatro Lara.

Ha pasado medio siglo desde que Dr. John, entonces apodado The Night Tripper, saltó a la fama con su disco Gris-Gris (1968). Eclosionaba ese sonido suyo característico que surgía del gumbo -término que usaba y que tanto apela a una sopa sureña como a una mezcla musical de raíz cajún (francocanadiense)-. Hay quien definía su particular estilo como vudú psicodélico. El caso es que los años -la heroína y el alcohol no pudieron con él- fueron puliendo su sello hacia una elegancia que ya quedó apuntada cuando en 1978 interpretó Such A Night en el filme de Martin Scorsese The Last Waltz. Su influencia en el rock y el blues es hoy una verdad innegable.

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