La Biblioteca Nacional exhibe por primera vez el «Cantar de mio Cid»

Durante dos semanas se podrá ver en turnos de 15 minutos y grupos de 20 personas

El Códice del Cantar del Mío Cid, uno de los grandes tesoros de la Biblioteca Nacional de España
El Códice del Cantar del Mío Cid, uno de los grandes tesoros de la Biblioteca Nacional de España

madrid / colpisa

Durante quince días, en turnos de quince minutos y grupos de solo veinte personas. Quien quiera ver el Cantar de mio Cid, que por primera vez en la historia expone la Biblioteca Nacional (BNE), deberá estar ágil para disponer de unos preciosos 900 segundos para contemplar el original del Códice de Vivar, la obra fundacional de nuestra poesía y literatura. Es la estrella de la exposición Dos españoles en la historia: el Cid y Ramón Menéndez Pidal, con la que se rinde homenaje al filólogo y gran valedor de cantar -«el acta natalicia de la literatura española», dijo- en la institución que lo tutela desde hace 59 años.

El códice único del cantar, donado por la Fundación Juan March a la BNE en 1960, es una de las joyas más preciadas de nuestro patrimonio bibliográfico. Se exhibirá en la antesala del Salón General de la biblioteca, solo quince días y junto al cofre repujado del siglo XIX que lo contuvo, el que ordenó construir el político asturiano Alejandro Pidal y Mon (tío de Menéndez Pidal), que heredó el códice en 1865. Se sustituirá luego por un facsímil hasta la clausura de la muestra, el 22 de septiembre. En once horas diarias de apertura, los afortunados que podrán contemplar el pergamino serán apenas 13.000. Deberán retirar su entrada en la propia sede de la BNE.

La exposición aborda la influencia del cantar en nuestra comprensión del propio poema, su azarosa vida, sus fatigas como objeto de estudio y las peculiaridades físicas del Códice de Vivar. «Es el origen de la lengua y la poesía españolas y parte inherente de la cultura española, ya que refleja valores que aún nos emocionan: la lealtad, el compañerismo y la superación del héroe», dijo la directora de la BNE, Ana Santos Aramburu.

El códice se exhibe en un vitrina hermética de alta seguridad que reproduce las condiciones de la cámara acorazada en la que se tutela junto a otros tesoros bibliográficos, como los Beatos y el Quijote, a 21 grados y con un 41% de humedad. «Está en un buen estado de conservación», asegura Santos, quien destacó que «los informes técnicos concluyen que no hay problema para su exposición durante dos semanas con los mismos valores de conservación de la cámara acorazada».

El original del siglo XIV encierra 3.700 versos irregulares en sus 74 páginas de pergamino grueso. Le faltan cuatro, entre ellas la primera, y se exhibe abierto por una página en muy buen estado donde puede leerse «Por muertas las dexaron...». Fue donado en diciembre de 1960 a la BNE por la Fundación Juan March, que lo compró a los herederos del marqués de Pidal por 10 millones de pesetas, hoy unos 2,2 millones de euros. Ahora las valoraciones «más bajas» están «por encima de los 20 millones de euros», apuntó Guirao.

Es una copia elaborada en el siglo XIV del original firmado en 1207 por Per Abat, y a lo largo de seis siglos ha sufrido toda suerte de avatares con cambios de propiedad, reescrituras, anotaciones y agresiones con químicos. A finales del XVI estaba en el archivo del concejo de Vivar, el pueblo del que tomó su nombre Rodrigo Díaz (c.1045-1099).

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