Crítica de «Elisa y Marcela»: amores en tiempos revueltos

Isabel Coixet filma esta historia con narrativa limpia y elegante y la pareja principal transmite química


Tanto se habló de la historia publicada por La Voz de Galicia, que a Elisa y Marcela no le bastaba con la recreación de un acontecimiento marcado por su época, rancia y decimonónica. El de las maestras que en 1901 lograron casarse en A Coruña -una de ellas travestida en hombre-, es caso bien conocido, e Isabel Coixet, acertó inyectando unas pizcas coyunturales para un presente con el matrimonio homosexual todavía vetado como derecho universal. Incorporando al guion agradecidos guiños galaicos, conscientes o no: las algas y el pulpo en clave erótica, como Maruja Mallo en su tiempo, o el gran José Suárez en sus fotos con pulpos a secar a pie de ribeira. Si añadimos una comedida Galicia como plató -en especial las ourensanas Celanova y Pazos de Arenteiro-, ahuyentando tópicos y postales, además de incorporar secundarios propios, hay motivos para el brindis. Añadamos la narrativa limpia y elegante de Coixet -ya en 1998 filmó por Sarria la exquisitez A los que aman-, sin los tropezones pedantes que trufan los filmes sobre sexo entre iguales, con mucha verborrea y contorsionismo nudista. Aquí no.

Como anotaba al inicio, al ser bien conocido el núcleo dramático, la alternativa era invitarnos a reflexionar sobre nuestra propia actitud moral. Más allá de aspirar a entretener y a ser gozada como espectáculo en imágenes -con prioridad para el medio televisivo-, la peripecia de ambas mujeres, fuera de su tiempo, invita a sacarnos la venda de los ojos.

Si en lo formal todo está en su sitio, desde la foto de Jennifer Cox al trabajo de arte de Sylvia Steinbrecht, es la pareja principal quien transmite química, se creen sus personajes y así lo sentimos. Reflexión final: una industria audiovisual también se normaliza con rodajes así, por su impacto económico y de visibilidad del territorio. Agadic y TVG, sumaron financiación a la parte gallega de Zenit. Numerosos concellos y empresas aportaron recursos. Durante dos semanas podremos verla en pantalla grande y después se irá a Neflix. Esa transición difusora debería ser lo común en el convulso panorama actual.

«ELISA Y MARCELA»

España, 2019. Directora: Isabel Coixet. Intérpretes: Natalia de Molina, Greta Fernández, Tamar Novas, Sara Casasnovas, María Pujalte, Lluís Homar, Francesc Orella. Drama. 129 minutos.

«'Elisa y Marcela' te pone en el lugar del otro, te hace cuestionarte cosas»

María Viñas
Greta Fernández y Natalia de Molina, Marcela y Elisa en la película de Isabel Coixet
Greta Fernández y Natalia de Molina, Marcela y Elisa en la película de Isabel Coixet

A las órdenes de Isabel Coixet, Natalia de Molina y Greta Fernández dan vida a dos maestras gallegas que en 1901 consiguieron lo imposible: casarse por la Iglesia. La película llegará a los cines el 24 de mayo y se podrá ver en Netflix a partir del 7 de junio

Hace cien años ya había mujeres que amaban a otras mujeres. Probablemente siempre las hubo, pero en 1901, Elisa Sánchez Loriga y Marcela Gracia Ibeas trazaron un meticuloso y atrevido plan para que el mundo las dejase en paz. La cosa no les salió del todo mal: el 8 junio, esta pareja de maestras gallegas contrajo matrimonio religioso en la parroquia coruñesa de San Jorge, una boda que conmocionó a la sociedad de la época y que nunca llegó anularse. ¿Cómo lo hicieron? Elisa «se convirtió» en Mario. El 26 de mayo fue bautizada como tal por «el señor Cortiella» y, días más tarde, a las siete de la mañana, en el mismo templo y ante el mismo sacerdote, le dio a Marcela el primer sí quiero sin hombre del que se tiene constancia en España.

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