Luis Rodríguez Cao: «El amor no siempre acaba mal»

El psicólogo y escritor presenta su última novela, «Un hombre», mientras reflexiona, entre otras cosas, sobre el motor creativo que supone la tristeza


Luis Rodríguez Cao (Meira, 1957) tiene un voz chill out capaz de atemperar, al menos aparentemente, cualquier estado de ánimo. Nos encontramos en una céntrica cafetería de A Coruña para comentar su último libro, el décimo, Un hombre (Guiverny), pero también sus 20 años como responsable provincial de los niños con altas capacidades y las cosas de la vida, de las que Rodríguez parece saber mucho.

-Empecemos por el libro. ¿Qué ha escrito?

-Una novela corta, reflexiva que compagina tres temas: el desamor (y por tanto el amor), la soledad y la infancia. Yo lo calificaría como un vals triste. Con un toque de erotismo final.

-¿El amor acaba siempre mal?

-No. El amor no siempre acaba mal.

-¿No se puede aplicar ese principio incuestionable de que todo lo que sube tiene que bajar?

-¡Vaya, no! Esperemos que no y que se pueda flotar en el espacio para morir antes de la caída, ja, ja. Lo que sí es cierto es que tenemos conciencia del gran amor en el momento en que lo perdemos. El tremendo vacío que deja en ti aquello que a lo mejor hasta entonces no habías valorado.

-¿Es más fácil ser creativo cuando se atraviesa por ese desasosiego?

-En mi caso sí. Pero otros escritores, seguramente no. Escritores de comedia, por ejemplo. La escritura es un vicio solitario (hay otros peores). Cuando estás alegre buscas a otros y, en la tristeza, te vuelves más hacia ti. Por eso es más fácil escribir en momentos de tristeza que de alegría. Al menos para mí.

-A usted no le salen las comedias.

-Tuve una idea divertida para escribir el libro anterior, El golfista complaciente (Zarabanda), pero no fui capaz de que me saliera una comedia.

-La apelación al sentido del humor es un signo de inteligencia, ¿no?

-Sí, en los niños de altas capacidades se aprecian dos características comunes: la empatía y el sentido del humor, porque el sentido del humor te permite distanciarte del hecho que te inquieta. Es una forma de ponerte un escudo ante algo.

-Usted es psicólogo pero no le gustan nada los libros de autoayuda.

-No, nada. Son como esos libros de cómo hacerse millonario en 10 días. ¡Pero si usted no lo es! La psicología es un ciencia que aborda problemas complejos de forma compleja. Así que las recetas muy sencillas...

-¿Es una faena ser un superdotado?

-No, claro que no.

-Bueno, suelen requerir una atención especial, a veces no se integran, pueden sentirse distintos...

-Muchísimos superdotados son personas muy felices y que se han integrado perfectamente en la sociedad. Lo que hay que tener son medios y sensibilidad. Un profesor tiene que ver a quién tiene delante.

-A veces eso no es fácil.

-Muchos profesores lo hacen. Lo importante es que estos niños no estén solos porque se pueden encontrar con que su capacidad de aprendizaje está dos o tres años por encima de la de sus compañeros, pero sus emociones, no. Y ahí se pueden romper.

-A lo mejor es que estamos en una sociedad que busca la uniformidad y no deja mucho sitio al diferente.

-Yo creo que la sociedad sacraliza la palabra igualdad. La de derechos, ¡claro! Pero la biología es distinta y no es malo que seamos distintos.

-¿Se lee poco?

-Sí, se lee poco. Estamos en una sociedad mucho más visual que prefiere la adaptación de una novela a la novela. Pero bueno, los pocos que leen, leen mucho.

-Una autora me dijo una vez que se lee mucho... en el WhatsApp. ¿Eso vale igual?

-Para mí, no. Para mí la lectura es otra cosa.

-¿Le preocupa?

-A mis años me preocupan pocas cosas. Ahora sé que en la vida nos subimos a una de estas cintas sin fin, como la del equipaje de los aeropuertos, que ya venía de atrás y que seguirá funcionando cuando nos vayamos.

-¿Eso es la vida, la cinta de equipajes de un aeropuerto?

-Pues me temo que algo de eso es. Uno no se para a pensar que si el alma es inmortal ya existía antes de nosotros, ¿no?

-¿Sabría definirse en cuatro palabras?

-Me sobran tres. Hipocondríaco.

-¿Celta o Dépor?

-Dépor.

-¿Qué cree que se le da bien?

-Pues... creo que se me da bien entender a los demás.

-¿Tiene algún lugar favorito?

-Tengo cientos. A mí me encanta el mar, pero el mar en invierno, el mar bravo. Es como el amor, me parece una ñoñería esos que creen que el amor romántico está en las novelas rosas, el amor romántico está en la pasión, los altibajos...

-¿De que ese arrepiente?

-De muchas cosas, de haber hecho daño a personas que quería, por ejemplo. De lo que no me arrepentiré nunca es de haber tenido a dos hijos maravillosos.

-Dígame una canción.

-Ne me quitte pas, de Jacques Brel.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La serenidad. Tanto a nivel individual, como social.

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