Riza Azevedo Gomes: «Hay conflictos humanos de la Edad Media que siguen aún sin respuestas»

En «A Portuguesa», la directora asume un reto complejo para combinar un texto con doble autoría, traducción y cine

Gomes asistió en Santiago al estreno en España de «A Portuguesa», su octava película
Gomes asistió en Santiago al estreno en España de «A Portuguesa», su octava película

santiago / la voz

El resultado de un año de amor y once años de guerra es el centro de la historia de A Portuguesa, una película de la directora Rita Azevedo Gomes (Lisboa, 1952), quién asistió ayer al estreno en Santiago. Es un reto complejo, pues combina un relato del austríaco Robert Musil (1880-1942), que adaptó a partir de la traducción al portugués, con diálogos de la veterana autora portuguesa Agustina Bessa-Luís (1922). Con la dificultad de ambientarse «a finales de la Edad Media o inicios del Renacimiento», explica.

 -¿Cómo surgió este proyecto?

-En el 2005 rodé A conquista de Faro, basada en un texto de Agustina Bessa-Luís. En un encuentro posterior con ella surgió el tema de A Portuguesa, por tratar de una mujer portuguesa. Había comprado el libro muchos años antes, pero no lo había leído. Y al leerlo me interesó mucho esa historia, intrigante y muy enigmática, que me obligaba a hacerme preguntas, que es lo que me gusta cuando leo. Le propuse a Agustina que la adaptase.

-¿Cómo demoró tanto el estreno?

-Fue difícil conseguir los derechos; solo después de mucho insistir conseguí un precio asequible. Además, Agustina me entregó unas seis o siete páginas, solo de diálogos. Estaba indecisa e hice otros trabajos antes. Después, al revisar aquel proyecto, decidí que debía realizarlo. Fue un privilegio contar con una escritora de dimensión tan extraordinaria como Agustina, tan perspicaz e inteligente, que tiene una forma tan singular de enseñarnos lo que somos.

-¿Qué interés tiene un texto así para el espectador actual?

-La historia de Musil mantiene una visión contemporánea, al leerla me doy cuenta de cómo hay conflictos humanos de la Edad Media que sigue aún sin respuesta, que mantienen actualidad.

-¿A qué conflictos se refiere?

-Al diálogo eterno de lo masculino y lo femenino, los poderes, la guerra, los intereses de la Iglesia, y otros. En los temas esenciales el hombre no cambia tanto.

-¿Cómo dialoga con el presente?

-La larga ausencia en la guerra del protagonista, el señor von Ketten, dialoga con realidades de ahora como el exilio, por ejemplo.

-Un protagonista que es un hombre de guerra, ¿no?

-Amaba la guerra, si; y ella, la portuguesa, tal vez amase su pasado en Portugal. Hay un conflicto. Surgen los celos del protagonista, el tema de la infidelidad, que no son por causa del primo, o del lobo [la protagonista amansa un lobo, que su esposo mandará matar], sino algo más profundo; esos celos del protagonista se deben a no poder entrar en el pasado de la mujer, ella tiene una vida propia en la que él no entra.

-El obispo de Trento habla de muerte, peste, hambre, guerra...

-Creo que es terrible lo que dice, sobre todo que la paz es peor que la guerra, porque trae la corrupción y el vicio; pero nos hace ponderar situaciones complicadas. Esa es una aportación muy de Agustina Bessa-Luís.

-¿Cómo explica el personaje de Ingrid Caven?

-El trabajo de Ingrid Caven remite al pasado, al presente y proyecta también el futuro. Incluso me dijeron que era como si Musil atravesase la película. Su labor puede valorarse de varias maneras; no es exactamente un papel.

«En el cine actual mandan la distribución y los festivales»

Rita Azevedo Gomes trabajó además en teatro y ópera. En su trayectoria de casi tres décadas en el campo del cine mantuvo interesante colaboración con Manoel de Oliveira (1908-2015). Con A Portuguesa ganó el festival de Las Palmas y tuvo buenas críticas en los de Berlín y Mar del Plata.

- Tras haber adaptado a varios escritores, ¿cómo valora la relación entre la literatura y el cine?

-Es interesante, un trabajo motivante, y difícil, porque tengo siempre una preocupación por ser fiel al texto original. En A Portuguesa, Musil y Agustina son autores muy diversos y tuve que hacer equilibrios; y agregué cosas mías, y de otros textos de Musil.

-En «Correspondências», su anterior película, abordó textos de Jorge de Sena y Sophia de Mello Breyner Andresen. ¿Hay puntos de encuentro?

-Si, la forma cómo hablan de nuestro mundo. Intento ver siempre la conexión entre lo que escriben y lo que pasa ahora. Sena y Sophia decían cosas el siglo pasado que nos están hablando, que mantienen también actualidad.

-Su cine lo distribuye en España la empresa gallega Numax. ¿Le satisface esta experiencia?

-Numax es algo raro, un grupo de jóvenes que se arriesgan por otra manera de distribuir, les gusta el cine y mantienen una empresa muy atractiva. En el cine actual mandan la distribución y los festivales. La distribución es importantísima, porque decide el cine que se ve. Es terrible. El poder está en sus manos, te mata o te da la vida. Porque si la película no llega a las salas, el espectador no la puede ver.

-¿En qué proyecto nuevo trabaja?

-La semana pasada terminé otra película, con Pierre Léon y el escritor francés Jean-Louis Schefer, que se presentará en julio, en Marsella.

-¿Cómo es?

-Se titula Danzas macabras, esqueletos y otras fantasías y estoy con los últimos detalles. Schefer estaba escribiendo un libro sobre el origen del infierno, todo parte de ahí; la hicimos con poco tiempo, sin mucha preparación ni presupuesto, con apenas cinco personas y dos cámaras.

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