Tañidos en Tui por San Telmo

Xesús Fraga
Xesús Fraga REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Llorenç Barber y Montserrat Palacios, en el campanario de la catedral de Tui
Llorenç Barber y Montserrat Palacios, en el campanario de la catedral de Tui miguel estima

Los músicos Llorenç Barber y Montserrat Palacios interpretarán este domingo una composición con las campanas de la catedral, el convento de las clarisas y dos iglesias de la ciudad

27 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

As badaladas de San Telmo es el título del concierto que este domingo -a partir de las 18.00 horas- dirigen en Tui Llorenç Barber, un histórico de la música experimental, y Montserrat Palacios, soprano y antropóloga sonora. Ambos coordinarán a 25 voluntarios para interpretar la pieza: su cometido será tañer manualmente las campanas de la catedral tudense, el convento de las Clarisas y las iglesias de San Francisco y San Telmo, patrón de la ciudad. La actuación, bajo la coordinación del festival Música no claustro, coincide además con la declaración, esta misma semana, del toque manual de campanas como manifestación representativa del patrimonio cultural inmaterial por el Ministerio de Cultura.

Una distinción que encaja en la filosofía artística de Barber, quien defiende esa relación directa del intérprete con la materialidad de la campana. «Utilizo varillas metálicas, como las que se usan en las armaduras de hormigón, para tocar dentro del vaso, sacándole un repiqueteo que suena como unos pajaritos», describe. Esta «sutileza» que busca extraer todas las «variedades armónicas» de las campanas, «tocándolas de la cabeza a los pies», es todo lo opuesto al toque uniforme -y muchas veces estridente- de los motores que se les fueron incorporando hace unas décadas. «Es otra de esas consecuencias nefastas de la globalización», critica el músico. «Suenan igual aquí que en Madrid o Hamburgo, porque el motor es igual de torpe en todas partes. El motor no distingue matices, sino que siempre toca fortísimo, siempre en el labio». 

Ese toque manual de campanas representa, además, un patrimonio que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, cultural y sonoro: los toques a rebato, por incendios, a muerto -distinguiendo mujer u hombre-, una destreza en manos de cada vez menos personas y ahogados por el ruido de la sociedad contemporánea. «Es una época distinta», coincide Barber. «Esa incorporación a la modernidad ha sido imperfecta.Se han quedado cosas fuera, como el valor de la escucha», una habilidad que el artista no limita al sentido del oído: «Se escucha con toda la piel del cuerpo». Como toda forma de comunicación, el toque de campanas es un código cuyo mensaje corre el riesgo de perderse si el receptor no conoce las claves para descifrarlo.

Barber y Palacios acaban de llegar de Braga, donde han celebrado otro concierto con motivo de la conmemoración del 25 de abril. Entre sus voluntarios había adolescentes y jubilados, a los que les enseñaron cómo manejarse con las campanas, igual que en Tui. Algunos saben de música, otros no. «Sabemos que no será perfecto, pero tampoco queremos que lo sea. Queremos una escucha humana y la imperfección, lo que nosotros llamamos deliciosas faltas, es parte de ella», argumenta Barber, quien junto con Palacios ha compuesto e interpretado piezas ex profeso en más de 150 ciudades, de Toledo a Roma.

En Tui, tendrán como instrumentos privilegiados las campanas de San Telmo, Santa Bárbara y Santa Ana, esta última, la más antigua de la ciudad, de 1511. El público podrá oír diferentes «versiones» del concierto en función de su situación en el transcurso de la actuación, variantes que se puede modificar cambiando de calle o plaza.

Las campanas, sostiene Barber, contienen en ellas la historia: en tiempos de guerra muchas se fundieron para convertirlas en cañones, para regresar a su forma anterior con la paz; toda una metáfora.