Tres meses con Chavela Vargas

La promotora gallega Carlota Ojea recuerda, en el día de su centenario, cómo fue su experiencia con la legendaria artista mexicana. Llegó a entonar el «Nunca mais» y dejaba a la gente llorando a su paso

Chavela.CHAVELA VARGAS Y CARLOTA OJEA EN EL AÑO 2003
CHAVELA VARGAS Y CARLOTA OJEA EN EL AÑO 2003

redacción

Ocurrió en el verano del 2003. Chavela Vargas venía a España en la gira Irrepetible y la coruñesa Carlota Ojea era la responsable de producción. También su asistente. «Fue una de las experiencias de mi vida», recuerda. No es que tenga pocas opciones de mitos donde elegir. La promotora ha trabajado con artistas como Van Morrison, Joaquín Cortés, Eric Burdon o Julio Bocca. Pero aquella gira resultó, sin duda, algo especial.

«Fue un antes y un después para mí porque la admiraba mucho. Pero luego, estando con ella, observando lo grande y lo sencilla que era me conquistó totalmente. Es algo que jamás volví a ver con ninguna artista», señala. Entonces, a Chavela Vargas ya se le veneraba: «Allá donde íbamos se arremolinaba la gente. Por ejemplo, en los aeropuertos le decía que se pusiera tras una columna o algo mientras que iba a facturar o sacar las tarjetas de embarque porque la gente la veía y se quedaba en shock».

Algunas personas iban más allá: «Recuerdo, en un mostrador de Iberia, que le di la documentación a la mujer del mostrador. Vio que se trataba de Isabel Vargas y se paralizó. Al poco se puso a llorar de emoción. Luego, en los controles de la Guardia Civil se avisaban unos a otros y nos paraban para que les firmase autógrafos». ¿Y cómo reaccionaba ella? «Ella se paraba con todo el mundo, le daba igual. Cuando en los aeropuerto nos ofrecían seguridad y ella me decía: “Caminando y con la gente”. Era lo que le gustaba».

 En el escenario, la artista se acompañaba de dos guitarristas. «Ellos tenían que seguirla porque nunca daba dos conciertos iguales», dice Ojea. «Cuando salía a escena tenían que estar cinco o seis minutos tocando solos mientras que la gente aplaudía». A partir de ahí se repasaba el repertorio, con voz trémula y corazón en la garganta. A veces, incluso con referencias gallegas. «Me había preguntado sobre lo del movimiento Nunca Mais. En Santander, tocando con María Dolores Pradera, se dirigió al público diciendo: “Lo que está pasando en Galicia, nunca mais». La gira no incluyó ningún pase gallego, pero aún así hizo una participación en el programa Luar.

Interés por su relación Frida Kahlo

El equipo que iba con Chavela Vargas llegaba a las ciudades dos o tres días antes del concierto para hacer la promoción. Se solían dar ruedas de prensa y, tal y como rememora Carlota Ojea, siempre se repetía un interrogante: «Le preguntaban si había tenido una relación con Frida Kahlo. Y ella contestaba como una gallega, diciendo que fue gran amiga suya, como también lo era de Diego Rivera».

Precisamente ese modo de hablar de grandes de la cultura, fue una de las cosas que más impresionó a la promotora en los primeros días. «Ella te decía “Vamos a platicar” y se ponía hablar de personajes como el Ché, Bette Davis o Frida Kahlo como sus amigos y te dejaba impresionada». Eran solo parte de una lista que se sumaba día a día. «Ya me advirtió cuando empezamos a trabajar que me preparase con el móvil de la gente que me iba a llamar. Era una figura que trascendía a nivel cultural, social y político».

Han pasado 16 años de aquello y hoy, en el centenario del nacimiento de la artista, todos esos recuerdos brotaron de nuevo. La fotografía de ambas, tomada por Almodóvar en el Teatro Albéniz de Madrid, retornó del pasado y con ella los superlativos que parecen no alcanzar a describir la experiencia con toda su intensidad. «Fue algo irrepetible y alucinante», concluye       

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