Cristina García Rodero: «Muchas de mis mejores fotos las hice en Galicia, obtuve buenas imágenes»

Santiago acoge una exposición con 40 instantáneas que hizo la primera mujer española en formar parte de la agencia Magnum en la India sobre la labor de Vicente Ferrer


Santiago / La voz

La alameda de Santiago acoge desde ayer Tierra de sueños, una exposición formada por 40 imágenes tomadas en la India por Cristina García Rodero, la primera mujer española en forma parte de la agencia Magnum y con un currículo lleno de reconocimientos por su trabajo. La muestra está organizada por La Caixa en colaboración con la Fundación Vicente Ferrer y el Concello.

-¿Cuál fue el mayor reto en este proyecto en la India?

-Reflejar la labor de Vicente Ferrer y su fundación e intentar hacer buenas fotografías. Se trata de transmitir lo que sucede con sensibilidad y desde la verdad; no obviando los problemas, sino contándolos con la mayor sensibilidad posible para la gente pueda soportar mirar una imagen que duele, pero que, al mismo tiempo, transmite toda la necesidad de esa gente.

-Habla de sensibilidad. Cuando fotografía, ¿qué límites se pone?

-El límite me lo da el dolor. Cuando hay gente que la ves sufriendo tanto, me cuesta mucho tomar la fotografía. Una de las imágenes que más trabajo me supuso, pero de la que más orgullosa estoy, es la de un bebé de 18 meses que lo iban a enterrar. Sonó el clic y la madre me miró con dolor. Aquella mirada me quedó grabada, como diciendo: «¿Por qué haces esta foto?». Pero tenía que hacerla y contar lo que pasaba. Es la foto que más dolor me causó y una de las que más quiero. Fue en Georgia. El límite de las fotos me lo marca el dolor de los demás y, además, el llanto. Lloro también muchas veces.

-En ocasiones, dijo que captaba la alegría, el dolor y la fe de la gente corriente. ¿Sigue siendo ese su objetivo o cambió?

-Mi trabajo siempre es hablar de la vida. Fotografiar es para mí un pretexto para viajar, conocer, contactar, aprender, vivir con otras personas...

-En esa búsqueda se de tuvo en múltiples ocasiones en Galicia.

-Me gustaba mucho venir porque era muy natural. No te pedían fotos, no te regañaban por hacerles una foto. No les gustaba mucho que los retrataran pero tampoco te decían que no. Para un fotógrafo era un placer la naturalidad que había en Galicia.

-Habla en pasado, ¿se perdió?

-A Galicia estuve viniendo durante 19 años y, aunque vengo alguna vez que otra, ya no es el venir todos los años. Ha cambiado muchísimo Galicia. Había unos accesos difíciles [ríe].

-¿Alguna imagen tomada en Galicia es un recuerdo especial?

-Sí, la titulo El alma dormida. Era una niña que estaba saltando a la comba. La recuerdo cantando delante de la entrada de un cementerio porque allí se estaba realizando la romería. Da la casualidad de que muchas de mis mejores fotografías las hice en Galicia, obtuve buenas imágenes.

-¿Qué es lo que provoca que usted levante la cámara y dispare?

-Las emociones. Trabajo desde la emoción y fotografío las emociones para emocionar. Si yo no me emociono, no voy a poder emocionar. Necesito que cuando estoy viendo algo se me ericen los pelos.

«La gente ahora vive para fotografiarse y no ve las cosas»

Cristina García Rodero dice que ahora no sería posible hacer su libro España oculta. «Sería una España mucho más moderna y habría miles de fotógrafos, gente con sus móviles... Cuando empecé a trabajar en los 70 era muchas veces la primera vez que llegaba un fotógrafo a ese pueblo y muchísimas más la primera fotógrafa que veían».

-¿Se ha banalizado la fotografía?

-Sí. La moda del selfi es algo que me molesta. Creo que la gente ahora vive para fotografiarse y no ve las cosas, no las vive.

-¿Nos sentimos en la actualidad todos un poco fotógrafos?

-Provoca que se valore menos la fotografía porque todo el mundo puede hacerlo. Antes era importante la fotografía como tal, ahora las metes todas en el móvil y físicamente no las vas a ver.

-¿Cómo es un buen retrato?

-Es algo muy subjetivo. Lo prioritario es que te llegue, que te emocione, que te genere un interés o te revuelva las tripas porque no te gusta lo que estás viendo. A veces no es cuestión de belleza. Para mí es importante que cuente lo esencial de esa persona, que narre lo que está pasando con creatividad, sensibilidad y personalidad, y técnicamente bien resuelta, claro.

-Primera mujer española en la agencia Magnum, primera fotógrafa española con museo... ¿Siente que ha derribado techos?

-Ahora ha cambiado mucho. No me ha preocupado ir derribando techos, sino hacer lo que yo quería. El tener la libertad para hacer lo que yo quería, sin que nadie me dijera lo que tenía que hacer. Por esa razón me he pagado la mayoría de mis trabajos. El 95 % de mis fotografías están pagadas con mi sueldo de profesora, yo he vivido de la enseñanza.

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