Enrique Vila-Matas: «La originalidad no existe, todo lo que escribimos es una cita de alguien»

El autor barcelonés publica «Esta bruma insensata», una novela con el «procés» como telón de fondo

Vila-Matas publica «Esa bruma insensata»
Vila-Matas publica «Esa bruma insensata»

Simon vive en una casa en ruinas al borde de un acantilado en Cap de Reus, cerca de Cadaqués, y trabaja como proveedor de citas literarias a un escritor barcelonés que vive oculto en Nueva York y se ha hecho famoso con sus cinco «novelas veloces». Se hace llamar Gran Bros y es su hermano Rainer. Esta es la trama inicial de Esta bruma insensata (Seix Barral), el último artefacto literario de Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948). «Ha sido una sorpresa para mí mismo que siendo mi libro más metaliterario sea, al mismo tiempo, el más narrativo», afirma el autor.

-Las novelas de Gran Bros están construidas con las citas que le envía su hermano; su propia novela incluye numerosas citas. ¿La literatura está construida sobre lo que otros han dicho antes?

-En mi anterior novela, Mac y su contratiempo, hablaba de que hay un relato original que desconocemos y a partir de ahí se ha ido construyendo toda la historia del lenguaje y de las narraciones. Desconocemos cuál es el cuento oral inicial.

-Entonces, ¿no existe la originalidad en la literatura?

-No, la originalidad en sí no existe. Somos la copia de una copia. Todo lo que decimos o escribimos es una cita de alguien.

-Usted ha utilizado mucho las citas en sus libros, ¿las colecciona?

-Una amiga me dijo hace años que debía tener un diccionario de citas, pero no es así. Lo que sí tengo es un documento word, que incluye no solo citas y frases, sino también descartes que no he utilizado en mis libros y que creo que me pueden servir, teléfonos, cuentas corrientes y otras cosas.

-Simon tiene fe en la literatura, pese a que es un fracasado, mientras su hermano, que ha obtenido un gran éxito, no la tiene.

-De hecho, Simon le ha proporcionado la estructura de sus novelas de éxito. En la novela se sugiere que la mujer de Rainer, Dorothy, capta todos los mensajes cifrados que Simon envía a su hermano dándole instrucciones. De tal modo que Simon y Dorothy construirían la esencia de las novelas de Gran Bros.

-De su novela se puede deducir que los escritores que se ocultan, como Salinger o Pynchon, o Gran Bros, no le caen nada bien.

-Antes yo quería ser como ellos, porque pensaba que me iría muy bien si nadie sabía dónde vivo ni nada, sacar la novela y vender un millón de ejemplares como Pynchon sin mover un dedo. Después he cambiado de opinión porque se presta a risa. Hay una novela, El hombre invisible, sobre un hombre que se cree invisible pero todo el mundo lo ve. Esto es lo que pasa con ellos.

-Y da otra vuelta de tuerca en la novela cuando se afirma que Gran Bros ha escrito una novela de Thomas Pynchon, que en realidad no sería un autor sino varios que publican bajo ese nombre.

-Es la penúltima novela de Pynchon, Vicio propio, que es la peor de las suyas, la más torpe, y la que despertó las sospechas de que quizá había varios Pynchon.

-En la novela no sabemos lo que es cierto o no. Por ejemplo, si Simon es paranoico o no.

-Exactamente. Este es el juego. Ni yo mismo sé si el narrador es paranoico o no. De hecho, una persona me ha dicho que quizá los dos escritores soy yo mismo. No lo había pensado, porque no se parecen mucho y tienen dos discursos radicalmente distintos.

Son muy distintos y al mismo tiempo podrían ser una sola persona, como Jekyll y Hyde. Esto pasaba en una novela de Carmelo Samona, Hermanos, en la que el hermano loco está en un extremo de la casa y el cuerdo cuenta la relación entre ambos. Cuando la leí me di cuenta de que eran la misma persona.

-El libro avanza hacia el encuentro final entre los hermanos.

-Tengo que confesar que no sabía qué iba a pasar cuando se encontraran ni qué iban a decirse. La novela está estructurada a la manera de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, en la que Marlow va por el río Congo al encuentro de Kurtz, que le dice «el horror, el horror». Simon también va a encontrarse con su hermano, mientras los helicópteros sobrevuelan la Barcelona del procés. Eso crea un clima a lo Apocalypse Now.

-Hay una crítica en el libro a las llamadas novelas de no ficción.

-Me río de la idea de que se puede reproducir la realidad, no es así, porque la escritura es otra realidad. Lo que refleja es la copia de la copia. Ya lo dijo Platón. Y lo sabía Cervantes, porque la bruma es también cuando uno ve molinos se viento.

«La declaración de independencia fue como un relato»

La novela transcurre con el telón de fondo del procés, el día de la declaración de independencia.

-Lo más difícil para mí fue decir lo que había pasado, no sabía qué poner y opté por lo que viví yo, una declaración de independencia que al día siguiente casi no se celebraba. La única solución que encontré fue limitarme a describirlo. Eliminé una reflexión que consideré innecesaria porque se sobreentendía leyendo el libro, que era cómo se había montado una ficción completa con la estructura de un relato y luego se había desmontado, cómo se parecía mucho a la literatura. Porque la declaración de independencia y la proclamación de la República fueron una simulación con estructura de ficción, un relato.

-¿Qué le parece lo que está sucediendo en Cataluña?

-Lo veo como un intento de mantener el poder por parte de la antigua Convergencia en Cataluña y del PP en España. Cuando parece que puede llegarse a cierta normalidad vuelven a estropearlo por un lado o por el otro. Y para mí son los dos partidos más corruptos.

-En el juicio los procesados dicen que la declaración no fue válida, pero Puigdemont dice que sí.

-El juicio, que me parece muy interesante y al que me engancho cuando puedo, porque se pueden ver todas las reacciones humanas, es una búsqueda de la verdad, al igual que las propias novelas buscan en la complejidad de la vida, encontrar la verdad, lo que es difícil, claro. En el juicio está pasando exactamente lo mismo porque hay versiones para todos los gustos. En ese sentido, el juicio se parece a la novela. Es apasionante.

-En su novela se burla de esa especie de guerra de las banderas, españolas e independentistas, que se da en Cataluña.

-Me asombró la manifestación del 29 de octubre del 2017, que me pilló en la calle. Transcurrió en el territorio de mi infancia, donde pasé mis primeros años de niño en la Barcelona de posguerra y donde jamás había visto banderas españolas pese a que estábamos en pleno franquismo puro y duro. Fue como una transgresión de un territorio sagrado para mí, el de la infancia. Si hubieran sido las banderas independentistas me habría pasado lo mismo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Enrique Vila-Matas: «La originalidad no existe, todo lo que escribimos es una cita de alguien»