Emma Lustres: «Series en los Goya, no; no creo que necesiten más ayuda»

María Viñas Sanmartín
María Viñas LA VOZ / REDACCIÓN

CULTURA

VÍTOR MEJUTO

Considera la productora ejecutiva de Vaca Films que el débil es la sala de cine; que los festivales son el altavoz de las películas hechas para la pantalla grande; y que abrirlos a las plataformas sería un abuso

08 abr 2019 . Actualizado a las 13:09 h.

El próximo trabajo de Dani de la Torre (El desconocido, La sombra de la ley) no se verá en salas. Tripite con Vaca Films, pero lo hace ahora en un ambicioso proyecto para Movistar+, primera serie de televisión para ambos, director y productora. Habla Emma Lustres, también profesora del Máster en Produción Xornalística e Audiovisual (MPXA), titulación de la Universidade da Coruña que la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre coorganiza con la Fundación Amancio Ortega. Y lo hace de cine, de películas para Internet, de plataformas y de su incursión en dominios cinematográficos.

-¿Qué supone la irrupción de las plataformas en la producción?

-En primer lugar, un aumento brutal del volumen de trabajo, de las oportunidades de negocio, porque de repente hasta hace muy poco teníamos cuatro televisiones privadas y una pública, más las autonómicas, pero también de los presupuestos. Antes eran ajustados y ahora se han doblado: si un presupuesto medio de un capítulo para una serie de televisión eran 600.000 euros, posiblemente los episodios de las plataformas se vayan al millón o más. 

-Europa obligará a las plataformas a ofrecer un mínimo del 30 % de producción europea en sus catálogos.

-Está en debate cuáles deben de ser las normas que se establezcan, y hay mucha discrepancia en cómo hacerlo. El tema de que el 30 % de catálogo sea contenido elaborado en el continente, o incluso en los propios países, no va a ser un problema, porque al llegar aquí, estas plataformas se dan cuenta de que si quieren crecer tienen que tener producto nacional.Han comprobado que sus clientes españoles lo que ven es, sobre todo, producto nacional. El debate está sobre todo en qué pasa con este patrimonio audiovisual y cinematográfico, es donde los franceses están dando la batalla. Es muy positivo que las plataformas lleguen a España, que inviertan en España y que eso genere industria y trabajo, mueven la economía. La parte negativa es que ellos llegan, producen, son propietarios y, si quieren, se lo llevan o hacen lo que les da la gana con ese contenido. ¿Qué pasará en el futuro cuando se quiera recuperar esa película, cuando se quiera llevar a un festival o consultar en una filmoteca, por ejemplo? Está claro que es patrimonio audiovisual y cinematográfico de un país, que forma parte de la cultura, que es una manera de estudiar ese país, de ver cómo pensaba ese país... Ese es el problema que yo veo, el problema del que yo creo que Europa debe protegerse: es fundamental que, aunque una plataforma venga aquí a España o a cualquier otro país europeo e invierta, produzca y emita, el negativo, la propiedad, se quede allí, en manos de los productores independientes. Tiene que haber una reinversión de ese derecho. 

-¿Es difícil conseguir financiación para hacer cine en España?

-España tiene uno de los índices más bajos de la Unión Europea en cuanto a ayudas al cine. En Francia alcanzan los 700 millones de euros y en España, el fondo de las ayudas generales es de 30 millones. Es una diferencia abismal. No se puede pensar que porque sea una industria subvencionada, no es rentable. Eso es una idea equivocada. Igual que lo es decir que si es una industria tan rentable, entonces no tiene necesita subvenciones. No tiene sentido, porque si no también se aplicaría a la industria del automóvil o la construcción. El cine es un negocio de alto riesgo, la estadística dice que sale bien una de cada diez películas que se hacen, tres o cuatro pierden dinero, cuatro o cinco empatan, dos o tres ganan algo y una es un pelotazo, pero al mismo tiempo es un negocio muy provechoso para cada país. El Estado mete un euro y recibe tres, vía impuestos y vía Seguridad Social. Las ayudas al cine son una inversión por parte del Gobierno.

«Se consume más cine que nunca, pero se consume de otra manera, no tanto en salas»

-¿Es fácil salir fuera de las fronteras españolas?

-El cine español tiene una entrada buena en Francia, relativa en Alemania y hay algunas que tienen muy buena acogida en Rusia porque hay actores que han trabajo en series y que son conocidos allí, como por ejemplo Mario Casas. Hay también directores muy queridos en el mundo entero, como Almodóvar. La tendencia, cada vez más, es vender las películas a Netflix para que se distribuyan por todo el mundo, y ha habido casos muy sonados de películas españolas que han sido grandes éxitos fuera de España. China es un territorio donde gusta mucho el thriller psicológico, de suspense, y títulos españoles que en España han ido regular allí han funcionado muy bien, como El aviso o la de Oriol Paulo, Durante la tormenta, que ha superado incluso a Capitana Marvel. Se consume más cine que nunca, eso es una realidad, en la vida se consumió tanto cine, pero se consume de otra manera, no tanto en salas. Es algo lógico, ha cambiado mucho el consumo, las películas llegan ya muy rápido a la televisión y el espectador prefiere esperar y verlas en casa. El acceso tan pegado, obviamente, perjudica a las salas de cine.

-¿Desaparecerán las salas de cine?

-¡Qué va! El consumo en las salas de cine está creciendo, todos los años sube mundialmente. Sí es cierto que España es uno de los países donde las salas de cine ha acusado más la bajada; hasta el 2005 teníamos uno de los índices más altos del mundo se asistencia al cine, pero la crisis dio un golpe tremendo y, sobre todo, la piratería. Ha hecho mucho daño; España fue durante muchos años el segundo país más pirata del mundo, después de China. Esto lo que provocó es que todo nos pareciese caro. Cuando tú puedes ver algo gratis, tres euros te parece mucho. Y luego también influyen otros factores: que los cines ya no están en el centro de las ciudades, por ejemplo, que se han trasladado a los centros comerciales y el cine que se programe en ellos es más familiar, más comercial, se acude masivamente los fines de semana y no por la semana... El descenso del consumo en salas se debe a muchos motivos.

-¿No tienen nada que ver las plataformas? 

-Claro, influyen, pero no son la única razón. El cine que que se está haciendo ahora para las salas es un cine muy concreto. Hollywood hace películas para ganar dinero, ¿y dónde ganan más dinero? En EE.UU. y Asia, Europa ha dejado de ser su mercado principal. ¿Y qué películas gustan allí? Superhéroes, marcianos, batallitas, efectos especiales. Por eso hay una tendencia a hacer ese tipo de cine y se deja más de lado un cine más adulto, intelectual, grandes películas como El padrino, Uno de los nuestros, JFK… títulos con personalidad ya no se hacen. Hollywood ahora hace franquicias, películas espectaculares, y también un cine más pequeño, lo vemos en los Oscar, películas más indies. Pero el cine de 70 millones, 80 millones de dólares, comercial, pero sin ser palomitero ni de centro comercial, ya no se hace. Esto, que conste, no le viene nada mal al cine europeo, porque aprovecha ese vacío, de hecho la cuota de cine español ha subido respecto a los últimos años. Pero el consumo en las salas de cine se está concentrando mucho: hacen dinero muy pocas, pero estas pocas hacen mucho dinero. Ahora hay apuestas muy fuertes, que se estrenan con muchísimas copias. Hoy o sales con 600 copias o ya no tienes oportunidad. De cualquier forma, es un momento apasionante, hay mucha oportunidad de negocio. El cine te da la marca, el prestigio, la promoción, pero las plataformas han hecho que la producción se multiplique. Lo importante es que el cine se ve, cada vez más.