Emma Lustres: «Series en los Goya, no; no creo que necesiten más ayuda»

Considera la productora ejecutiva de Vaca Films que el débil es la sala de cine; que los festivales son el altavoz de las películas hechas para la pantalla grande; y que abrirlos a las plataformas sería un abuso


La Voz / Redacción

El próximo trabajo de Dani de la Torre (El desconocido, La sombra de la ley) no se verá en salas. Tripite con Vaca Films, pero lo hace ahora en un ambicioso proyecto para Movistar+, primera serie de televisión para ambos, director y productora. Habla Emma Lustres, también profesora del Máster en Produción Xornalística e Audiovisual (MPXA), titulación de la Universidade da Coruña que la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre coorganiza con la Fundación Amancio Ortega. Y lo hace de cine, de películas para Internet, de plataformas y de su incursión en dominios cinematográficos.

-¿Qué supone la irrupción de las plataformas en la producción?

-En primer lugar, un aumento brutal del volumen de trabajo, de las oportunidades de negocio, porque de repente hasta hace muy poco teníamos cuatro televisiones privadas y una pública, más las autonómicas, pero también de los presupuestos. Antes eran ajustados y ahora se han doblado: si un presupuesto medio de un capítulo para una serie de televisión eran 600.000 euros, posiblemente los episodios de las plataformas se vayan al millón o más. 

-Europa obligará a las plataformas a ofrecer un mínimo del 30 % de producción europea en sus catálogos.

-Está en debate cuáles deben de ser las normas que se establezcan, y hay mucha discrepancia en cómo hacerlo. El tema de que el 30 % de catálogo sea contenido elaborado en el continente, o incluso en los propios países, no va a ser un problema, porque al llegar aquí, estas plataformas se dan cuenta de que si quieren crecer tienen que tener producto nacional.Han comprobado que sus clientes españoles lo que ven es, sobre todo, producto nacional. El debate está sobre todo en qué pasa con este patrimonio audiovisual y cinematográfico, es donde los franceses están dando la batalla. Es muy positivo que las plataformas lleguen a España, que inviertan en España y que eso genere industria y trabajo, mueven la economía. La parte negativa es que ellos llegan, producen, son propietarios y, si quieren, se lo llevan o hacen lo que les da la gana con ese contenido. ¿Qué pasará en el futuro cuando se quiera recuperar esa película, cuando se quiera llevar a un festival o consultar en una filmoteca, por ejemplo? Está claro que es patrimonio audiovisual y cinematográfico de un país, que forma parte de la cultura, que es una manera de estudiar ese país, de ver cómo pensaba ese país... Ese es el problema que yo veo, el problema del que yo creo que Europa debe protegerse: es fundamental que, aunque una plataforma venga aquí a España o a cualquier otro país europeo e invierta, produzca y emita, el negativo, la propiedad, se quede allí, en manos de los productores independientes. Tiene que haber una reinversión de ese derecho. 

-¿Es difícil conseguir financiación para hacer cine en España?

-España tiene uno de los índices más bajos de la Unión Europea en cuanto a ayudas al cine. En Francia alcanzan los 700 millones de euros y en España, el fondo de las ayudas generales es de 30 millones. Es una diferencia abismal. No se puede pensar que porque sea una industria subvencionada, no es rentable. Eso es una idea equivocada. Igual que lo es decir que si es una industria tan rentable, entonces no tiene necesita subvenciones. No tiene sentido, porque si no también se aplicaría a la industria del automóvil o la construcción. El cine es un negocio de alto riesgo, la estadística dice que sale bien una de cada diez películas que se hacen, tres o cuatro pierden dinero, cuatro o cinco empatan, dos o tres ganan algo y una es un pelotazo, pero al mismo tiempo es un negocio muy provechoso para cada país. El Estado mete un euro y recibe tres, vía impuestos y vía Seguridad Social. Las ayudas al cine son una inversión por parte del Gobierno.

«Se consume más cine que nunca, pero se consume de otra manera, no tanto en salas»

-¿Es fácil salir fuera de las fronteras españolas?

-El cine español tiene una entrada buena en Francia, relativa en Alemania y hay algunas que tienen muy buena acogida en Rusia porque hay actores que han trabajo en series y que son conocidos allí, como por ejemplo Mario Casas. Hay también directores muy queridos en el mundo entero, como Almodóvar. La tendencia, cada vez más, es vender las películas a Netflix para que se distribuyan por todo el mundo, y ha habido casos muy sonados de películas españolas que han sido grandes éxitos fuera de España. China es un territorio donde gusta mucho el thriller psicológico, de suspense, y títulos españoles que en España han ido regular allí han funcionado muy bien, como El aviso o la de Oriol Paulo, Durante la tormenta, que ha superado incluso a Capitana Marvel. Se consume más cine que nunca, eso es una realidad, en la vida se consumió tanto cine, pero se consume de otra manera, no tanto en salas. Es algo lógico, ha cambiado mucho el consumo, las películas llegan ya muy rápido a la televisión y el espectador prefiere esperar y verlas en casa. El acceso tan pegado, obviamente, perjudica a las salas de cine.

-¿Desaparecerán las salas de cine?

-¡Qué va! El consumo en las salas de cine está creciendo, todos los años sube mundialmente. Sí es cierto que España es uno de los países donde las salas de cine ha acusado más la bajada; hasta el 2005 teníamos uno de los índices más altos del mundo se asistencia al cine, pero la crisis dio un golpe tremendo y, sobre todo, la piratería. Ha hecho mucho daño; España fue durante muchos años el segundo país más pirata del mundo, después de China. Esto lo que provocó es que todo nos pareciese caro. Cuando tú puedes ver algo gratis, tres euros te parece mucho. Y luego también influyen otros factores: que los cines ya no están en el centro de las ciudades, por ejemplo, que se han trasladado a los centros comerciales y el cine que se programe en ellos es más familiar, más comercial, se acude masivamente los fines de semana y no por la semana... El descenso del consumo en salas se debe a muchos motivos.

-¿No tienen nada que ver las plataformas? 

-Claro, influyen, pero no son la única razón. El cine que que se está haciendo ahora para las salas es un cine muy concreto. Hollywood hace películas para ganar dinero, ¿y dónde ganan más dinero? En EE.UU. y Asia, Europa ha dejado de ser su mercado principal. ¿Y qué películas gustan allí? Superhéroes, marcianos, batallitas, efectos especiales. Por eso hay una tendencia a hacer ese tipo de cine y se deja más de lado un cine más adulto, intelectual, grandes películas como El padrino, Uno de los nuestros, JFK… títulos con personalidad ya no se hacen. Hollywood ahora hace franquicias, películas espectaculares, y también un cine más pequeño, lo vemos en los Oscar, películas más indies. Pero el cine de 70 millones, 80 millones de dólares, comercial, pero sin ser palomitero ni de centro comercial, ya no se hace. Esto, que conste, no le viene nada mal al cine europeo, porque aprovecha ese vacío, de hecho la cuota de cine español ha subido respecto a los últimos años. Pero el consumo en las salas de cine se está concentrando mucho: hacen dinero muy pocas, pero estas pocas hacen mucho dinero. Ahora hay apuestas muy fuertes, que se estrenan con muchísimas copias. Hoy o sales con 600 copias o ya no tienes oportunidad. De cualquier forma, es un momento apasionante, hay mucha oportunidad de negocio. El cine te da la marca, el prestigio, la promoción, pero las plataformas han hecho que la producción se multiplique. Lo importante es que el cine se ve, cada vez más.

«El débil es la sala de cine y creo que hay que protegerla»

-Películas de plataformas a competición en los festivales de cine, ¿sí o no? 

-El débil es la sala de cine y creo que hay que protegerla. Durante muchos años, se ha ido generando en premios y festivales como Cannes, Venecia o San Sebastián un altavoz; fueron concebidos para promocionar y creo que deben seguir haciendo eso. Que se reorienten, de redefinan, reinventen y dejen participar película para televisión, para plataformas o series es desvirtuar el objetivo para el que han nacido y para el que siguen existiendo. Es una obviedad, pero poderoso es don dinero.

-Entonces, ¿series en los Goya...?

-Radicalmente en contra. Las series son un producto que, afortunadamente, se consume masivamente y de una forma muy accesible, a través de una plataforma o una televisión, en abierto o de pago. Sinceramente, no veo la necesidad de más ayuda. Las series y las plataformas tienen una capacidad de comunicación y de márketing brutal y están funcionando muy bien, tienen mucha aceptación por parte del público. No necesitan participar en eventos y premios que son del cine para acaparar ese altavoz, me parece que incluso es un poco de abuso y creo que los que hacemos cine debemos defender esa parcelita, que es débil y es pequeña. No procede que se premie a otro tipo de producciones que ya tienen sus propios premios y su propia academia, y que si quisiesen podrían montar otros premios de plataformas, por ejemplo.

-¿Es menos cine el que se hace para televisión o para Internet que el que se hace para las salas?

-Esa discusión está ahí, el debate de que si una producción va a una sala de cine es cine y si no, no lo es. Es un debate real, pero el concepto de TV movie no es aplicable a las películas que hacen las plataformas. Las películas que ahora hacen las plataformas son películas cinematográficas, pero si hay unos concursos o unos premios que distinguen a las películas que van a las salas y que se crearon y se montaron específicamente para promocionar esas películas... estoy en contra de que se utilice para películas que se programan en plataformas.

-Están preparando su primera serie. Y con Dani de la Torre.

-Sí, nosotros somos muy de repetir. Estamos inmersos en una producción muy ambiciosa para Movistar+ que dirige Dani. Nos gusta mucho repetir con los equipos, con los directores, con los actores y con los técnicos también. Consideramos que este es un trabajo de mucha entrega, que no se paga con dinero. Aún siendo los sueldos buenos, pagándose bien, no está bien pagado. Los puestos de responsabilidad en una película se involucran mucho, son muchas horas y es mucho tiempo. A mi me parece que lo justo y lo coherente, lo moralmente ético, es seguir contando con esas personas. Y esto nos pasa mucho con los directores: cuando estamos a gusto con ellos y la cosa va bien, queremos seguir apoyándoles. Se crea también un vínculo emocional importante, nos pasa con Dani de la Torre y también nos acaba de pasar con Paco Plaza, con el que acabamos de hacer una película. Es una persona maravillosa. Los echas de menos. Es un trabajo muy de familia.

-«Quien a hierro mata» se estrena este agosto.

-Sí, el día 30. Es un peliculón. Juan Galiñanes nos mandó el guión y tardamos bastante en leerlo, pero cuando lo revisamos, nos encantó, es más, creíamos que la historia le había pasado realmente a él, yo no me creía que hubiese salido de su cabeza. La verdad es que es un película que a mi me toca muy de cerca, se sitúa en el contexto del narcotráfico, ambientada en Cambados, y yo soy de O Grove. La veo muy cercana, muy reconocible, respira por todos los poros Galicia y las Rías Baixas, pero es un guion complicado.

-Luis Tosar dijo que dudó a la hora de hacerla por lo duro que era el guión, ¿tan delicado es?

-El personaje que interpreta Luis hace un viaje tremendo de la luz a la oscuridad, y eso que Tosar es uno de esos actores capaces de olvidarse del personaje en cuanto sale del set, tiene mucha capacidad para desconectar, pero a veces es muy difícil hacerlo. No todos los momentos vitales son iguales y justo acababa de ser padre, tenía la sensibilidad a flor de piel y este personaje le exigía profundizar en determinadas cosas. Sí que es cierto que es una película que generaba conflicto, pero es un peliculón, muy original, muy diferente, muy personal, que Paco Plaza se ha llevado a su terreno sin tener nada que ver con lo que él había hecho hasta ahora. Es un thriller, una venganza, es muy auténtica. A mi personalmente me recuerda al mejor Carlos Saura, al mejor cine español que se ha hecho nunca en España y, al mismo tiempo, me parece que no se parece absolutamente a nada. Es muy distinto a lo que se hace habitualmente. Y eso está muy bien, porque con la sobresaturación de producción actual todo parece lo mismo.

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