Páginas de Espuma, veinte años por el camino menos transitado

El sello celebra con Andrés Neuman en Galicia sus dos primeros decenios

Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma
Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma

redacción / la voz

Cuando en 1999 Juan Casamayor (Madrid, 1968) se halló en una encrucijada en la espesura del mundo de la edición, eligió, como en el poema de Robert Frost, el camino menos transitado. Aquel año fundó Páginas de Espuma, una editorial atípica que hacía del cuento, ese género tantas veces menospreciado en comparación con la novela, su seña de identidad: su catálogo se nutriría en exclusiva de narrativa breve y ensayo.

Aquella apuesta, que muchos calificaron de locura, no solo ha resistido la prueba del tiempo, sino que hoy, cuando llega a sus primeros veinte años de vida, se ha convertido en un referente para el cuento. Detrás están trabajos, ya clásicos, como las ediciones completas de los relatos de Poe o Chéjov, o su condición de puente entre España y la narrativa en castellano en América.

Páginas de Espuma está celebrando, por tanto, su cumpleaños este 2019. Este lunes Casamayor visitó, junto a un autor emblemático para el sello, Andrés Neuman, los clubes de lectura de los institutos de Curtis y Betanzos. Ambos estarán este martes en el del Rafael Dieste de A Coruña y por la tarde mantendrán un encuentro abierto en la librería Moito conto (19.30 horas).

Al echar la vista atrás, Casamayor ve cómo algunas de las señas de identidad en el arranque de la editorial se han mantenido y otras se han transformado. «Entre estas últimas nos quedamos con la lectura, la pasión por el texto y el significado que supone ser testigo de las escrituras de nuestro catálogo. Entre las modificaciones más profundas subrayaría aquellas vinculadas con la comunicación: el espacio virtual pone en contacto al editor con el lector y, por lo tanto, se abre un canal más de prescripción y, al mismo tiempo, de una continua respuesta lectora. En cambio, la llegada de formatos electrónicos no ha sido traumática como se vaticinaba», analiza el editor.

El escritor hispanoargentino Andrés Neuman
El escritor hispanoargentino Andrés Neuman

Páginas de Espuma no solo se ha mantenido veinte años, sino que ha superado un contexto de crisis económica y de cambios de hábito de ocio. Entre las armas que lo han permitido, Casamayor cita «virtudes» como «la coherencia de las líneas editoriales, la personalización y la dedicación a cada libro y, desde luego, la contención en el número de novedades». Una «mesura» que no ha impedido su clara apuesta por comunicar el español a ambas orillas del Atlántico, un puente que bien podría encarnar Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977). «Efectivamente, es una relación entre dos orillas», confirma el autor, que enumera una relación de varios niveles: geográfico y biográfico -«las dos mitades del rompecabezas de mi vida»-; literario, entre la narrativa y la poesía, «que confluyen en un mismo amor por las palabras»; y personal, ya que su relación profesional con Páginas de Espuma ahora es también de amistad.

Neuman cree que la «militancia y la resistencia» -editó para el sello cinco antologías de relato, Pequeñas resistencias- son clave a la hora de explicar la pervivencia de Páginas de Espuma. «Ir a contracorriente es un trabajo», afirma, del espíritu que lo llevó a formar tándem con Casamayor y sentirse orgullos de ser una «pequeña parte» de un proyecto que «nació de la nada y eligió el camino difícil y, por tanto, el menos transitado». Como escribió Frost, «eso hizo toda la diferencia».

Andrés Neuman: «Nos venden la falsa dicotomía de mirar hacia atrás o seguir adelante»

ENRIQUE CLEMENTE

La última novela del escritor hispano-argentino, «Fractura» es una reflexión sobre la memoria individual y colectiva

Autor de novelas, poemarios, ensayos, relatos y aforismos, galardonado con premios como el de la Crítica o el Alfaguara, el hispano-argentino Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) publica Fractura. Una novela que arranca con el terremoto previo al accidente de Fukushima, el 11 de marzo del 2011, que removerá la memoria del protagonista, el señor Watanabe, un doble hibakusha, es decir superviviente de las dos bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, cuya vida es contada a través de los recuerdos de cuatro mujeres que fueron sus amantes. La obra se convierte en una reflexión sobre cómo los individuos y las sociedades se enfrentan a su pasado. «Escapar del pasado es metafísicamente imposible, la cuestión es qué se hace con él, si uno opta por la negación volverá como un fantasma y nos apuñalará por la espalda», afirma.

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