Antonio Muñoz Molina: «La política y la tecnología nos saquean la vida»

Regresa a Lisboa con una novela de suspense en la que reivindica la huida como terapia

El escritor Antonio Muñoz Molina presentó su nueva novela «Tus pasos en la escalera», en la que construye una trama de suspense psicológico ambientada en un tranquilo barrio de Lisboa
El escritor Antonio Muñoz Molina presentó su nueva novela «Tus pasos en la escalera», en la que construye una trama de suspense psicológico ambientada en un tranquilo barrio de Lisboa

Barcelona / Colpisa

Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) cree que «nuestras vidas están siendo saqueadas, agredidas e invadidas por las redes sociales, los ladrones y los intereses de las empresas tecnológicas». También «por la política», que lo hace «en el peor sentido de la palabra» y de modo «muy tóxico». Así las cosas, el escritor y académico reivindica el derecho de cada cual a refugiarse, a «escaparse» al «jardín propio» que tenemos cada uno. Aboga así por una «terapia de retiro» para poner límite a la «invasión de lo inmediato» y que él mismo se ha aplicado instalándose en la Lisboa a la que tanto debe. «Hay que reivindicar la soledad, el amor al arte, la vida autosuficiente y no invasiva», propone.

Ganador del Planeta con El jinete polaco, Premio Nacional de Literatura en dos ocasiones, miembro de la Real Academia y exdirector del Cervantes en Nueva York, regresa a la arena editorial con una novela de suspense psicológico. Se titula Tus pasos en la escalera (Seix Barral), es la decimosexta en su cuenta particular y explora temas como la memoria, la razón o el miedo.

«Soy propenso al miedo», aseguró ayer en Barcelona, donde confesó que combate el temor a través de la escritura. Uno de sus terapeutas se lo hizo ver en una ocasión, según relató. «Me dijo que no quería superar algunos de mis miedos, porque me sirven de inspiración». Y, en efecto, reconoce el narrador que cuando escribe «los problemas de la vida real quedan en suspenso». Admite que, en el ejercicio de la escritura, es un «alivio» proyectar sobre la novela todo aquello que martillea su cabeza y que tanto le inquieta.

En su última ficción, reivindica el «arte de la novela» y plantea una especie de juego con el lector, que consiste en ir facilitándole pequeñas dosis de información según avanza la trama. Cree que, a la hora de contar una historia, «lo fundamental es el progreso de la información». «Administrar esa información forma parte del arte mismo de la narración», sostiene.

El autor de El invierno en Lisboa pide así solo una cosa a sus lectores: «Atención». Únicamente así podrán detectar los pequeños detalles que esconde su nueva novela y que, según anticipa, permitirán resolver el misterio que encierra. Algo que ocurre a su juicio con hitos de la narrativa contemporánea como la Lolita, de Nabokov, novela que necesitó de varias relecturas por su parte para apreciar esos pequeños detalles que acaban siendo reveladores para la trama.

Muñoz Molina compara, además, la composición de ficciones con las piezas musicales, ya que cree «las novelas se construyen como las partituras».

Catástrofes positivas

Con Tus pasos en la escalera, regresa Muñoz Molina a dos de sus ciudades más familiares: Lisboa y Nueva York. Narra cómo un hombre anticipa con ilusión el momento de reunirse con su esposa mientras ultima los preparativos de su nuevo hogar en Lisboa. Atrás queda una etapa en una Manhattan marcada por el recuerdo del 11S, el brutal y masivo atentado que el propio Muñoz Molina cubrió como periodista. El protagonista se adelanta con la mudanza mientras Cecilia, su esposa, organiza el traslado de su proyecto científico sobre los mecanismos neuronales que rigen la memoria y el miedo.

Una historia que, según explica su autor, nació de forma fortuita. Estaba trabajando en otra novela cuando se le estropeó el disco duro del ordenador en el que la tenía guardada, lo que lo obligó a empezar otro relato. Estaba en Lisboa, donde vive ahora, y empezó de cero y a mano en una libreta. «Hay catástrofes que son buenas», ironiza.

«Me he instalado en esta ciudad para esperar en ella el fin del mundo». Esa es la sugerente frase inicial de la novela. Y cree el escritor que la primera frase de un libro es determinante y puede contener la obra entera. «Estaba corriendo por Lisboa a principios del verano y se me ocurrió esa frase; a partir de ahí, tenía la excusa para lanzarme al vacío», reconoce. Lo hizo de «manera incontrolada» con una frase «neutral, pero rotunda» y «sin saber lo que vendría a continuación».

El protagonista cuenta en primera persona «su versión del mundo», aunque su creador aclara que «vive completamente encerrado». «El lector deberá ver lo que pasa como si estuviera detrás de un velo, qué es lo que este hombre no quiere contar y lo que no quiere ver», advierte.

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