El mindoniense que enseñó a Berlanga

Victoriano López descubrió el celuloide en los bajos del casino de Mondoñedo y años después fundó la escuela que formó a la generación que renovó el cine español


santiago / la voz

«Cuando Luis García Berlanga le entrega el Goya de honor a don Victoriano, muy pocos de los presentes en la sala -Berlanga sí- sabían realmente quién era aquella persona delgada, con gafas, que se acercó con cierto respeto al escenario a recibir un galardón que llegó muy tarde». Y menos mal que llegó, añade el catedrático jubilado de Historia del Cine Emilio C. García Fernández. Llegó porque el productor Eduardo Ducay rescató el nombre de don Victoriano de la sima del olvido. Ese Goya sirvió para dar el reconocimiento que se merecía al fundador del IIEC (Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas), que dirigió hasta 1955 y en el que implantó «un modelo de formación que facilitó la renovación del cine español a partir de finales de los años 40». El IIEC formó a auténticos profesionales para la industria y fue «uno de los pasos más importantes para el cine español».

Pocas veces ha habido un consenso tan amplio en la Academia del Cine para entregar un Goya de honor. Don Victoriano, ya apartado de la primera línea del cine, «se quedó muy sorprendido de que todavía se acordasen de él». Lo cuenta al otro lado del teléfono el productor Ramiro Gómez Bermúdez de Castro, que guarda, vívido como una sucesión de fotogramas, el recuerdo de don Victoriano acudiendo a todas y cada una de las proyecciones para luego «poder votar con conocimiento de causa» como miembro de la Academia. «Era enternecedor, iba con su mujer y parecía que fuesen novios». Tenía una visión global del cine. «Si tú querías saber cómo era un filme, le preguntabas ‘‘don Victoriano, que ayer no pude estar, ¿qué tal la película?’’ y él te la diseccionaba de arriba abajo desde un punto de vista técnico».

Cómo no iba a acordarse la industria del ingeniero que construyó el invernadero en el que crecería un nuevo cine español. Que fue maestro de Berlanga, de Bardem, de Borau y de Saura. Que «en un momento en que no había ni ciencia, ni arte ni técnica, este hombre, con su entusiasmo profesional, tomó una iniciativa y consiguió convencer a las autoridades de que España necesitaba una escuela de cine, y lo hace desde una posición puramente científica». Un hombre que era capaz de dominar la materia misma con la que se fabrica el cine, ese prodigio técnico que vuelve tangible la imaginación. Y que don Victoriano descubrió, por cierto, en una sala de proyección en los bajos del casino de Mondoñedo.

Sí. El gran impulsor de la renovación del cine español nació en el número 16 de la rúa Leiras Pulpeiro. En Madrid, solía participar en la tertulia del bar La Elipa, en la que también estaban los gallegos José de Castro Arines (crítico), Juan José Mantecón (musicólogo) y Luis Cayón y Manuel Cerezales (periodistas). De vez en cuando, se sumaba Cunqueiro, con el que don Victoriano también vio alguna película en el Principal Cinema mindoniense. Lo cuenta Fran Bouso, que descubrió al renovador del cine español en 1989, cuando propuso conmemorar los cien años de la llegada del cine a Mondoñedo. No lo conoció personalmente pero sí mantiene contacto con sus tres hijos, a los que don Victoriano intentó meter el gusanillo del celuloide. «De feito, rodaron un par de películas en 16 mm.». Pero ninguno siguió sus pasos.

«La historia del cine español está plagada de olvidos y paradojas»

Tamara Montero

El catedrático de Historia del Cine remarca del IIEC su influencia notable: ««Un amplio abanico de directores y técnicos llegaron a la profesión con nuevas ideas e ilusiones que, en gran medida, tuvieron cabida en el cine que se producía en España»»

Emilio C. García Fernández (Ribadavia, 1953), recién jubilado de su cátedra de Historia del Cine en la Universidad Complutense de Madrid, todavía recuerda de Victoriano López «su entusiasmo al saber que seguía sus pasos en el estudio económico e industrial del cine español» .

-Parece incuestionable la importancia de Victoriano López como renovador del cine español durante la posguerra.¿Cuál ha sido la principal aportación del mindoniense de todas cuantas hizo?

-Don Victoriano demostró siempre una gran inquietud por la formación, por la enseñanza de aquellas técnicas que permitieran un desarrollo adecuado de la ingeniería, la creación y el desarrollo de las ideas. Su espíritu e inquietudes le llevaron a formar parte de diversas tertulias, de relacionarse con otros intelectuales en los años treinta del siglo XX para aprender y debatir, para formarse como persona y ser capaz de aprehender de todo lo que iba surgiendo a su alrededor, tanto en la sociedad como en la Academia.

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