El misterio de «Lela» resuelto: el autor de la partitura para la icónica canción de Castelao fue Rosendo Mato

Diversos documentos y el testimonio directo de varios protagonistas del estreno de la pieza prueban que fue el maestro vilalbés quien musicó el poema

El maestro Rosendo Mato Hermida recibe un diploma de manos de López-Veiga
El maestro Rosendo Mato Hermida recibe un diploma de manos de López-Veiga

santiago / la voz

El maestro Rosendo Mato Hermida (Vilalba, 1914-Santiago, 1994) fue el que puso música a los sublimes versos de Castelao en Os vellos non deben namorarse para crear una canción que se ha convertido en todo un icono de la cultura gallega: Lela. Tras años de dudas sobre la autoría de la obra porque otro músico, Miguel Sánchez Chouza (Vilagarcía, 1937-Santiago, 2019), más conocido como Miguel de Santiago, se la atribuyó, el misterio ha quedado resuelto gracias a la existencia de documentos antiguos y al testimonio de testigos directos del histórico estreno de la pieza teatral en Galicia, que tuvo lugar el 25 de julio de 1961 en la plaza de la Quintana.

Cuando, en el 2006, Miguel de Santiago envió un mensaje de voz en plena emisión de Operación triunfo felicitando a la cantante viguesa Eva Carreras, que había interpretado Lela en el programa, y presentándose como autor del tema, provocó que la hija del maestro Mato, Dolores Mato, interpusiese una querella contra él que abrió una investigación judicial en la que se iba a determinar la paternidad artística de la canción. El proceso quedó archivado tras el fallecimiento, el 9 pasado de febrero, del músico, que contaba con 82 años de edad, pero en el expediente que obraba en poder del Juzgado de Instrucción número 1 de Santiago había documentos que dejan pocas dudas sobre la cuestión.

Es determinante el resguardo de 1977 que prueba que Mato inscribió Lela en el Registro General de la Propiedad Intelectual. «Un documento que no ha sido impugnado durante 40 años», resalta Xabier Alonso, el abogado de la hija de Mato, que es gerente de la asociación Festivais de Galicia y un experto en litigios sobre propiedad intelectual. «Nunca ha habido dudas sobre la autoría de Lela, lo que sucedió es que Miguel de Santiago aprovechó que Rosendo había muerto para declararse ante la SGAE como autor, y como la SGAE no comprueba la autoría le hizo pagos que son los cobros indebidos que le estábamos reclamando. Cerca de 30.000 euros, aunque eran más, pero esto es lo que pudimos acreditar», explica el letrado.

Detalle del resguardo del Registro de la Propiedad Intelectual de 1977 sobre la música de «Lela» obra del maestro Rosendo Mato
Detalle del resguardo del Registro de la Propiedad Intelectual de 1977 sobre la música de «Lela» obra del maestro Rosendo Mato

Ante el juzgado presentaron también una partitura original de Lela en cuyo margen superior derecho aparece a modo de firma «Música: Rosendo Mato Hermida». Un autor al que Galicia le debe el desagravio de reconocerle como creador de esta canción, que convirtió en icono el gaiteiro Carlos Núñez al incluirla en un disco en el que la voz la ponía la maravillosa cantante portuguesa Dulce Pontes.

Detalle de la partitura original que recoge la música que compuso Rosendo Mato para el poema de Castelao «Lela»
Detalle de la partitura original que recoge la música que compuso Rosendo Mato para el poema de Castelao «Lela»

Pero si los documentos son importantes, aún más esclarecedores resultan los testimonios de dos hombres cuyas historias personales entroncan directamente con la de la canción Lela. Uno es Ezequiel Méndez Vidal. Él fue el protagonista del estreno que en 1961 se hizo en Santiago de Os vellos non deben namorarse. Tenía 19 años, pero su juventud no le impidió, oculto tras una careta, encarnar al viejo Saturio, el boticario que, loco de amor por la joven Lela, le cantaba aquellos famosos versos que dicen: «Están as nubes chorando / por un amor que morreu / están as rúas molladas / de tanto como choveu. / Lela, Lela, / Leliña por quen eu morro / quero mirarme / nas meniñas dos teus ollos. / Non me deixes / e ten compaixón de min . / Sen ti non podo, / sen ti non podo vivir. / Dáme alento das túas palabras, / dáme celme do teu corazón, / dáme lume das túas miradas, / dáme vida co teu doce amor. / Lela, Lela, / Leliña por quen eu morro / quero mirarme / nas meniñas dos teus ollos. / Non me deixes / e ten compaixón de min. / Sen ti non podo, / sen ti non podo vivir».

Pese a las casi seis décadas que han pasado desde aquellos días, Méndez conserva frescos los recuerdos y no hay en él atisbo de duda. «Los ensayos tuvieron lugar en los locales de Cantigas e Agarimos, en la compostelana calle de la Algalia de Arriba. El maestro Rosendo Mato, a quien Rodolfo López-Veiga [el director de la obra] había encargado los arreglos musicales de toda la representación, estaba presente siempre en los ensayos. No tanto en los correspondientes a las partes dialogadas como en las específicamente musicales, que eran de su competencia. Aunque ensayábamos en espacios independientes, fui testigo, en numerosas ocasiones, de la labor del maestro Mato. Miguel de Santiago nunca estuvo presente en aquellos ensayos», corrobora.

La hemeroteca y el programa

El hijo del director de aquella primera y simbólica representación en Galicia de Os vellos non deben namorarse confirma esta misma versión y su testimonio tampoco deja lugar a dudas. «Mi padre le pidió a Rosendo que le hiciera la música, de eso no hay ninguna duda. Miguel de Santiago dirigió después el coro de Cantigas e Agarimos y se atribuyó la autoría de la canción, pero él para nada participó en la partitura. Yo era un niño, pero estuve presente en aquellos ensayos y recuerdo muy bien que fue Rosendo quien, por encargo de mi padre, compuso la música de toda la obra», sentencia Vicente López-Veiga.

Retrato del maestro Rosendo Mato Hermida
Retrato del maestro Rosendo Mato Hermida

La hemeroteca también ratifica sus palabras. En una entrevista publicada por el diario La Noche el 24 de julio de 1961, su padre aseguraba: «La música que yo empleo son arreglos musicales del maestro Mato». Ezequiel Méndez, además, conserva un programa de mano de aquel día histórico en cuyos títulos de crédito se lee: «Letra de Castelao. Amaños musicais do mestre Rosendo Mato Hermida». La verdad ya no admite más misterios.

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