El CGAC revisa la obra impregnada por la arquitectura del belga Heyvaert

Santiago acoge la primera exposición monográfica que se celebra fuera del país natal del artista, que falleció en 1984


santiago / la voz

A Santiago llegaron algunas de las tarjetas postales convertidas en obras de arte enviadas por René Heyvaert (Gante, 1929-Scheldewindeke, 1984) a su hija, Anne Heyvaert. Y, ahora, 35 años después del fallecimiento de este singular creador, el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) acoge la primera exposición monográfica dedicada al artista fuera de su país natal, Bélgica. Una retrospectiva en la que están presentes algunas de esas tarjetas postales que remitió hace décadas a su hija, actualmente profesora de la Facultade de Belas Artes de Pontevedra.

La exposición protagonizada por Heyvaert en el CGAC se enmarca en el proceso de relectura de la creación artística de los años 70, «decisivos para entender o presente da arte contemporánea», explicó el director del museo, Santiago Olmo, que también es comisario de la muestra junto a la hija del artista. En este sentido, recuerdan la influencia de Heyvaert en las generaciones posteriores de creadores de su país. «Su obra siempre estuvo valorada por los artistas en Bélgica y, poco a poco, ellos la fueron sacando a la luz. Aunque participó en exposiciones colectivas, su gran reconocimiento fue posterior», explica Anne Heyvaert.

Una maqueta de la casa que René Heyvaert diseñó para su hermano Gilbert en Destelbergn en 1959 -la primera en Bélgica que utilizó el doble cristal- abre la muestra. La elección no es banal. Heyvaert fue arquitecto y los conceptos que marcaron sus trabajos en esta área también impregnaron el resto de su trayectoria artística. Así, la sencillez, la relación con el entorno y los materiales de lo cotidiano atraviesan toda su creación cuando a partir del año 69, debido a problemas de salud, se dedicó únicamente al arte.

«Buscaba que la arquitectura fuera accesible a todo el mundo, sencilla, y eliminaba todo lo superfluo», aseguró Anne Heyvaert, que añadió que su padre utilizaba «materiales que él encontraba cerca, en su propia casa, el papel pintado de las casas de los vecinos, las ramas de su jardín, sus zapatos... Pero, al mismo tiempo, tiene una relación con las vanguardias más constructivistas, con una obra geométrica».

 Áreas temáticas

La retrospectiva no está ordenada cronológicamente, sino que se articula en diferentes áreas temáticas. En una de las salas se sitúan las obras de más tamaño y las que tienen una mayor relación con la arquitectura, con el espacio, el cuerpo y la naturaleza. En ella se pueden encontrar piezas creadas por Heyvaert a partir de ramas, como una particular colección de bastones. «Son obras para conectar con la naturaleza», incidió la comisaria.

En una segunda sala se muestran dibujos, que incluyen tanto creaciones abstractas llamativas, como otras sobre papel milimetrado u hojas de cuadernos. En este apartado también se exhiben algunas de esas tarjetas postales convertidas en verdaderas piezas artísticas que René Heyvaert enviaba. Empleaba diferentes materiales -incluso una que incluía una navaja-. Su hija explica que tienen documentadas 250, pero podrían ser muchas más. Otra de las salas incluyen piezas creadas a partir del material cotidiano, como cubiertos, las cajas de sus cereales o la comida del gato. «La fragilidad de su vida también se ve reflejada», destaca Anne Heyvaert. El relato se completa con la proyección de un documental, además de otros documentos y libros.

Esta exposición del CGAC fue realizada en colaboración con el M-Museum Leuven de Bélgica, donde hace unos meses tuvo lugar una retrospectiva dedicada al propio Heyvaert. Eso sí, de ellas surgen dos catálogos diferentes. «A publicación vainos permitir ampliar o traballo de difusión ligado á obra de Heyvaert», avanzó el director xeral de Políticas Culturais, Anxo Lorenzo.

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