Nicole Kidman: «Mis mejores resultados como actriz han surgido de retarme a mí misma»

La intérprete, que protagoniza el filme «Destroyer», volverá en junio con la segunda entrega de la serie «Big Little Lies»

Nicole Kidman, entre David E. Kelley y Meryl Streep, con quienes trabaja en «Big Little Lies»
Nicole Kidman, entre David E. Kelley y Meryl Streep, con quienes trabaja en «Big Little Lies»

Los Ángeles / Colpisa

Nicole Kidman (1967) vuelve a transformarse en Destroyer. La actriz, que promocionó la película en el pasado Festival de Toronto, apareció impactante sobre la alfombra roja. La cinta está dirigida por Karyn Kusama y, en ella, Kidman encarna a Erin Bell, una mujer destruida por un pasado que la atormenta tras participar como detective encubierto en el trabajo de una banda de criminales de California. Inspirado en hechos reales, el filme ofrece otro complejo personaje de la intérprete australiana, donde aparece con su rostro demacrado, por la tristeza y las horas de sol. Kidman presentó además hace unos días la segunda temporada de la serie Big Little Lies, donde Meryl Streep da vida a su suegra.

-«Destroyer» es un filme en dos partes. ¿Filmaron de forma lineal?

-No. Sorprendentemente, primero grabamos la segunda parte y después la primera. Tengo que reconocer que, en un principio, no estaba convencida que esa fuera una buena decisión. Sin embargo, como actriz nunca he peleado contra las circunstancias de un rodaje. Siempre me adapto a las decisiones del director. Grabamos la segunda parte primero y mis dudas se disiparon cuando me metí en el personaje. El plan que yo tenía en mi mente era erróneo, como casi siempre, y he aprendido que es mejor dejarse llevar. En mi vida personal también me ha ocurrido. Al rodar la segunda parte primero, me vi obligada a entender el daño interior de mi personaje. Ha perdido su fuerza y está destruida.

-Defendió en Cannes a las mujeres directoras porque, cree, falta perspectiva femenina en el cine.

-Absolutamente. Solo un 4 % de las películas de los estudios están realizadas por mujeres. Es importante repetir que necesitamos la opinión de mujeres artistas. Afortunadamente tenemos a Jane Campion y a Sofía Coppola, con quienes trabajé este año. Las actrices, como mujeres, debemos apoyar a las realizadoras. Esa es la gran verdad. Muchos dicen que las cosas han cambiado, pero no.

-Le dio miedo su transformación.

-Acabo de ver los últimos 15 minutos de la película y, la verdad, yo misma me he quedado impactada. Quería mostrar a una mujer con un pasado. Todas sus emociones, sus angustias aparecen reflejadas en su rostro.

-El filme se basa en una detective real. ¿Investigó su personaje?

-Cuando el escritor de la historia está casado con el director y lo tienes en el rodaje, no necesitas investigar. Me dediqué a preguntarle todo lo que quería saber. Fue fantástico contar con él porque normalmente tengo que hacer el trabajo de investigar e imaginar el personaje en mi cabeza.

-Este es un personaje muy difícil.

-Ha sido una película muy difícil para mí, de las más extremas de mi carrera. El personaje es muy distinto a todo lo que he interpretado, pero no me he escondido, al contrario, he tratado de ser lo más real y auténtica posible. No quería aparecer y actuar. Fui capaz de meterme en ese lugar oscuro, de existir en el lugar y el momento que vivía ella. Para mí fue terrible porque no necesitaba esas emociones en mi vida.

-¿Sabía dónde se metía?

-No. Si lo hubiera sabido tal vez no lo hubiera hecho. No quería meterme en ella ni mental ni físicamente. Pero no anticipé lo que me iba a exigir, es algo que me ocurre con frecuencia. He aprendido que es mejor saltar sobre algo sin pensarlo mucho, porque los mejores resultados de mis interpretaciones han surgido de correr riesgos, de retarme a mí misma. La verdad, no pienso demasiado por qué elijo tal o cual papel. Puede considerarme una loca, pero me gusta entregarme al director y exigirme más allá de mis propios límites.

-¿Nunca dice no?

-Cuando no me veo dentro de un personaje, me niego a interpretarlo. Me encanta moldear mujeres diferentes a mí. Me fascina ser actriz y estoy profundamente comprometida con contar historias. Es así de simple. La actuación es una necesidad. Siempre quise ser actriz, desde niña. Es una experiencia extraordinaria.

«No estoy aquí para complacer a nadie»

Kidman recuerda cómo un día fue a ver La naranja mecánica y, desde entonces, no se cansa de comer y beber cine desde la gran pantalla. Soy una admiradora del poder que ejerce en mí el sentarme frente a una pantalla, a oscuras, y dejarme transportar.

-¿Cómo mantiene la ilusión?

-Cada vez que uno se cae, y yo he caído en innumerables ocasiones, surge la magia de poder regresar, de levantarse, es algo extraordinario. Yo no entiendo mi carrera como integridad, sino como un camino en el que me entrego con espíritu verdadero.

-En junio se estrenará la segunda temporada de "Big Little Lies", con Meryl Streep como suegra.

-En esta segunda parte vamos a invertir más tiempo en conocer a las protagonistas. Es la virtud de protagonizar una serie. Ha sido un proceso complicado navegar por el guion porque son seis personajes ricos y maravillosos.

-¿Qué le espera a su personaje?

-Vamos a explorar las consecuencias del abuso que ha sufrido, porque aunque él no esté, ella no se ha curado. Creamos una conversación sobre el trauma que viven las mujeres, dando poder y fuerza a la audiencia. La serie alimenta el hambre por estas narraciones que tiene el público.

-Si no trabaja se refugia en Texas. ¿Antepone su vida privada?

-Para mis hijos soy madre, no actriz. Intento mantener ambos mundos separados. Aún siento la pasión por actuar que tenía a los 21 años. En este momento de mi vida quiero arriesgarme, romper barreras, estar abierta a trabajar con artistas que me brindan libertad. No soy una actriz controladora ni estoy aquí para complacer a nadie. Elijo ponerme a las órdenes de cineastas en los que creo, como mi amiga Jane Campion, a quien conozco desde los 14 años .

-¿Se siente cuestionada?

-Soy actriz, me siento juzgada en cada momento. La forma de enfrentarse al juicio ajeno es evitando juzgar a los demás. Trato de enseñar a mis hijos lo importante que es no juzgar a nadie, mucho menos por las apariencias. No quiero incluir ideas en la mente de mis hijos sobre lo que está bien o mal. Estamos educando a las futuras generaciones y tenemos una responsabilidad. Quiero enseñarles a ser amables, empáticos, compasivos. Eso es algo que aprendes viajando, permitiendo a otras culturas vivir alrededor tuyo, hay que tener la mente abierta y ser generosos con los demás. 

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