Ángela de la Cruz rompe bastidores en su retrospectiva en el CGAC

«Homeless» recorre la evolución del lenguaje de la artista coruñesa, premio nacional de artes plásticas


Santiago / La Voz

Aquel día de 1996 el bastidor se rompió, y con él se quebró el decurso de la historia del arte contemporáneo, que comenzó a seguir el rumbo que Ángela de la Cruz (A Coruña, 1965) le imprimía desde Londres. Había vuelto a borrar los límites. Aquel momento histórico se llamó Homeless. «Creo que hoy todos somos un poco nómadas», decía ayer al lado de ese cuadro que siguió siendo pintura pero a la vez se convirtió en escultura. Un lienzo amarillento que grita desde el rincón que no hay casa si no tienes pared. Que funciona como un espejo de las caravanas humanas de los 90. Y de los éxodos actuales. De la huida de la guerra, de la pobreza, del conflicto político y el calentamiento global.

Homeless, aunque esquinada, es la pieza central. La que da título a la exposición que ocupa desde hoy el hall y la planta primera del CGAC y que se ha producido en colaboración con Azkuna Zentroa y con los prestadores de las obras, para los que el director del museo, Santiago Olmo, tuvo un agradecimiento especial: «Los coleccionistas son una parte muy importante del proyecto de un museo».

Es esta una retrospectiva sin orden cronológico en la que los procesos mentales se vuelven táctiles. A través de 25 obras se puede ver cómo se va formando el lenguaje de una artista que está entre las diez mejor consideradas por la crítica, que ha sido Premio Nacional de Artes Plásticas y la única española finalista del Turner Prize. Un lenguaje que transita a la vez por la escultura y la pintura para «expresar o aludir a una idea o a una imagen». Un lenguaje construido con la medidas de su propio cuerpo, con retales de otros cuadros en una continua labor de reciclaje. «Nunca tiro nada», decía con un sonrisa antes unas obras que dialogan con la arquitectura de Siza. Hay, de hecho, una pieza elaborada especialmente para la exposición en la Compostela en la que fue estudiante de Filosofía durante dos años.

Lo explica la comisaria de la exposición, Carolina Grau. Cuando Ángela de la Cruz quebró los límites para desarrollar su propio lenguaje «anclaba esos cuadros con el título y lo podía emplazar en cualquier lugar del espacio: una esquina, el suelo... Esas pinturas se convierten en objetos pictóricos. Son contenedores».

Homeless cubre todas las épocas, desde aquellas Pinturas de lo cotidiano de la década de los 90 y las Pinturas comerciales, que exploran los conceptos de serie y de repetición, en los que el concepto es constante pero varían el color y las medidas.

Ángela Cruz: «No quiero ser británica, sino europea»

rita álvarez tudela
Ángela de la Cruz, en A Coruña, en el año 2015
Ángela de la Cruz, en A Coruña, en el año 2015

La artista gallega protagoniza una nueva exposición en Londres, donde vive desde la década de los 80

Premio Nacional de Artes Plásticas 2017, Ángela de la Cruz (A Coruña, 1965) lleva afincada desde la década de los 80 en Londres, donde estos días protagoniza una exposición, titulada Bare, en la Lisson Gallery. La artista es muy crítica con el brexit, pero, a pesar de ello, no piensa mudarse por ahora de la capital británica. «Tengo la esperanza de que al final el brexit no ocurra», declara.

-Recibió por fin el reconocimiento a su trabajo en España. ¿Cree que el premio llega tarde?

-No, no creo que el premio llegue tarde. El premio llega cuando tiene que llegar. Yo no lo esperaba, fue una sorpresa. Hace mucho que lo del reconocimiento en España lo tengo muy superado. Me importa más el reconocimiento que viene por parte de otros artistas, amigos y amantes del mundo del arte.

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